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PARIS.- Veintitrés años y un mundo de gambetas en una espalda, también cargada de responsabilidades, jugosos contratos y billetes verdes multiplicados por millones. El crack brasileño Ronaldo afronta un nuevo y durísimo golpe en su corta, pero iluminada, carrera futbolística, con la lesión que el miércoles último, durante un partido por la Copa Italia, volvió a ensañarse con su rodilla derecha.
Todo por esas dos palabritas que parecen extractadas de un manual de anatomía: tendón rotuliano. La rotura de ese tendón ya lo había forzado a una larga inactividad desde noviembre del año último.
Ahora, luego de la operación y de las declaraciones entre esperanzadoras y cautelosas, llegan los interrogantes. ¿Volverá a ser el de antes? ¿Resistirán todos sus sponsors a esta nueva detención de su carrera? ¿Le traerá perjuicios económicos?
En principio, se supo que la compañía sueca Euro Accident, que vela por la integridad física de Ronaldo, no tendrá que pagarle un peso al brasileño, ya que la rodilla derecha es la única parte del cuerpo que el delantero no tiene asegurada.
Sin vueltas, Tommy Nilsson, propietario de la empresa, señaló: "Cuando Ronaldo cayó sobre el césped y se doblaba por el dolor, yo estaba nervioso. Pero controlé las condiciones del seguro y tuve suerte: todo Ronaldo está asegurado, excepto la rodilla lesionada". Sin embargo, Nilsson reconoció que "en el caso de que la lesión suponga el retiro del fútbol activo, Ronaldo percibirá unos 42.300.000 dólares". Las crudas palabras del empresario sueco son una pequeña gran parte de la batalla de intereses que rodea al crack brasileño.
Pero el obligado abandono de la actividad está lejos, según se desprende de las palabras del profesor Gerard Saillant, médico que lo operó anteayer en el hospital Pitié Salpetriére, de esta ciudad. "No habrá milagros. Tendremos que esperar entre siete y ocho meses antes de que vuelva a la actividad. Igualmente, nadie puede afirmar que no volverá a jugar o que lo hará al 100 por ciento."
Saillant, que también había intervenido quirúrgicamente a Ronaldo en noviembre por una lesión similar, se encargó, además, de defenderse de quienes lo responsabilizan por esta nueva desgracia del brasileño. "Son burradas. Ronaldo sufre una especie de enfermedad del tendón, que no es una fatalidad ni un mal incurable, pero existe una fragilidad en esa región".
Las empresas que apostaron a vender con su imagen también juegan un papel preponderante en esta historia. La preocupación por los billetes que quedarán en el camino invadió a los sponsors que tenían la cara de Ronaldo como caballito de batalla.
"Es un momento difícil, pero podemos adelantar que no abandonaremos a Ronaldo. Tenemos una larga relación con él", explicó Ingo Stowsky, gerente de comunicaciones de Nike, una de las primeras empresas que posó sus ojos -y sus billetes- en el crack.
Sin embargo, varios especialistas brasileños en cuestiones de marketing coinciden en que este nuevo e involuntario receso en la carrera del goleador devaluará los números que sobrevuelan la figura del goleador. "Las empresas son frías. Cuando se asocian con un atleta, buscan hacerlo a partir de una imagen positiva, de éxito", dice la brasileña Verónica Mayer, experta en manejos de mercado de su país.
Mientras continuan llegando al hospital telegramas y mensajes de todos los sectores ligados al fútbol, Ronaldo se repone rodeado de incógnitas. Incertidumbre alimentada por aquella batalla de intereses, que excede lo estrictamente futbolístico. Porque, de la mano de la esperada recuperación física, ahora entra en juego el interrogante sobre el futuro del producto-Ronaldo.


