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La historia de la relación entre el fútbol y el rugby es tan apasionante como la del vínculo de su génesis y la de sus extremos sociales y de profesionalismo-amateurismo en una enorme parte de su recorrido. El ojo clínico en el análisis del juego, que por cierto se da desde hace unos años en todos los deportes, ha encontrado una posible nueva vuelta a la relación entre ambos. Como la que le buscó el australiano Eddie Jones, entrenador del seleccionado japonés de rugby, quien viajó a Munich para llevarse lecciones de coaching del catalán Pep Guardiola. Jones es uno de los hombres de rugby más estudiosos de la última década. Estuvo al frente del seleccionado de su país que llegó a la final del Mundial 2003 e integró el staff comandado por Jake White en el título mundial de los Springboks, en 2007. Ahora dirige a un país que, si bien no integra la elite, estará en el centro de la noticia en los próximos años: Japón tendrá una franquicia en el Súper Rugby (será rival de la Argentina) a partir de 2016 y organizará el Mundial 2019. ¿Qué buscó Jones en Guardiola? Lo que busca hoy todo entrenador de cualquier deporte: encontrar los espacios en el campo de juego.
"El rugby y el fútbol se parecen en que ambos necesitan encontrar espacios con la pelota. Los principios son exactamente los mismos, y esa faceta del juego tanto Barcelona como Bayern Munich la ejecutan a la perfección", consideró Jones, quien presenció varios entrenamientos del hombre que en el libro Herr Pep, de Matí Perarnau, se considera un "ladrón de ideas" y que apela a la deconstrucción como método creativo. Germán Fernández, uno de los cerebros del juego de los Pumas, reconoce que nunca utilizó métodos del fútbol, pero admitió que la de Jones es "una muy buena idea", ya que "el rugby, por ejemplo, necesita también del buen uso del pie para encontrar los espacios". Fernández es un convencido de que hay que buscar en otros deportes técnicas que se puedan aplicar al rugby. "Nosotros miramos al handball para el movimiento de las piernas en el uno contra uno", agrega quien está en el seleccionado desde 2008, en las gestiones de Santiago Phelan y Daniel Hourcade.
Roberto Lasala, quien fue entrenador de CUBA en un proceso que derivó en un campeonato y una final en Buenos Aires y un título en el Nacional de Clubes en apenas dos años, también concuerda con la idea de Jones y con esa búsqueda de los espacios. Pero señala que el deporte que él más llevó al rugby fue el básquetbol: "En CUBA usamos para todas nuestras salidas el concepto del cerco reboteador que se arma tras un simple". Admirador de Marcelo Bielsa, cuenta que en CUBA utilizaban antes de cada partido importante el video del reto de Carlos Griguol a Yagui Fernández cuando por una expulsión se quedó afuera de un encuentro crucial en Gimnasia. Y recuerda cómo el rugby recurrió al judo para la técnica en el ruck.
Lasala dirigirá en 2015 a Buenos Aires Cricket & Rugby Club, que acaba de cumplir 150 años y que en la Argentina es pionero del fútbol y del rugby.


