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Hay una matemática que alimenta la ilusión, aunque el largo camino que falta recorrer obliga a ser prudente. En esa lucha entre la emoción y la razón, Alumni construye su presente sobre bases sólidas, sin negociar su deseo rugbístico. Juega bien cuando puede, apela al sacrificio y el esfuerzo cuando debe, tira nombres y jerarquía en momentos de zozobra y suma en partidos claves. De local o visitante busca imponer sus condiciones y obliga a cambiar las formas de sus rivales. El importante triunfo ante Newman por 29 a 27 en Benavídez fue una nueva confirmación de su estilo pragmático, con el que, por ahora, le alcanza para seguir prendido en los puestos de vanguardia del presente Top 12.
El partido fue de muy bajo nivel técnico, influido quizá por las condiciones climáticas y el estado del campo de juego, pero muy entretenido y vibrante. Alumni presionó constantemente sobre los tres cuartos del bordó –sobresalieron en la marca Ignacio Cubilla y Santiago Ambroa–, razón por la cual tuvo algunos momentos de un juego abierto y lucido. Además, sus forwards se destacaron en las formaciones fijas, especialmente los scrums, y con un muy buen trabajo de su primera línea forzaron a sus rivales a cometer infracciones que terminaron siendo determinantes. Porque 12 de los 29 puntos fueron convertidos a través de cuatro penales de Bautista Canzani, quien sólo erró uno de sus envíos a los postes y fue la gran figura en la lluviosa tarde de Benavídez.
La principal virtud que exhibieron los de Tortuguitas fue la intensidad que le imprimieron al juego y la voracidad de su tercera línea para sortear los embates de sus pares del Cardenal. “La lluvia complicó a los dos equipos por igual. La diferencia estuvo en que nosotros nos mostramos más desesperados por ir a buscar todas las pelotas que quedaron boyando. Fue clave el trabajo que hicimos en los puntos de contactos, defendiendo y recuperando pelotas contra un scrum muy complicado”, analizó Santiago González Iglesias.
En tanto, lo del Cardenal fue difícil de explicar, porque abusó del juego aéreo, sumó muchos errores de manejo y muy pocas veces logró poner a sus ligeritos, Francisco Pasman y Francisco Montoya, mano a mano frente a la defensa visitante, algo que venía haciendo usualmente. “Lo perdimos porque cometimos muchos errores de manejo producto de nuestra desconcentración. No creo que la lluvia haya sido determinante, nos afectó a los dos por igual”, disparó Gonzalo Gutiérrez Taboada, autor de 10 puntos, producto de un drop, un penal y dos conversiones.
Alumni comenzó mejor plantado. Ganando el line, disputando como siempre el scrum fijo y con suficientes obtenciones en las formaciones. Pero a pesar de abrir el marcador con un penal de Canzani, el desarrollo rápidamente se tornó cambiante. Newman se adelantó territorialmente y arrancó a tener mayor posesión. Así, perforó dos veces el ingoal visitante y sacó una diferencia de 11 puntos. Sin embargo, cuando nada hacía presumir una reacción, Alumni volvió a meterse en partido tackleando todo lo que encontró en la zona de peligro. Los tries de Franco Sábato y Tobías Moyano le permitieron irse al descanso 18 a 17.
Tras un primer tiempo apretado y parejo, la definición se concretó en una actuación prolija y efectiva de Alumni de la segunda parte. Hizo con precisión exactamente lo que tenía que hacer para ganar. Arrinconó a Newman con los precisos kicks de Canzani y en campo rival, cada vez que pudo, lanzó la pelota afuera para definir con los backs. Y, con el agregado de una lluvia incesante, obligó a Newman a sumar errores de manejo, infracciones innecesarias y penales en contra. Así, en sólo 10 minutos, logró meterse en partido con un try de González Iglesias y pasar al frente 29 a 27 con otro penal del apertura Canzani. Lo que significó un duro golpe anímico para los de Benavídez.
Alumni ganó a su manera. Con la autoridad de un equipo con ansias de protagonismo. Con la convicción que le permitió aguantar sin sufrimiento los repetidos intentos de Newman, que, precisamente, no fueron pocos. Mostrando de principio a fin la misma chapa de candidato que lleva el pecho por historia y nombres propios. Sin el peso de tener en frente al puntero del Top 12. No importa que haya jugado por momentos con una postura mezquina. Por ahora, la realidad obliga a ser prudentes.



