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WARE, Inglaterra.- Quien adquiera la camiseta de cualquiera de los equipos top del Mundial de rugby encontrará que en la parte superior dorsal tiene un adminículo desconocido, una especie de bolsillo cuadrado que afea estas verdaderas creaciones de diseño y tecnología textil. El implemento no es más que la síntesis del rugby moderno: toda la tradición que imprimen los colores de las insignias atravesada por el arrollador paso de la informática: allí se coloca el GPS con el que se estudia minuciosamente el desempeño físico de cada uno de los jugadores.
En su carrera por inmiscuirse entre las potencias, los Pumas , que ayer se instalaron en esta localidad 35 kilómetros al norte de Londres, intentan sacarle el máximo provecho a los beneficios que ofrece la tecnología e incorporaron recientemente una serie de adelantos que permiten optimizar el rendimiento de los jugadores a la hora de salir a jugar: el GPS (Global Positioning System), por un lado, y el análisis minucioso de video, por el otro.
La revolución que llevó adelante Daniel Hourcade en el juego de los Pumas, que el domingo próximo debutarán en el Mundial ante los All Blacks , vino acompañada por una nueva modalidad de entrenamientos. La idea es replicar en los ensayos semanales la intensidad de lo que sucede en un partido. De esta manera se pueden entrenar las partes físicas y técnico-tácticas al mismo tiempo, maximizando tiempos y exigencias. Esto resulta por un lado impracticable, ya que en los adiestramientos no se reproduce la dinámica ni el timing de los partidos. Por otro lado, un entrenamiento implica un ejercicio de prueba y error constante, que no se da en los partidos.
Para salvar la primera distancia, los Pumas utilizan un sistema de GPS que les permite a los preparadores físicos monitorear con precisión la intensidad de los entrenamientos minuto a minuto. Para lo segundo, cada práctica se filma íntegra de manera que los ajustes se hacen luego de la misma, mirando el video para evitar interrupciones.
El GPS mide de cada jugador, entre otras cosas, distancia recorrida, velocidad, intensidad (metros por minuto), aceleraciones y desaceleraciones, velocidad máxima. Se empezó a usar en el Rugby Championship 2013 y desde el Pacific Challenge de este año se extendió a todos los jugadores, cuenta Gonzalo Santos, uno de los preparadores físicos de los Pumas. La información que brinda permite saber si se cumplieron las cargas preestablecidas del día (de baja, media o alta intensidad) y en función de eso se realizan ajustes para el entrenamiento del día siguiente.
Durante los partidos, los jugadores también tienen colocado el GPS, pero su valor es relativo, ya que los partidos son muy variables en cuanto a intensidad. "Sirven más que nada para comparar con lo que hacemos en los entrenamientos", explica Santos, a quien en las prácticas se puede ver al lado de Hourcade indicándole en qué momento es necesario hacer pausas y de qué longitud, replicando cuando un partido se para por una formación fija o una patada.
Daniel Pérez es el analista de video de los Pumas. Su función no es nueva, pero sí muchas de las tareas que le caben no existían en ciclos anteriores. Eso de filmar las prácticas (con dos cámaras para cuando se dividen forwards y backs) y corregir mirando el video es una novedad.
Su tarea no acaba allí. La UAR cuenta con tres servicios de software de alta complejidad para analizar los partidos y él es el encargado de operarlos. El SportsCode permite realizar el análisis al instante. A medida que transcurre el encuentro, Pérez va codificando cada acción de manera que los entrenadores pueden ver al instante, por ejemplo, cuántos penales cometió el equipo y en qué situación de juego. Y así con múltiples variables más.
Además, a través del programa Opta el cuerpo técnico recibe a las 24 horas de cada partido internacional (desde un Test Match hasta un partido de la liga inglesa, francesa o el Super Rugby) el video del partido con todas las situaciones de juego ya codificadas. De esta manera se puede acceder de manera sencilla a todos los line-outs, todos los scrums o todos los quiebres que realizó un equipo, ya sea el propio o el rival. El programa Exchange, en cambio, no codifica las acciones, pero muestra el partido en simultáneo desde cuatro tomas distintas y se puede sincronizar con el anterior.
Finalmente, estos sistemas permiten analizar jugador por jugador cada acción de juego en la que estuvo involucrado. Con esa información, y en función del puesto de cada uno, se realizan sesiones de video individuales por lo menos una vez por semana. Cuando la tecnología está al servicio del espectáculo, las tradiciones agradecen.

