El análisis de una nueva derrota de los Jaguares: un sutil cambio de estilo que no alcanzó

Senatore ataca, con el apoyo de Landajo; ellos dos marcaron tries, el otro, de Moroni
Senatore ataca, con el apoyo de Landajo; ellos dos marcaron tries, el otro, de Moroni
Buscaron tener mayor eficacia a la hora de marcar, pero siguen sufriendo desacoples defensivos
Alejo Miranda
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9 de abril de 2016  • 07:00

WELLINGTON, Nueva Zelanda.- Cuando uno se enfrenta a un rival superior, para vencerlo tiene que dar el 100% y ser clínicos en la ejecución. Los Jaguares cumplieron con lo primero, pero siguen estando lejos en términos de eficacia y precisión. Ante un equipo de la talla de Hurricanes, ello se tradujo en una derrota lógica (40-22) que, pese a la evolución mostrada respecto al partido anterior, no deja de ser un trago amargo que se traduce en cinco derrotas consecutivas.

En procura de salvar la falta de efectividad en los últimos metros evidenciada en las tres últimas derrotas, los Jaguares hicieron un cambio sustancial en su juego. Dentro de las 25 yardas del rival, apostaron al maul como arma ofensiva. Cada vez que lo intentaron ganaron una considerable cantidad de metros e incluso por esa vía forzaron el primer try del partido, pero las veces que debieron liberar la pelota terminaron perdiéndola por errores propios. La única vez que intentaron el pick-and-go (otra novedad respecto de partidos anteriores) la acción terminó en el try de Senatore.

Otro aspecto positivo fue la ferocidad de la defensa. Cuando el partido todavía no se había desmembrado, los tackles de los Jaguares fueron ofensivos y propiciaron la segunda conquista (Matías Moroni, tras una intercepción). En definitiva, dos pilares del rugby argentino (tackle y maul) que hasta el minuto 55 mantuvieron latente la ilusión de una victoria histórica.

Sin embargo, errores propios propiciaron, como es moneda corriente ante equipos neocelandeses, tries del rival. En ventaja 12-7, a dos minutos del final del primer tiempo, una pelota perdida en un ruck en campo derivó en el primer try de Julian Savea. Tras la salida de esa anotación, el medio-scrum TJ Perenara encontró un imperdonable hueco por el ciego y le sirvió el segundo try al wing.

Fue muy deficiente la limpieza del ruck, lo que hizo que no hubiera pelotas limpias y se desperdiciaran innumerables ataques.

El resultado final (seis tries a tres), termina reflejando la diferencia entre un equipo y otro. Pese a que los Jaguares siguen teniendo momentos de dominio en los que llevan el juego al terreno que más les conviene, siguen desperdiciando ocasiones de try y cometen errores que el rival transforma demasiado fácilmente en puntos en contra.

Una vez más, queda planteada la duda de si este ritmo es el que más conviene imprimir ante rivales de esta calidad, que se sienten cómodos en el frenesí.

El viernes, los Jaguares se enfrentarán a Crusaders, un rival similar. Apostar por el maul evidenció que no alcanzó. Cabe plantearse si no es tiempo de cambios más profundos.

am/tb

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