El legado de Williams, el único negro en aquel equipo campeón de Mandela

Chester Williams, entre compañeros blancos en el seleccionado sudafricano.
Chester Williams, entre compañeros blancos en el seleccionado sudafricano. Fuente: AFP
Jorge Búsico
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7 de septiembre de 2019  • 02:02

No hubo una Copa del Mundo de rugby más trascendente que la de 1995 desarrollada en Sudáfrica. Porque fue la primera vez que este deporte salió de su propia escena, trascendiendo a cada rincón del planeta bajo la figura emblemática y heroica de Nelson Mandela; porque representó un hecho político tan transformador que cambió la historia de todo un país signado por los colores de su raza; porque, yendo a lo deportivo, tras su disputa la entonces International Rugby World (hoy World Rugby) decretó la era profesional después de más de un siglo de amateurismo; y porque fue el debut de los Springboks luego de un largo tiempo excluidos de las competencias por el régimen de apartheid, y logrando el título en una inolvidable final en la que no hubo tries y que requirió del tiempo extra para definirse con aquel drop al cielo de Joel Stransky en el mítico Ellis Park de Johannesburgo.

Tan importante resultó que fue motivo de un libro -indispensable El Factor Humano, de John Carlin- y de una película - Invictus, dirigida por Clint Eastwood y con Matt Damon en el papel del capitán Francois Piennar-, además de ser uno de los episodios deportivos más reveladores de todos los tiempos.

Esa historia que le dio gloria al equipo que logró unir a un país -"One team, one nation", era el lema que bajó Mandela- se está transformando en otra que también reviste carácter de única: con la muerte ayer de Chester Williams, el único negro que tenía aquel plantel superpoblado de blancos, se amplía un círculo de luto que ya incorporó a cuatro de sus integrantes. Es como si esa misma historia ahora se haya ensañado con los Boks del 95.

La gloria y la muerte

Los campeones del mundo tenían en una punta a Williams y en la otra a James Small. Los dos se han ido de gira en el lapso de un mes y monedas, y por la misma razón: una falla cardíaca. Uno a los 49, el otro a los 50. Pero la muerte ya había sorprendido a otros dos titulares: el tercera línea Ruben Kruger se fue a los 39 años, en 2010, luego de combatir durante una década con un cáncer cerebral, mientras que al medio scrum -uno de los mejores de la historia- Joost van der Westhuizen le tocó a los 45 años, en 2017, a raíz de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

Van der Westhuizen fue uno de los embajadores mundiales de la película Invictus. Él la presentó en la Argentina. Williams se convirtió en el emblema de los Springboks en 1995. El seleccionado sudafricano, símbolo de la minoría blanca, había estado vedado para los negros; solo se registraba el caso de Errol Tobias, en 1981. Pero fue Williams el que abrió las puertas para que hoy los Boks sean un equipo con blancos y negros. Y su presencia en la Copa del Mundo tuvo en vilo a los fanáticos y a Mandela, ya que se lesionó poco tiempo antes y recién debutó en los cuartos de final.

La trama trágica que envuelve al seleccionado campeón en la tercera edición de la Copa del Mundo alcanzó también a su entrenador, Kitch Christie, quien murió en abril de 1998. Mandela, la figura central de aquel torneo, pero mucho más de la historia sudafricana, murió a fines de 2013. Vio una vez más campeón del mundo a los Springboks, en 2007.

El libro El Factor Humano cuenta una historia luego retratada por Eastwood en su película. Se trata del instante en el que Mandela saluda a la carta de triunfo que tenían los All Blacks: Jonah Lomu, el wing todopoderoso que a los 20 años había cautivado al rugby con su fulminante aparición y con dos tries todavía recordados en la semifinal ante Inglaterra, en uno de los cuales literalmente lo pasó por arriba a Mike Catt.

Mandela lo miró fijo a Lomu y éste reconoció tiempo después que lo intimidó. Lo cierto es que en la final -había un premio a cada jugador que lograse tumbarlo- el neozelandés tuvo una injerencia casi nula. El factor fatídico del 95 también lo alcanzó a la gran estrella de ese torneo. Lomu murió tras sufrir largos problemas renales en noviembre de 2015, a los 40 años.

Así como los llevó a lo más alto, el destino le hizo una zancadilla a los Springboks de 1995. Es un equipo marcado por la gloria y por la muerte. Como ningún otro. Seguramente habrá más libros y más filmografía sobre todo lo que sigue aconteciendo con un episodio que además generó la foto más emblemática que conserva el rugby: un presidente negro entregándole la copa a un jugador blanco en un país que recién estaba saliendo de décadas de una cruenta segregación racial.

Un día de profundo dolor en el rugby mundial

Jon-Paul Roger Pietersen, wing sudafricano que formó parte del seleccionado que ganó la Copa del Mundo en Francia 2007, tuiteó: "Mi heroe de la infancia. Todavía no puedo creerlo ... se fue demasiado pronto. Mi más sentido pésame a la familia y amigos cercanos de Chester. Descansa en paz Chester Williams. Eres leyenda". Y Joel Stransky, autor del drop que definió aquel título, también se manifestó en las redes sociales: "¡Una noticia terriblemente triste esta noche! Nuestro hermano del 95' y compañero de equipo, ChesterWilliams ha fallecido tristemente. Un verdadero caballero y jugador fantástico, ¡demasiado joven! Nuestros pensamientos y oraciones a su familia! RIP Chessie!".

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