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DUNEDIN, Nueva Zelanda.- Cada Puma tiene una historia para contar y esas vivencias a veces son más curiosas cuando se trata de aquellos jugadores más jóvenes que están viviendo su primera Copa del Mundo. El caso de Lucas González Amorosino puede inscribirse dentro de este grupo. El ex Pucará, de 26 años, actualmente en Montpellier, de Francia, será titular el sábado próximo ante Rumania como fullback y debutará en el Mundial, tras no haber estado entre los 22 ante Inglaterra. Desfachatado y bromista, Luquitas es el hombre del plantel que hizo divisiones inferiores de fútbol y, a los 16 años, decidió optar por el rugby.
"Jugué hasta los 16. Tenía que fichar en Lanús y fue un tema de amistades. Si bien el fútbol es un juego en equipo, es una carrera muy solitaria, con mucha competencia, y opté por mis amigos y por el rugby. Ceo que no me equivoqué. Además, me tenía que cambiar de colegio para hacer las prácticas en doble turno y no quise", cuenta Amorosino, quien también se desempeñó en las divisiones menores de Brown de Adrigué e Independiente. "No me costó decidirme. Me gustaba mucho el fútbol, pero no pensaba en salvarme económicamente. Seguí jugando dos o tres veces por semana con mis amigos y lo mismo al rugby", explica quien se destacó en Pucará y pasó por Leicester, de Inglaterra. Hizo su debut en test matches con los Pumas hace dos años.
Lucas González jugaba de enganche. Comenta que su estilo era más parecido al de Pablo Aimar que al de Juan Román Riquelme. "Me gustaba tocar y correr", puntualiza y aclara que no recuerda que alguien de su camada haya llegado a primera. Dice que su mejor gol se lo hizo a Ferro, a los 14 años, para Brown de Adrogué. "Le pegué de zurda, de afuera del área y la clavé al lado del palo", rememora. Como amante del fútbol, es hincha de River ("Vamos a volver pronto a Primera", no duda) y sus ídolos son Enzo Francescoli y Ariel Ortega. "Jugaba bien, cuando quieran hacemos un partido", desafía.
Es atrevido Lucas González y, así como se muestra tranquilo, pese a que hace minutos supo que jugará por primera vez en un Mundial, se anima a hacer bromas dentro del plantel, aunque sea uno de los más jóvenes. "Siempre me gusta joder. Hay un par que me superan como Campos o Creevy. Son momentos para relajarnos. Ya me mandé una acá, pero no la puedo decir, porque los otros no saben que fui yo. Están averiguando. Es todo muy divertido, lo tomamos con mucho respeto y humor. Después cuando se entrena lo hacemos muy bien. Tenemos bien diferenciado cuándo es tiempo para cada cosa", explica Luquitas.
En el hotel Mercure de Dunedin, Amorosino comparte habitación con Horacio Agulla. "Le pongo música de Ismael Serrano y Arjona, pero me la apaga. Me gusta la música melosa, tranquila. Soy un romántico", admite. De pronto Lucas pasa por detrás de Horacito, quien responde: "Es muy buen tipo, gracioso, divertido, pero es desordenado y ronca mucho, ja. Me tiene un poco cansado con la música de Ismael Serrano, pero es un romántico de la vida".
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González Amorosino ya palpita lo que se viene, su debut, algo con lo que soñó y espero por largo tiempo: "Es una oportunidad para aprovechar. Quiero darle confianza al equipo como N°15 en el fondo y poder contraatacar. Lo tomé con mucha alegría, me acordé de todo lo que me había esforzado y hecho para estar ahí. Ahora, tengo que devolverle la confianza al entrenador".
<b> Un cambio con otros cambios. </b>



