James Small: la despedida al "chico malo" del rugby que vivió al límite dentro y fuera de la cancha

James Small y el francés Christian Califano, en un test match entre los Springboks y Francia, en el Parque de los Príncipes. El wing sudafricano falleció a los 50 años, víctima de un paro cardíaco
James Small y el francés Christian Califano, en un test match entre los Springboks y Francia, en el Parque de los Príncipes. El wing sudafricano falleció a los 50 años, víctima de un paro cardíaco Fuente: AFP
Alejo Miranda
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11 de julio de 2019  • 23:59

James Small, el "chico malo" del rugby sudafricano y una leyenda del seleccionado de rugby de Sudáfrica, falleció el martes, a los 50 años. Es el tercer miembro del plantel campeón del mundo de 1995 que pierde la vida prematuramente.

Según informó la Unión Sudafricana, Small falleció en la noche del martes en Johannesburgo a causa de un paro cardíaco. En 2010, el tercera línea Ruben Kruger perdió la vida producto de un cáncer cerebral y en 2017 se despidió el medioscrum Joost van der Westhuizen. El entrenador de aquel equipo, Kitch Christie, también falleció, 1998 luego de una larga lucha contra el cáncer.

"James fue el competidor más feroz con el que haya jugado", consignó su excompañero Joel Stransky, apertura de aquel equipo legendario. "Jugaba con el corazón en la mano, para él lo más importante era el compromiso con el equipo. Para él, ganar era una parte fundamental de quién era, pero ganar fue una consecuencia de haber hecho las cosas bien, lo que llevó a cabo con toda su alma. Era complejo, pero tenía un corazón enorme".

Small jugó 47 partidos para los Springboks entre 1992 y 1997 y apoyó 20 tries, un récord por entonces superando a Daniel Gerber, aunque poco después eclipsado por Van der Westhuizen. No obstante, se lo recuerda más por la ferocidad con que marcó a Jonah Lomu en la final del Mundial de Sudáfrica 1995, cuando el seleccionado local conquistó su primer título ante los ojos de Nelson Mandela.

"James siempre llevaba todo lo que hacía hasta el extremo. Pero lo único que podemos decir con seguridad acerca de James Small es que siempre fue el mismo. Siempre vivió al 100 por ciento, sin medias tintas", lo recordó su compañero Os du Randt, en declaraciones a SA Rugby Magazine. "Siempre fue fiel a sí mismo y nunca trató de comportarse como alguien que no era. En ese sentido, hay que sacarse el sombrero. No siempre es fácil ser uno mismo, pero James fue un gran ejemplo de cómo se puede y debe hacer".

Con 1m85 y 86kg, Small no era un wing particularmente grande de tamaño, pero siempre fue reconocido por su juego aguerrido. Por eso lo llamaban el chico malo ("bad boy") del rugby. Fue el primer Springbok en ser expulsado de un partido (en 1993, ante los Wallabies) y era común verlo forcejear con rivales, y aun con compañeros, lo que le valió una reputación de luchador que lo acompañó durante toda su carrera.

Afuera de la cancha, también fue una figura controvertida. Su compañero de equipo del 95 Chester Williams, el único jugador de color del plantel, lo acusó de racista en su biografía Chester: A Biography Of Courage); aunque no en el marco de los Springboks, sino en un enfrentamiento durante la Currie Cup. En 1994 protagonizó un altercado en un bar en Port Elizabeth. La prensa local consignó que tuvo problemas con el alcohol y las drogas, que pudo superar, y su expareja, la modelo y actriz Christina Storm, lo acusó públicamente de abusador.

"Ya no soy más el chico malo", confesó en una entrevista en 2009 según consignó el sitio web News 24. "Hice cosas malas pero fui suficientemente hombre como para enfrentarlo y arrepentirme. Por muchos años no me podía mirar al espejo."

Ese año, intentó suicidarse. Una comunicación telefónica de Nelson Mandela le devolvió la alegría de vivir. Small dijo que ese llamado le cambió la vida, consignó el sitio Sport 24. El hecho de que Mandela se haya molestado en ubicarlo cuando se había recluido en secreto en la casa de su madre y la perspectiva que recibió de alguien que había pasado por cosas mucho peores lo ayudaron a volver a levantarse.

"Como miembro del glorioso plantel campeón del mundo de 1995, siempre va a estar en un lugar especial del corazón de los sudafricanos. Estamos devastados por su fallecimiento", dijo Mark Alexander, presidente de la Unión Sudafricana. "Siempre jugó con el tipo de pasión y coraje que condensan lo que el espíritu de los Springboks representa, y vivió su vida de la misma manera."

Oriundo de Ciudad del Cabo, jugó en Transvaal (hoy Lions), Natal (Sharks) y Western Province (Stormers). Conquistó la Currie Cup en tres años consecutivos: 1995 y 1996 con Natal y en 1997 con Western Province, camiseta con la que se retiró en 1999. En 1996 fue el tryman de la primera versión del Super Rugby (por entonces Super 12).

Small visitó dos veces la Argentina en representación de los Springboks. En la primera, en 1993, se lució con cuatro conquistas en dos partidos ante los Pumas. En la segunda, en 1996, apoyó un try más en otros dos Test Matches en Ferro.

El llamado de Mandela

"Sos el héroe de muchos" En 2009, James Small intentó suicidarse. Un llamado del ex presidente sudafricano Nelson Mandela lo hizo mirar las cosas con otra perspectiva. La historia se hizo pública en Twitter (a través de la cuenta @oom_rugby) y fue confirmada por Zelda la Grange, exsecretaria privada de Mandela. Small estaba atravesando un momento difícil, pero lo que realmente lo afectaba, admitió, era estar alejado del rol central que le daba el rugby y le provocaba una crisis de identidad. "Yo sé lo que es eso. Lo atravesé durante mi estadía en la cárcel", le respondió Mandela. "Todavía tenés mucho para dar e incluyo una gran responsabilidad. Eres de la clase del 95 y, aunque creas que te han olvidado, no es así. Sos el héroe de muchas personas. Ésa es tu identidad", insistió Madiba. En ese momento, su vida dio un vuelco.

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