Mario Ledesma, con LA NACION: incorporó un psicólogo al staff de los Pumas porque "habían quedado cicatrices"

Mario Ledesma
Mario Ledesma Fuente: AFP - Crédito: FILIPPO MONTEFORTE
Jorge Búsico
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20 de abril de 2020  • 00:01

Quince otoños atrás, los Pumas lograban un histórico empate en 25 ante los British&Irish Lions en un encuentro fuera de agenda jugado en la noche galesa de Cardiff. Mario Ledesma fue considerado The Man of the Match aquel lunes 23 de mayo en el que, además, resultó uno de los escasos titulares con los que pudo contar Marcelo Loffreda, entrenador del seleccionado en ese entonces. "En ese momento no se le dio la importancia que realmente tuvo. Yo lo guardo en la memoria por varias razones: formé al lado de Mauro (por Reggiardo), con quien estábamos juntos en Castres, y de Fede (Méndez), con quien había tenido una fuerte disputa, incluso con mala onda por momentos, por el puesto de hooker. Y después terminé esa noche tomando una cerveza con él y fue muy lindo", nos cuenta Ledesma, ahora entrenador del seleccionado.

Méndez, que volvió ese día para dar una mano, jugó su último test con la celeste y blanca y fue sacado en andas por Juan Leguizamón, que estaba en los primeros minutos de una carrera que se estiró hasta 2019. Algunos de los que viajaron hasta el Millennium -ex Arms Park, hoy Principality- siguieron rumbo al Bronce de 2007, además de Ledesma y Leguizamón: Nicolás Fernández Miranda, Felipe Contepomi (ante los Lions debutó como capitán), Federico Todeschini, Martín Schusterman y Federico Serra. Eran tiempos en que la UAR buscaba un lugar en el Seis Naciones, ya que casi todas sus figuras jugaban en clubes europeos y la alternativa que se planteaba era armar un equipo allá cediendo la localía y los derechos de la televisión. Tiempos en los que los celulares sólo servían para hablar por teléfono, las fotos se sacaban con cámaras, la hora se miraba en los relojes de mano y los escritos tenían en el aire una sola opción: el mail. Incipientes Facebook y Twitter; YouTube se había fundado hacía tres meses y ni miras de todo lo que hoy está disponible: WhatsApp, Skype, Zoom, Meet y otras tantas plataformas.

Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

Quince otoños después de aquel partido con los Lions, Ledesma y Fernández Miranda, protagonistas de ese empate, tuvieron que cumplir con la cuarentena encerrados en un cuarto de sus casas, ya que venían de Francia de ver el Seis Naciones y a los Pumas que están en ese país, y alcanzaron a subirse a uno de los últimos vuelos programados antes de que se bloquearan los aeropuertos de casi todo el mundo. "Con Nico nos salvamos primero por no infectarnos, ya que en París estuvimos en los subtes, taxis, restaurantes, hoteles. Allá no le daban importancia y después les explotó. Y segundo, porque pensábamos que no íbamos a poder volver, pero tuvimos bastante suerte", relata Ledesma, quien en su casa vive con su mujer y sus cuatro hijos. "Mi hija mayor tuvo que volverse de Irlanda, adonde había ido por un intercambio de estudios. Por un lado estaba triste porque lo tuvo que cortar a la mitad, pero por el otro feliz porque pudo volver, ya que muchos chicos se quedaron varados allá".

Este es el tiempo de la tecnología, que tanto ha ayudado a la comunicación y al deporte y no, increíblemente, a controlar una pandemia. Ledesma, Fernández Miranda y el resto del staff y de las distintas áreas de alto rendimiento de la UAR interactúan todos los días, durante horas, a través de WhatsApp, Skype, Zoom, Meet y otras plataformas, como la propia que tiene la Unión.

-¿Cómo transita un momento como este un coach de un seleccionado nacional? ¿Hay posibilidad de planear o ejecutar algo?

-La incertidumbre nos afecta a todos en todo el mundo. Nadie puede saber cuándo y cómo va a terminar esto. Mi padre siempre dice: "Lo que no tiene solución, solucionado está", así que lo que me trato de plantear es qué se puede hacer y qué puedo sacar de positivo de todo esto. Hay algo que nos benefició: pudimos trabajar con temas que antes no teníamos tiempo de abordar. Concordamos líneas de trabajo en todas las áreas, con los responsables de cada una de ellas, y creo que cuando volvamos, al menos en ese aspecto, el de la organización y el de unificar conceptos, estaremos bastante mejor que antes.

Fuente: Reuters - Crédito: Annegret Hilse

-¿Y cómo se establece el circuito con los jugadores?

-También estamos teniendo resultados positivos. Con los que están afuera pudimos hablar cara a cara con todos, salvo con Ramiro Moyano, ya que tenía miedo de contagiarse y perjudicar a su mujer y su hija. Con los chicos de acá es otro el trabajo, claramente. Hicimos un plan físico y de nutrición para este parate, y también armamos ejercicios y les planteamos preguntas en forma grupal e individual. Lo que sí hay que ver acá es que no todos están en las mismas condiciones. Unos viven en una casa con jardín y otros están en un departamento. Algunos de ellos, solos y lejos de sus familias. Tenés el caso de Tosti Orlando, que se quedó solo en un departamento haciendo la recuperación de la operación del hombro y no pudo volver a Tucumán.

-¿En qué cuestiones concretas pudieron trabajar con los jugadores en este tiempo de encierro?

-Laburamos mucho con los sistemas de ataque y defensa y también en que piensen en cuáles zonas ellos se creen fuertes y en cuáles no, en qué le pueden aportar más al equipo y en qué creen que aún no lo hicieron. Apuntamos mucho a la autoevaluación.

-¿Y lo mental? Gonzalo Quesada contó que en un momento se dio cuenta de que tanta sobrecarga sin saber cuándo se volvía empezaba a ser contraproducente para los jugadores.

-Sí, es como dijo Gonzalo. El tema mental es algo que nos había quedado en el déficit. Vimos, después del Mundial, que a nosotros, como staff, nos faltó estar más en el día a día con los chicos. Así que este año lo abordamos no sólo para nosotros, sino con los jugadores.

-¿De qué manera?

-Contratamos a un psicólogo deportivo que trabaja en cuestiones de liderazgo y en lo mental. Empezó con el staff. Ahí vimos que habían quedado algunas cosas no cicatrizadas, así que estuvo bueno porque había que empezar el año con la hoja en blanco. Después siguió con los jugadores, por grupo, individual, con los líderes. Estamos contentos con eso.

-¿Es alguien que ya estaba con la UAR?

-No, es Ernesto García González, un tipo del SIC que trabaja con el colegio Los Molinos y en el IAE (NdR: ambos de fuerte orientación católica). Me acercó una propuesta y me gustó, así que arrancamos de a poco. Después me enteré de que es cuñado de Legui (por Juan Leguizamón).

Fuente: AFP - Crédito: Odd ANDERSEN

-Con lo que resta del Súper Rugby prácticamente afuera del calendario 2020, te vas a encontrar, cuando sea el momento, con jugadores que llegan con solo 5 partidos importantes encima. ¿Están trabajando en algún plan especial acorde con esta situación?

-Es todo un tema. Es verdad lo que decís. Van a llegar casi sin competencia, pero también los otros estarán igual. La única diferencia, y no me parece menor, es que a los anglosajones los dejan ir a correr solos a un parque cercano.

-Y otro aspecto: será el primer entrenamiento de los Pumas después de la Copa del Mundo. ¿Hablaste personalmente con los jugadores antes del aislamiento por la pandemia?

-Sí, sobre todo con los que más influencia tienen en el plantel. Ahí también era importante arrancar con la hoja en blanco.

-Si bien sabemos que no se pueda hablar de una fecha, ¿qué inicio te imaginás? ¿Julio, Rugby Championship, noviembre o, directamente, 2021?

-Julio es casi imposible. Italia te lo descarto. Y Francia está hablando de reanudar el campeonato en julio, por lo cual ¿va a venir con un segundo equipo? No la veo. El Rugby Championship podrían atrasarlo, pero terminaría casi pegado a la ventana de noviembre. La verdad, no puedo imaginarme en qué momento podemos volver. Además tené en cuenta que habrá que dar un período de algunas semanas para que los jugadores se pongan en forma. Es muy complicado. Me parece que vamos a tener una idea cuando vuelva el fútbol. El fútbol nos va a dar la señal al resto.

-El fútbol puede volver pero sin público. ¿Es igual para un jugador de rugby?

-No, para nada. La gente es la energía extra que tenés cuando entrás en la cancha. Vos jugás también por tus amigos, por tu familia. Y los mirás cuando cantás el himno y que ellos estén ahí te da todavía más fuerzas. No, no estaría bueno. Es otro tema para trabajar desde lo mental si volvemos a puertas cerradas.

-Además el rugby no tiene la espalda económica que posee el fútbol. No hay buenos pronósticos en clubes y Uniones.

-Es verdad. Australia tiene un serio problema. Ya arrancaron el año abajo y están calculando que si no hay rugby durante todo el año van a tener un déficit de 150 millones de dólares. También hay enfrentamientos con los jugadores, que no aceptan las rebajas de sueldo que les propusieron. Y a los empleados los licenciaron a todos. En Nueva Zelanda sé que hay algo parecido y lo mismo en Europa. Y acá también tendremos problemas.

Al final de la charla, Ledesma vuelve a quince otoños atrás: "Ese partido debimos haberlo ganado (Lions empató a los 48m30s con un penal de Jonny Wilkinson) y eso es lo que no se recuerda tanto. Pero además de lo que ya dije, el partido tuvo para mi otro detalle de valor porque se jugó en el que para mí es el estadio más fantástico que tiene el rugby y en el que tantas cosas lindas vivimos". En 1999, ante Gales, Ledesma jugó en el Millennium su primer test por un Mundial. Después enhebró tres Mundiales más como jugador y dos como entrenador (Wallabies y Pumas). No se sabe cuándo aún, iniciará el camino hacia el séptimo.

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