Los Pumas, del autoboicot a la capacidad de llegar a donde se lo propongan

Los Pumas mostraron en este Tri-Nations que la resiliencia es lo suyo y que no tienen techo si no se autolimitan.
Los Pumas mostraron en este Tri-Nations que la resiliencia es lo suyo y que no tienen techo si no se autolimitan.
Alejo Miranda
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6 de diciembre de 2020  • 02:11

Cuando pase el tiempo, el dolor que provocó la montaña de cosas negativas que sucedieron esta semana será sólo un mal recuerdo. En cambio, la forma en que los Pumas se sobrepusieron una vez más a la adversidad, una de las más difíciles de sortear para este equipo, será la piedra basal de lo que puedan construir de aquí en más. El empate con Australia con que el seleccionado cerró el Tri-Nations es una muestra más, acaso la más acabada, de su gigantesco corazón.

Si las expresiones de unos jóvenes imberbes lanzadas hace nueve años en una red social pueden ser utilizadas para denostar a todo un deporte, entonces los 80 minutos de los Pumas de este sábado deberían alcanzar para reivindicarlo. En realidad, los dos ejercicios son extremistas e improcedentes. Pero no deja de ser cierto que este partido termina por dejar en evidencia, en una de las semanas más convulsionadas, muchas de las virtudes que emanan del rugby: el trabajo en equipo, el esfuerzo, la unidad, la amistad, la humildad; sobre todo -vale repetirlo- la capacidad de sobreponerse una vez y otra a la adversidad.

A aquél que no se emocionó con esta actuación no le gusta el rugby, y si no le gusta el rugby tampoco debería importarle lo que ocurre en el seno de este deporte. Excepto que sus intenciones persigan un propósito oculto.

Compacto del empate de Pumas y Wallabies en la última fecha

Con el 16-16 ante los Wallabies en Parramatta, los Pumas coronaron su mejor actuación global desde que en 2012 se sumaron al certamen anual con las potencias del sur: una victoria (nada menos que la primera en la historia frente a los All Blacks, que vale por sí sola), dos empates y una derrota para terminar segundos y superar las dos victorias contra cuatro derrotas del Rugby Championship 2018, el mejor balance hasta ahora. Estamos hablando de tres rivales que ostentan ocho de los nueve títulos mundiales disputados hasta el momento. Las condiciones netamente desfavorables en las que llegaron los argentinos a Australia respecto de sus oponentes (las mismas que hicieron al campeón del mundo Sudáfrica desistir de participar), el fixture desbalanceado con cuatro partidos consecutivos y especialmente la tormenta que debieron sortear desde el domingo pasado realzan aun más el valor de este desenlace.

Aunque tardío, vale igualmente el digno tributo brindado a la memoria de Diego Maradona, con un parche blanco y con el número 10 en negro en la manga izquierda.

La principal arma con que los Pumas consiguieron en la cancha tamaño logro tiene correlación directa con ese cúmulo de cuestiones intangibles destacado más arriba: la defensa. La defensa es un atributo del juego que requiere orden táctico, organización, cuestiones que exigen mucha disciplina y ensayo. Pero también, casi como ningún otro (excepto quizás el scrum), tiene una alta dosis de entrega, garra y valentía. La locura que tanto pregona el entrenador, Mario Ledesma.

Aun cuando los Pumas cambiaron su forma tradicional de tacklear, fue el recurso sobre el que construyeron este segundo puesto. Doble mérito, ya que en la génesis del rugby argentino está la capacidad de tacklear bien abajo, a los tobillos, y estos jugadores supieron adaptarse a tacklear arriba y aguantar al contrario para enlentecer la salida de la pelota.

Este sábado se dio la prueba más acabada de efectividad defensiva de las cuatro del Tri-Nation, con un 90% de tackles acertados, aunque más que la cantidad hay que analizar la calidad de éstos (o sea, la capacidad de hacer retroceder al rival en cada contacto) y su profundidad (es decir, atrás de la línea de ventaja).

Impensadamente, por las condiciones previas, en lo deportivo este Tri-Nations dejó muchas más sonrisas que lamentos.
Impensadamente, por las condiciones previas, en lo deportivo este Tri-Nations dejó muchas más sonrisas que lamentos.

El partido fue similar a los dos anteriores en la medida en que los Pumas pasaron la mayor parte del tiempo defendiendo y en su propio territorio. Obtención endeble (condicionada en parte por la actuación del árbitro neozelandés Adam O'Keefe, que otra vez dejó un mal recuerdo para los argentinos), mala salida del campo propio con el pie, falta de conservación de la pelota. Esto último, condicionado por la intensa lluvia, es cierto, tanto como que Australia hizo una mejor lectura del contexto y empleó mejor las patadas tácticas.

Así y todo, es la vez que más cerca estuvieron de ganar merced a su oportunismo. Nicolás Sánchez, en estado de gracia, acertó su único envió a los palos desde una posición esquinada en mitad de cancha. Debió salir dos veces, primero por el protocolo de conmoción cerebral y luego con una lesión muscular. Lo reemplazó el debutante Domingo Miotti, que también estuvo inmaculado a la hora de patear a los palos.

Los últimos 20 minutos del primer tiempo fueron lo mejor de los argentinos, que encontraron el try rubricado por Bautista Delguy. Fue apenas la segunda conquista para los Pumas en los cuatro partidos. El juego de ataque quedó en deuda. La poca preparación que tuvo en conjunto el plantel, apenas una semana antes del debut, puede agregarse como factor mitigante. La ventaja llegó a ser de 16-9 en el momento en que Australia se quedó con 14 rugbiers, pero los Pumas no consiguieron adueñarse del partido y el local empató.

Tras el encuentro, Ledesma destacó el papel de los líderes fuera de la cancha: Pablo Matera, Guido Petti Pagadizábal, Sánchez, Tomás Cubelli, Julián Montoya, Jerónimo de la Fuente. También fueron los más destacados a la hora de jugar en el certamen. Hay que subir a Marcos Kremer a esa tarima y, por lo hecho en los dos partidos ante Australia, también a Delguy.

Así terminó el plantel argentino en Parramatta, celebrando en el centro de la cancha, unido con los hinchas, consiguiendo resultados pese a las dificultades.
Así terminó el plantel argentino en Parramatta, celebrando en el centro de la cancha, unido con los hinchas, consiguiendo resultados pese a las dificultades. Crédito: VillarPress

El final del partido encontró a todo el plantel unido en un abrazo, festejando, saltando en el medio del estadio de Parramatta. El mismo escenario en el que se consiguió apenas cuatro semanas atrás el histórico primer triunfo sobre All Blacks. No festejaban el empate, tampoco el segundo puesto. Este sábado los Pumas ganaron un partido que excede lo deportivo.

En los últimos años, ha sido reiterada su disposición de boicotearse a sí mismos por cuestiones extrarrugbísticas. Sucedió, sin ir más lejos, en el último Mundial, en el que no estuvieron ni cerca de jugar a la altura de su potencial, algo que quedó expuesto con este subcampeonato. En este Tri-Nations ocurrió a la inversa y supieron unirse ante la adversidad. Si logran utilizarlo como impulso, pueden llegar a donde se lo propongan. Los Pumas no tienen actividad hasta julio, pero el lunes 14 serán sorteados los integrantes de los grupos de Francia 2023. Ése es el próximo objetivo.

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