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El mismo respeto y admiración que despierta el característico ritual del Haka –ese canto religioso que realizan antes de cada partido– es lo que produce el rugby neozelandés en el mundo. Por historia, cultura, hasta por la genética misma de su gente y un sinfín de cuestiones, los All Blacks representan la máxima expresión de este deporte. En Nueva Zelanda el rugby es la vida para el pueblo. El país entero se moviliza detrás de una pelota ovalada –las Black Ferns, la selección femenina, es seguida como la de los hombres–. Así de simple, así es como ostentan el poder.
Es verdad que fracasaron en el Mundial de 1999 –cualquier derrota para ellos es una catástrofe nacional–; que Australia conquistó dos título mundiales, los relegó en el Tri Nations y que, además, desarrollan un juego más vistoso. Todo esto es cierto e incuestionable, pero de lo que se puede estar seguro es de que ningún país se puede colocar a la altura de Nueva Zelanda en cuanto a la pasión, a los atributos...
Desde esta perspectiva, entonces, hay que partir para efectuar la presentación del megatest-match de esta noche (el kick-off está previsto para las 20.25), en el estadio Monumental. Enfrentar a los All Blacks siempre significó un escollo de dimensiones insospechadas, pues nunca se puede sabe bien qué es lo que puede suceder. Lo único distinto de esta ocasión es que el conjunto dirigido por Loffreda y Baetti llega en óptimas condiciones, luego del exitoso paso por el Reino Unido. Y la única incógnita es ver hasta qué punto eso alcanza para ofrecer resistencia en esta puja desigual.
No se trata de tirar abajo toda la expectativa y el fervor que motivan los Pumas. En absoluto. Es justo esperar el espectáculo desde una dimensión real. Para los argentinos, pretender equipararse con los neozelandeses sería por demás absurdo. La única gran misión –no por ello, menos dificultosa– es intentar disminuir las diferencias, para conseguir una mejor producción que la de junio último, en Christchurch (derrota por 67-19).
Ante este planteo, es cierto que surge un interrogante: si las cosas son así, entonces, ¿para qué sirve jugar con los All Blacks? Hacerles frente a los mejores es la única manera de tomar lecciones completas, para seguir creciendo. De nada serviría acumular victorias ante rivales de menor jerarquía o de igual condición si cuando llega el momento de la verdad (entiéndase, la Copa del Mundo), la realidad dice otra cosa.
La Argentina consiguió un espacio entre la elite rugbística y su lucha radica en procurar mantenerse y poder avanzar poco a poco, hasta llegar a consolidarse. Después de sorprender a Gales y a Escocia en su propia casa, los Pumas adquirieron un prestigio importante, pero lo que suceda hoy con Nueva Zelanda no debe confundir. Cualquier acercamiento –tanto en el resultado como en el juego– será identificado como un acto épico de los argentinos. Entonces, no hay que exigirles a los Pumas más de lo que pueden dar, aunque ya estamos engolosinados con sus gratificaciones. Arbizu y compañía están más que en condiciones de tener una producción admirable, y todos iremos a River en busca de eso... ¡A disfrutarlo!
19/5 Los Pumas 32 v. Uruguay 27
23/5 Los Pumas 44 v. Estados Unidos 16
26/5 Los Pumas 20 v. Canadá 6
17/6 Counties Manukau 26 v. Los Pumas 70
19/6 Thames Valley 12 v. Los Pumas 26
23/6 All Blacks 67 v. Los Pumas 19
26/6 NZ Maorí 43 v. Los Pumas 24
14/7 Los Pumas 38 v. Italia 17
6/11 Gales A 14 v. Los Pumas 30
10/11 Gales 16 v. Los Pumas 30
14/11 Escocia A 40 v. Los Pumas 35
18/11 Escocia 16 v. Los Pumas 25
16/6 All Blacks 50 v. Samoa 6
23/6 All Blacks 67 v. los Pumas 19
30/6 All Blacks 37 v. Francia 12
21/7 Sudáfrica 3 v. All Blacks 12
11/8 All Blacks 15 v. Australia 23
25/8 All Blacks 26 v. Sudáfrica 15
1°/9 Australia 29 v. All Blacks 26
13/11 Irlanda A 30 v. All Blacks 43
17/11 Irlanda 29 v. All Blacks 40
20/11 Escocia A 13 v. All Blacks 35
24/11 Escocia 6 v. All Blacks 37


