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INVERCARGILL, Nueva Zelanda.- Los Pumas llegaron a su nueva casa: Invercargill, la sede más austral del Mundial. Si en Dunedin el clima mundialista se veía con cuentagotas, en esta pequeña ciudad de 50.000 habitantes es casi imperceptible. Pero Invercargill puede ser testigo de una gran oportunidad para los Pumas: la del despegue. Con un rival de menor valía que el que enfrentaron hace seis días, el seleccionado nacional deberá ratificar lo que produjo frente a Inglaterra contra Rumania, un rival que en los papeles es más débil, pero que se destaca por su rudeza y entrega. Si no, que lo digan los escoceses, que sufrieron hasta el final para poder doblegarlos (34-24).
Esta noche, desde las 0.30 de la Argentina, los dirigidos por Santiago Phelan irán por la victoria en primer lugar, pero también será importante que puedan ganar con punto bonus. Para alcanzar esa meta, el head-coach decidió mantener la misma base que durante 70 minutos dominó a Inglaterra en el Otago Stadium.
Como primera medida, repite los ocho forwards que jugaron en un excelente nivel. Así, la Argentina pondrá en la cancha lo mejor que tiene para dar pelea a un pack duro como es el rumano.
Lo que no repetirá es la formación de los backs, obligado por las lesiones de Felipe Contepomi -traumatismo condrocostal derecho- y Gonzalo Tiesi, que quedó desafectado del Mundial por un esguince de rodilla derecha, con lesión de ligamento lateral interno y lesión parcial de ligamento cruzado anterior. El lugar del capitán lo ocupará Santiago Fernández, mientras que Marcelo Bosch lo hará por Tiesi. Además, hará su presentación en una Copa del Mundo Lucas González Amorosino como fullback; Martín Rodríguez, en tanto, será el otro centro, y, tras la pobre actuación frente a la Rosa (falló cinco de siete), volverá a ser el responsable de los envíos a los postes.
La Argentina ya conoce el camino. Para este partido tendrá que repetir la fórmula que lo hizo sentir cómodo: una buena obtención en las formaciones fijas, control de la pelota y una defensa demoledora. Eso fue lo que la selección nacional logró plasmar y lo que deberá repetir. Después de un proceso de transición de más de tres años, el equipo funcionó y se vio en cancha una estrategia de juego. Los rugbiers hablaron de esto durante toda la semana. Quedaron conformes por el despliegue del equipo, pero tristes por el resultado.
Pero también habrá que ajustar cosas y eliminar las deficiencias que provocaron la derrota. Una distracción como la que ocurrió en el try de Ben Youngs podría costar el partido y la clasificación. También habrá que cuidarse de no realizar infracciones en la zona de riesgo. Por último, no pueden dejar pasar las oportunidades para anotar, como pasó frente a Inglaterra. Además de estar erráticos con las patadas a la hache, los Pumas perdieron dos ocasiones claras de marcar un try.
Sin lucir y con limitaciones, los dirigidos por Romeo Stefan Gontieac saben lo que pueden dar y a qué juegan. Son frontales a la hora de atacar e intentan imponer su físico. La historia marca una diferencia abrumadora para la Argentina. Los Pumas ganaron las siete veces que se enfrentaron; la última vez fue en 2003, con un triunfo por 50 a 3. Pero éste será otro capítulo y los rumanos han recorrido un largo camino desde el Mundial de Australia hasta este presente.
Los Pumas no pueden relajarse. "No nos sobra nada y tenemos que ser humildes", destaca siempre Patricio Albacete, uno de los jugadores emblema. Ésa será la vía para llegar al objetivo.
Hay promesa de gran batalla y no de rugby champagne . Pero esto es un Mundial y mandan los resultados. Y para la Argentina no hay otro que una victoria.


