World Rugby. Pichot sacudió el árbol: hay que ver qué queda y qué se cayó

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
El revés del argentino Pichot fue ajustado; nadie cree que el ex medio-scrum se retirará de la política mundial del rugby.
El revés del argentino Pichot fue ajustado; nadie cree que el ex medio-scrum se retirará de la política mundial del rugby. Fuente: Archivo
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2 de mayo de 2020  • 11:00

Agustín Pichot quedó a un paso de cambiar la historia de World Rugby. Habrá que ver en estos nuevos cuatro años de mandato del inglés Bill Beaumont, ahora con neto poder para los europeos del Seis Naciones, si la campaña y los apoyos -en votos y en el juego- que sumó el ex capitán de los Pumas servirán para generar el escenario de cambios que necesita este deporte o si todo continuará en manos de unos pocos países. Pichot sacudió el árbol; veremos qué queda y qué se cayó.

Lo que sí está claro es que el resultado de la elección puede tener consecuencias negativas en la lógica de la dirigencia de la Unión Argentina de Rugby (UAR). Si esta votación era muy importante para el hemisferio Sur, que decidió ir a competir mano a mano con el Norte, más lo era para la Argentina, ya que con Pichot al frente de World Rugby podía ampliar sus planes en el profesionalismo y, sobre todo, encontrar salidas a la grave situación que dejará la pandemia.

Ahora, con su hombre fuerte fuera del circuito de poder en el que estuvo en los cuatro últimos años, la UAR tendrá que navegar en el mar de dudas que hoy afronta el rugby profesional. No sólo porque el Súper Rugby 2020 quedó descartado, sino también porque en Nueva Zelanda y Australia ya se alzaron voces de propuestas para jugar entre ellos. Incluso en la isla más pequeña de ambas se habla de jugar antes de fin de año -ese país se declaró vencedor del coronavirus- un Súper Rugby reducido con naciones del Pacífico Sur (Tonga, Fiji, Samoa).

El inglés Bill Beaumont será el presidente de World Rugby por otros cuatro años.
El inglés Bill Beaumont será el presidente de World Rugby por otros cuatro años. Crédito: twitter

Los contratos de la Sanzaar rigen hasta fines de 2021, pero estamos viendo cómo la pandemia devora todo lo que estaba acordado. Además, los resultados y el juego de los Pumas en estos cuatro años no ayudan si es que hay que sentarse de nuevo a la mesa de negociaciones.

Con Pichot al frente de World Rugby era casi una fija la concreción de la Liga Mundial, lo que iba a redituarle a la UAR un ingreso aun mayor que el que tuvo en estos años. También podía encontrar una vía más directa para concretar lo que además es un sueño del propio Pichot: el centro de alto rendimiento y desarrollo.

Después de un triunfo tan ajustado, del escándalo con el representante de Fiji y de las sospechas ciertas de presiones y promesas, Beaumont tendrá que dar señales rápidas al resto del mundo sobre si realmente quiere un cambio en el rumbo de World Rugby. Es probable que avance sobre una competencia anual, parecida a la que ideó Pichot y que terminó siendo el motivo de la ruptura de la sociedad de ambos, pero no está claro que británicos y franceses resignen el dineral que reciben de la televisión por su producto Seis Naciones. Los anglosajones, menos aun por lo que les genera Lions.

Nadie imagina a Pichot yéndose a su casa después de este resultado. Primero, por su personalidad. Segundo, porque sabe que su propuesta de un rugby global tiene alto consenso y que muchos ven en él a la persona indicada para llevarla adelante. En esta campaña se encolumnaron detrás de él nada menos que los tres países que reúnen ocho de los nueve títulos de campeón mundial. Y de manera muy contundente. Pero ahora empieza otro partido. Desde fuera de los salones de World Rugby. Y la dirigencia de la UAR, que en todo este proceso hizo y deshizo oyendo sólo a Pichot, va a sentirlo.

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