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El semblante era bueno y su rostro no denotaba que algo malo había sucedido. Hasta dejó escapar una sonrisa ante un abrazo reconfortante, como para demostrar su entereza. Pero no había duda de que la angustia lo invade. El apoyo de sus incondicionales amigos Federico Trevisán, Federico Halle y Juan Ruiz -el mismo grupo consolidado en Belgrano Athletic-, que lo fueron a recibir en la llegada del plantel de los Pumas el Aeroparque de Buenos Aires ayer por la tarde (después de siete horas de espera en Tucumán por un problema con el avión), fue un apoyo importante para este momento de desazón.
Al buscarlo para tratar de preguntarle cómo estaba, y también con la intención de no querer oír la confirmación de la mala noticia, Arbizu, de 31 años (el 29 del actual festejará los 32) no anduvo con vueltas, como asumiendo que pasó lo peor, aunque sólo hoy el médico Mario Larrain le hará la resonancia magnética para certificar la gravedad del caso.
El capitán del seleccionado argentino reconoció que la lesión en la rodilla derecha, sufrida anteanoche durante la goleada por 73-0 con Tucumán, se trata de una rotura de los ligamentos cruzados y así se frustra su participación en la Copa del Mundo, por estrenarse el 10 de octubre en Australia. "Reconocer que me pasó esto y que estoy fuera del Mundial es muy decepcionante", fueron las primeras expresiones de Liso.
-¿Entonces no necesitás los estudios para saber bien qué tenés?
-Bueno, me los tengo que hacer para saber cómo se soluciona, pero ya me mentalicé de que es un problema con los ligamentos cruzados y que no voy a estar en el Mundial.
En 1994, actuando para su club (Belgrano) en la Copa Quesada, Arbizu padeció una lesión similar en la rodilla izquierda, que lo mantuvo al margen del conjunto nacional por toda esa temporada; por eso conoce bien cuáles son los síntomas. "Sentí lo mismo que en el 94. Corría a un tucumano desde atrás y al acelerar tuve un fuerte tirón, como que algo se cortó, y ahí caí. Después, tratando de analizar las cosas con Mario (Larrain, el médico), me di cuenta de que en una de las primeras jugadas del partido, en la que se me torció la rodilla, me debe haber quedado debilitada y, entonces, después es como que se rompieron los ligamentos. Porque no hubo ningún golpe, se cortaron solos", describió el ex centro del Bègles francés.
Además de la imposibilidad de cumplir con el sueño de estar por cuarta vez en una Copa del Mundo, Arbizu también tiene que solucionar su futuro como jugador. Porque aún no tenía resuelta la vinculación a ningún club de Francia (ir a Pau era la posibilidad más fuerte), y la recuperación sería entre seis y siete meses. "No tengo mucho para decir. Tampoco hay que buscar explicaciones, lo real es que ahora tengo que reacomodar mi vida. Quiero operarme lo más rápido posible y recuperarme; después veré. Pero, bueno, éste es un nuevo desafío para mí. Así lo asumo", indicó con un dejo de resignación.
-Te deben pasar muchas cosas por la cabeza, ¿pero ves éste como tu final en los Pumas?
-Mirá, hace un año creía que en el Mundial de Australia iba a ser el final, que se cumplía un ciclo. Sin embargo, en los últimos meses había cambiado de opinión. Me sentía en mi mejor momento. Física y mentalmente estaba bien, me sentía renovado y encaraba el Mundial como si tuviera 20 años. Todo eso que planeaba ya no es así... cuando logre recomponer mi vida tomaré una decisión.
Arbizu describió el clima del vestuario tras el encuentro en Tucumán "como un momento muy especial; allí me descargué, me saqué un peso de encima", reveló. Pero, al margen de alguna palabra de despedida en la intimidad y alguna lágrima, el capitán se permitió dejarles un mensaje a sus compañeros: "Les pido que la rompan en el Mundial. Este es un plantel al que le tengo una confianza enorme. Creo que los Pumas van a dejar buenos y varios mensajes en el Mundial".
Pedro Sporleder vivió desde el primer momento la relación entre Arbizu y el seleccionado. De hecho, entre ellos se intercambiaron en varias oportunidades la capitanía, y por eso no extrañó que el segunda línea haya sido uno de los compañeros más afectados por la lesión de su amigo: "Fue muy duro; el equipo no sólo pierde a su capitán, sino también a su mejor jugador. Esto es lo peor que le pasó al equipo en este proceso. ¡Siempre antes de cada Mundial algo tiene que pasar!", manifestó Sporleder. Consultado sobre cómo puede resentirse la estructura de los Pumas, manifestó: "A Lisandro se lo va a extrañar dentro de la cancha; en el equipo hay otros líderes naturales que pueden ocupar su lugar, pero no hay duda de que se va sentir mucho su ausencia".
La versión oficial desde el seleccionado aún no considera la baja de Arbizu, aunque todos saben que no estará en Australia. "Tenemos que ser muy cautelosos. Le pedimos a Mario (Larrain) que le hagan una resonancia de manera urgente y se la realizarán mañana (por hoy), y sólo cuando tengamos el resultado certero vamos a tomar una decisión", fue la explicación ofrecida por el entrenador Marcelo Loffreda. Pero si hay que guiarse por algún antecedente (en el último año Arbizu se perdió las dos giras por Sudáfrica), el elegido para ocupar su lugar en el plantel sería Martín Gaitán, uno de los seis hombres de reserva. Gaitán, que se encuentra en Biarritz -juega allí-, se incorporaría a la delegación mundialista, pero en la alineación el ordenamiento sería diferente: Felipe Contepomi podría ser ubicado como centro (así sucedió todas las veces que el capitán se lastimó) y como apertura se desempeñaría Gonzalo Quesada.
Esta serie de infortunios renovada por la lesión de Lisandro Arbizu, lamentablemente, no es una novedad en las preparaciones de los Pumas previas a los mundiales. Incluso, hace dos meses este plantel tuvo otra baja de importancia: Gonzalo Camardón sufrió fracturas en los pies mientras practicaba esquí en Mendoza. El resultado es que no estará entre los 30 argentinos que competirán el mes próximo en Australia.
Camardón ya tenía antecedentes en este tipo de situaciones, pues en 1995, durante una gira por Australia, se rompió los ligamentos cruzados anteriores de la rodilla izquierda en el primer test con los Wallabies y se perdió de viajar a la Copa del Mundo de Sudáfrica. A este certamen tampoco concurrió Santiago Mesón, que en el mismo tour se fracturó el maléolo tibial derecho.
Cuatro años más tarde, Federico Méndez padeció la forzada marginación de la cita mundialista. El hooker no formó parte del plantel que participó en Gales 99 debido a que tres meses antes sufrió la rotura del tendón de Aquiles izquierdo durante una tocata en Mendoza Rugby, su club de origen. El dato coincidente es que todos eran seguros titulares en el equipo nacional.



