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"No hubo ningún caso fatídico", informó Mario Petrucci, a cargo de la Asociación Civil de Carreras y Maratones Ñandú, organizador de la Media Maratón de Buenos Aires. La voz entrecortada y agitada denotaba, desde el otro lado del teléfono, evidentes signos de cansancio tras varios días de trabajo continuo para montar ese monstruo en el que se transformaron los 21K de Buenos Aires, que en la edición de 2015 tuvo a más de 22.000 inscriptos. "Cada corredor que vino a correr los 21 kilómetros se fue a su casa en buenas condiciones", agregó.
La noticia que se extendió como un reguero de pólvora indicaba que a la altura del km 18, sobre la avenida Figueroa Alcorta, un atleta debió ser atendido por la emergencia con un cardiodesfibrilador. Según le informaron a LNCorre, se trata de un atleta amateur estadounidense, de 43 años, que actualmente reside en Brasil. "Su nombre es Jamey Barbour y tenía el dorsal 1152", indicó Petrucci. El corredor no cruzó la línea de meta ya que para despejar cualquier duda fue derivado al Hospital Fernández, nosocomio del que se retiró por sus propios medios. Vale mencionar que previo a la asistencia médica oficial de la carrera, tres corredores, dos de los cuales dijeron que eran cardiólogos y otro especialista en terapia intensiva, ayudaron a Barbour con maniobras de recuperación cardiopulmonar (RCP). Luego fue abordado por los médicos de la prueba, quienes le aplicaron el aparato desfibrilador hasta lograr revertir el paro, con recuperación del pulso y respiración normal. "Fue una imagen muy difícil de ver por el contexto en el que se dio. Pero uno, dada su profesión, colaboró con otros corredores para estabilizarlo. A la tarde, llamé a colegas del Hospital Fernández y me confirmaron que no estaba allí. Lo más probable es que al ser extranjero haya sido derivado a alguna clínica privada por sus asistencia al viajero. Lo normal es que luego de un evento cardíaco quede en observación, por lo menos, por 24 horas", detalló Osvaldo Silva, corredor y cardiólogo que estaba participando de la prueba. Otro de los corredores y médico especialista en terapia intensiva pediátrica que socorrió a Barbour fue Tomás Giménez, quien dijo: "Se usó el cardiodesfibrilador porque fue un episodio de muerte súbita. Cuando lo encontré estaba sin pulso. Una vez que estaba consciente y estabilizado pedí que lo trasladen a una guardia médica".
La asistencia médica de la Media Maratón de Buenos Aires estuvo a cargo del doctor Roque Langelotti (MN 62.682), quien confirmó que el atleta fue trasladado al hospital Fernández para realizarle controles de rutina y como producto de la descompensación y la caída sufrió algunas escoriaciones en brazos y piernas.


