

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
VILLA CARLOS PAZ, Córdoba. - Para el español Carlos Sainz esta XXIV versión del Rally de la República Argentina significará un hito importante en su extensa carrera como piloto, porque la cómoda victoria conseguida hoy en Córdoba le permitió cortar una racha de poco mas de un año sin triunfos y también convertirse en el piloto más ganador de la historia de esta especialidad.
La historia de esta edición del rally argentino se definió el sábado en la prueba especial número 19 (Cosquín-Villa Allende), cuando el finlandés Marcus Grönholm golpeó su Peugeot 307 contra una piedra ubicada al ingreso de un puente y abandonó.
Esto fue fundamental porque Grönholm como Sainz eran junto al primero abandonado y luego reenganchado Petter Solberg, los únicos pilotos que desde el inicio mismo del rally habían mostrado su decisión para ir en busca del triunfo.
Entonces cuando Groholm dejó la carrera, Sainz ya no tuvo rivales que lo pudieran complicar en las 7 pruebas especiales que aún quedan para terminar la competencia. Es más, incluso se podría decir que los mayores enemigos del madrileño eran él mismo y los caminos que debía recorrer en el Valle de Traslasierra, el escenario de la última etapa.
Y un piloto como Sainz, con 17 años de experiencia en esta categoría, decidió que él no sería uno de sus mayores enemigos en el camino hacia su vigésimo sexta victoria en el Mundial y su tercera en la Argentina (1991 con Toyota Celica y 2002 con Ford Focus, después de las exclusiones de Gronholm y Richard Burns). Por eso desde que a las 8.44 se puso en marcha la carrera, el "Matador" salió a recorrer la ruta con calma y sin prisa, consciente de que su escolta y compañero de equipo, Sebastien Loeb, no iba a presionarlo, porque con el segundo puesto el francés también hacía su negocio en su búsqueda del campeonato.
Así fue como Sainz dejó que el mismo Loeb, o los finlandeses Harri Rovanpera y Mikko Hirvonen se repartieran las victorias en esta última etapa de la carrera. Era, al fin y al cabo, lo lógico, lo que cualquier piloto con la experiencia del español debía hacer.
Los mismo que Sainz en la clase mayor hicieron los argentinos Luis Pérez Companc y Gabriel Pozzo, porque tanto uno como el otro se jugaban en esta última etapa se jugaban mucho.
Pérez Companc luchó por el halago de ser el piloto argentino mejor ubicado en la general al ocupar el sexto lugar con su Peugeot 206 WRC; el cordobés, por quedarse con el triunfo en el Grupo N4 al igual que el 200, y la octava posición en la clasificación final de la prueba.
Es más, Pozzo hasta se dio el lujo de ganar en esta última etapa de la carrera tres pruebas especiales (Carlos Paz-Cabalango, Cosquín-Villa Allende y Mina Clavero-Giulio César) y ser segundo en los tramos Tanti-Cosquín y El Cóndor-Copina.
Sainz se dio el gran gusto de ganar en una tierra que lo adoptó como uno de los suyos y además igualó en cantidad en cantidad de victorias en la Argentina a otros dos grandes del rally como el italiano Massimo Biasión y el finlandés Tommi Makkinen. El español hizo historia, habrá que ver si, como insinuó en algún momento, este es el año de su despedida.
Fuente: DyN

