Santos, la tierra prometida para la redención de Jorge Sampaoli

Jorge Sampaoli quiere que Santos de Brasil le permita reencontrarse con su mejor versión
Jorge Sampaoli quiere que Santos de Brasil le permita reencontrarse con su mejor versión Fuente: Reuters
Federico Cornali
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3 de enero de 2019  • 16:41

SANTOS.– Tal vez sean las aguas del mar las encargadas de devolverle algo de paz a Jorge Sampaoli después del naufragio con la selección de la Argentina en el Mundial de Rusia 2018 . Las olas que todo lo arrastran prometen un nuevo desafío para el casildense, una posibilidad de reinventarse tras el tropiezo. No debe ser casualidad que sea Santos, con sus más de siete kilómetros de playas, el nuevo destino para un técnico castigado.

A poco más de 80 kilómetros de San Pablo, el municipio portuario de Santos , en la región metropolitana de la Baixada Santista, es conocido como "la tierra de la caridad y la libertad". Al menos desde que se oficializó su llegada al Peixe, Sampaoli sólo recibe la calidez y, sobre todo, la confianza de los hinchas, quienes se reparten no solo entre los casi 500 mil habitantes de la ciudad del litoral paulista sino también en la capital del estado, donde suelen hacer de locales en el Estadio do Pacaembú. Eso cuando deciden salir de la histórica casa, Vila Belmiro.

Poco les importa a los torcedores de Santos la última campaña de Sampaoli como técnico de la Argentina. "A los santistas nos gusta su fútbol ofensivo, porque más allá de no tener grandes estrellas actualmente, es un club que se caracteriza por atacar", dijo Carlos Rigueiral, un hincha fanático del conjunto albinegro. "Lo que pasó con Argentina fue una consecuencia de algo que ya venía mal", agregó.

Por otra parte, la libertad parece recibirla desde la dirigencia del club, comandada por el presidente José Carlos Peres. Desde las primeras tratativas con el santafesino, quedó claro que todas las decisiones vinculadas a lo futbolístico pasarán por el técnico, desde las promociones de la reserva hasta los refuerzos, que aún se hacen esperar.

Uno de los integrantes del actual Comité de Gestión de Santos, Paulo Schiff, contó que el nombre del técnico estaba en carpeta desde hace un tiempo. "Soy un admirador del trabajo de Sampaoli, sobre todo por lo que hizo en Chile. Estuve a la par de las negociaciones actuales, ya lo habíamos buscado en nuestra gestión anterior", le dijo Schiff a LA NACIÓN, que además es periodista. "El estilo de Sampaoli se encaja con la historia de Santos. Tostão (N.de R.: exfutbolista, actual columnista en medios de Brasil) decía el otro día que en el fútbol brasileño solo hay mourinhistas y los únicos guardiolistas son Sampaoli y Fernando Diniz, DT de Fluminense, aunque éste no tiene el peso de Sampaoli", agregó.

En Santos no se vive a las corridas como en San Pablo, pero el ritmo dista de ser el de una apacible ciudad playera debido a que allí está ubicado el mayor puerto de América Latina. Impregnado de tradición futbolera, en la tierra donde brillaron grandes cracks del fútbol brasileño se respira nostalgia. De las tres Copas Libertadores ganadas por el club, dos fueron de la mano de Pelé (1962 y 1963) y la otra gracias a un joven equipo comandado por Neymar (2011).

Hasta que le consigan un lugar de residencia permanente, Sampaoli estará alojado en el Hotel Parque Balneario, uno de los mejores de la ciudad, a 50 metros de la Praia do Gonzaga y a menos de 15 minutos del Centro de Entrenamiento Rei Pelé, donde Santos realiza sus prácticas diarias. Consultado por LA NACIÓN, uno de los agentes inmobiliarios vinculados al plantel dijo que fue contactado por los dirigentes y que está esperando el llamado de Sampaoli para conocer sus requerimientos.

Más allá del cálido recibimiento por parte de la torcida y del visto bueno que Sampaoli le dio al centro de entrenamientos, la falta de refuerzos preocupa. Hasta ahora nadie llegó, más allá de que aún se barajan nombres como el de Martín Campaña, arquero de Independiente (rechazaron la primera oferta), Pablo Pérez, de Boca, y Gabriel Mercado, de Sevilla.

A eso se le suman las salidas de Gabriel Barbosa, conocido como Gabigol, último goleador del Campeonato Brasileño –tiene un pie en Flamengo–, y Dodô, uno de los mejores laterales del Brasileirão que pertenece a Sampdoria, de Italia, y es pretendido por otros clubes del país. Además, el delantero Bruno Henrique, uno de los más destacados en 2018, podría aceptar una suculenta oferta, también desde Flamengo.

Por ahora, Sampaoli debe conformarse con un plantel que tiene al argentino Fabián Noguera, que volvió de un préstamo en Estudiantes, y la jerarquía internacional del uruguayo Carlos Sánchez, el costarricense Bryan Ruiz, el paraguayo Derlis González y el colombiano Jonathan Copete, que jugó en Vélez y podría ser negociado. Una de las grandes promesas del fútbol brasileño, Rodrygo, que se marchará al Real Madrid en el verano europeo, estará con la selección Sub 20 disputando el Sudamericano de Chile y será uno de los últimos en ponerse a las órdenes del DT.

Mientras las negociaciones siguen en camino, Sampaoli se entrena con lo que tiene, se adapta a su nueva vida y entiende que un equipo tradicional, necesitado de títulos, es la oportunidad perfecta para redimirse. Su primer compromiso será el 13 de enero ante Corinthians, en un amistoso en Itaquera, y el 19 del mismo mes hará su estreno en el Campeonato Paulista, como local en Vila Belmiro ante Ferroviaria.

La intensidad como sello

Varios jugadores de Santos se vieron sorprendidos por la intensidad del primer día de trabajo de Jorge Sampaoli, bajo los más de 30 grados que marcaban los termómetros en el litoral paulista. Las actividades físicas con los preparadores Jorge Desio y Marcos Fernández, más un poco de fútbol en espacio reducido, fueron las cartas de presentación del cuerpo técnico. Ayer, los jugadores se dividieron en tres grupos: dos de ellos viajaron a San Pablo para someterse a chequeos médicos y el otro se entrenó normalmente en el Centro Rei Pelé.

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