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Las crisis en cualquier ámbito dejan secuelas. Un cisma institucional conmueve los cimientos, provoca heridas y muchas veces resentimientos, y el panorama, por lo menos en los primeros tiempos, aparece confuso. Algo de esto está sucediendo con la PGA de Argentina, que tras la polémica suspensión del Campeonato de Profesionales, en los últimos días de diciembre, sufrió una división en su integración por la decisión de un grupo representativo de jugadores de manejar sus asuntos a través de un tour propio.
En principio, la estructura de los profesionales estaría armada desde ahora con un modelo similar al de los Estados Unidos. Allí la PGA de America se maneja por un lado y los jugadores tienen su propia gira, denominada PGA Tour. Lo que resolvió un grupo de jugadores en una reunión realizada el 22 de diciembre último fue conformar el TPGA, es decir el Tour de Profesionales de Golf Argentinos, que según su carta de intención busca "fomentar, promover, dirigir y administrar las relaciones, negocios e intereses de los golfistas profesionales que sean miembros del TPG Argentina". Es decir que la política de la nueva entidad estaría dirigida sólo a los profesionales miembros de la gira, diferenciándose de la PGA de la Argentina, que comprendía a profesionales y profesores de golf, sin importar si su naturaleza es competitiva o docente.
El presidente del TPG es Rodolfo González, y lo acompañan en la comisión Jorge Berendt (vice), Julián Nicolosi (secretario), Juan Pablo Abbate (tesorero), además de Ramiro Goti, Hernán Rey, Gastón Reartes, Claudio Machado y Nicolás Sedler. Además, varios de los jugadores más destacados de nuestro país apoyan este circuito, entre ellos Eduardo Romero, Angel Cabrera y Ricardo González.
Esta nueva estructura ya recibió el apoyo de dos de las empresas que organizan torneos en nuestro país, Golfstar y Golfplay, y ya armaron un calendario que arrancará la semana próxima con el Abierto de Pinamar y promete 15 competencias más hasta fin de año. Incluso ya se disputó una Escuela clasificatoria que ganó Sebastián García Villaverde y que otorgó 15 membresías plenas.
Ante este panorama, la PGA de Argentina eligió dar pelea e intentar "resguardar la soberanía institucional". Los argumentos de sus directivos, encabezados por Jorge De Luca, son que esta especie de golpe institucional se debe a la actitud "caprichosa e inmadura" de un grupo de profesionales que fueron estimulados a tomar esta medida por la AAG y las empresas Golfstar y Golfplay. "La PGA va a hacer todo lo que esté a su alcanze legalmente para defenderse de estos ataques. Este tour es ilegal y va a tener muchos problemas porque acá se está perjudicando a los chicos que jugaron nuestra Escuela a fin de año y a los que no quieren dejar intervenir en los torneos de Golfstar y Golfplay. Nos están tirando a matar y nos vamos a defender", dice De Luca. Berendt, vicepresidente del flamante tour, niega estas acusaciones: "Lo que pasó en el Campeonato de Profesionales fue sólo la gota que rebasó el vaso. Los jugadores estábamos disconformes desde hacía rato con la forma de organizar los torneos, con los tiempos de pago de los premios y con muchos otros detalles que desembocaron en esto. Fue una iniciativa totalmente nuestra y no actuamos incentivados por nadie".
Mientras tanto, la PGA de la Argentina, junto con la empresa EGA Producciones, ya tiene programada una serie de torneos a lo largo del año que, lógicamente, no forman parte del TPGA. El primero de ellos comenzará hoy, en Cariló (ver aparte), y estarían confirmados otros como el Norpatagónico, el Metropolitano, el Gran Premio SHA, el Roberto De Vicenzo Classic y el Campeonato de Profesionales.
