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A raíz de una afección cardíaca, falleció a los 79 años Carlos Torres Zavaleta, que actuó en el alto handicap desde principios de la década de los cuarenta hasta mediados de los sesenta.
Hermano menor de los mellizos Jorge y José María, también polistas, y de Antonio, que se dedicó a la medicina, Carlos gozó de marcadas virtudes como back, puesto en que se hizo conocido por su magnífico backhander por el lado del lazo, que muy rara vez erraba. Fue un duro N° 4, muy difícil de superar en el mano a mano y de fuerte pegada, e incisivo cuando decidía pasar al ataque.
En sus comienzos en el alto handicap compartió con su hermano José María, Silvestre Blaquier y El Boy Zavalía el equipo de La Concepción, con el que en 1950 visitó India. Poco después integraría, durante más de diez años, el conjunto de sus mayores éxitos: Tortugas-Aurora, nombre que combinaba al club de los Dorignac con la estancia de los Torres Zavaleta. Lo conformó con sus hermanos y Horacio Baibiene, con quienes obtuvo el Abierto de Hurlingham Club y el de Jockey Club.
Y tan recordado como eso es el par de finales del Argentino Abierto (el torneo más importante del mundo), a las que llegó también con Tortugas-Aurora, siempre con él como capitán. Claro que su momento de máxima gloria fue cuando elevó la Championship Cup como campeón de Palermo, gracias a que reemplazó a Juan Carlos Harriott (padre) en el 4° chukker de la definición de 1964, que Carlos ayudó a ganar a Coronel Suárez.
Su nivel de juego le reportó 9 goles de handicap, la valorización más alta alcanzada por los jugadores de la época, que dio lugar a que varios países se interesaran por su presencia. Por eso, además de a India, viajó a Estados Unidos, donde en 1946 obtuvo la Copa Monty Waterbury, con Miraflores; a Chile, donde al año siguiente se apoderó de la Copa República local con Civiles; a República Dominicana en 1956, y varias veces a España.
Acopió también, y entre otras, las copas Provincia de Buenos Aires, Campaña del Desierto y Springbok, triunfos propios de un gran polista.

