Siempre se cosecha lo que se sembró

Javier Weber
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10 de agosto de 2011  

Ésta es la primera final en la historia que un equipo argentino disputará en un torneo internacional, incluyendo Juegos Olímpicos y mundiales (a excepción de los Juegos Olímpicos de la Juventud del año pasado), y en lo personal eso me pone súper orgulloso. Es un trabajo que empezó hace seis años, con el que se construyó una pirámide desde abajo hacia arriba y no al revés. Esta gran revolución empezó antes de nuestro desembarco en la selección, con dos hitos principales: primero, las llegadas de Juan Cichello -el mejor DT del voleibol mundial en esta categoría- y Fabián Muraco, y en segundo lugar, con la competencia de los menores en la Liga A2 durante cuatro meses con 20 jugadores midiéndose con rivales super exigentes.

Nosotros le pudimos aportar nuestro granito de arena y la organización actual del voleibol argentino permite que las cinco selecciones tengan un staff de 6 a 8 profesionales full time , que siempre respeta al trabajo como premisa. Desde la selección premenor, pasando por la menor, juvenil, Sub 23 y mayor, hay un estilo y un patrón de juego que respetan las individualidades técnicas de sus integrantes y las características propias de los distintos cuerpos técnicos.

Además de los resultados, estos procesos han formado jugadores para la selección mayor y nos han dado más opciones para conformar un plantel que, al llegar a trabajar con nosotros, ya ha crecido en un proceso de selección sabiendo a qué y cómo juega la mayor. Además, haber podido llevar a Alejandro Grossi, Fabián Muraco y Juan Cichello el año pasado al Mundial de mayores en Italia fue un gran acierto para forjar un verdadero grupo de trabajo. Junto con Julián Álvarez en premenores conformamos las cabezas de un mismo objetivo: trabajar para el presente y futuro del voleibol argentino.

En cuanto a la comparación con el proceso que hizo el básquetbol nacional en su momento, ojalá podamos seguir diciendo que el trabajo en equipo paga y con creces, como les sucedió a ellos con la medalla de oro olímpica. No hay fórmulas mágicas en el alto rendimiento y uno siempre cosecha lo que sembró. Al igual que la selección de básquetbol, espero que podamos seguir manteniendo ese espíritu de representar al país y reforzar ese sentido de pertenencia que hemos instalado en las selecciones argentinas de voleibol.

(*) Entrenador del seleccionado mayor

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