Súper Rugby: del Amalfitani casi vacío a las gradas pobladas tras una serie imparable de Jaguares

El estadio de Vélez fue una fiesta para celebrar otro triunfo de Jaguares
El estadio de Vélez fue una fiesta para celebrar otro triunfo de Jaguares Crédito: Rodrigo Néspolo
Gonzalo Capozzolo
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19 de mayo de 2018  • 23:27

La cancha de Vélez volvió a rugir. Pocos habrán imaginado este presente, hace tan solo 40 días, cuando Crusaders le propinó a Jaguares una goleada en el último partido como local. Aquella tarde el público no acompañó a un equipo apático y sin reacción que poco pudo hacer frente al campeón del Super Rugby . Pero la gira por Oceanía trajo mucho más que buenos resultados y, si la franquicia argentina jugó frente a Bulls su mejor partido en lo que va del torneo, lo mismo sucedió en las tribunas.

"Hay gente exitista pero no la culpo. Es obvio que se disfruta más ir a ver al equipo cuando gana pero somos el equipo de la Argentina así que la gente se va a identificar", le dijo Pablo Matera a LA NACION hace dos meses. Vaya si el capitán tuvo razón. Antes de la gira por Australia y Nueva Zelanda la concurrencia no llegó a las 5000 personas y ayer, a fuerza de triunfos, alcanzó las 11352, lo que marca el récord de esta temporada.

Ni el frío detuvo a un público que durante el último mes se acostumbró a madrugar para acompañar a su equipo. "Los partidos en Australia no los vi. Me motivó el hecho de que estuvieran jugando tan bien, que hayan ganado en Nueva Zelanda y que por primera vez estén cerca de entrar a los playoffs", explicó Raúl Rodríguez, que llegó desde Cosquín para ver al equipo por primera vez y lució un llamativo poncho para abrigarse.

El "¡vamos!" cada vez que Delguy quebró la línea de defensa, el "¡bien!" seguido a cada embestida de Marcos Kremer y el "uuuh" después de cada tackle contundente no se sintió con timidez como en otros partidos. Esta vez sonó con fuerza y explotó después de cada try de la franquicia nacional. La gente también ovacionó como nunca a Agustín Creevy cuando fue reemplazado y le reconoció la entrega.

La cantidad de público lejos estuvo de llenar un estadio con capacidad para 49.540 personas pero la tendencia crece y el apoyo también llega de otras maneras. "Todavía nos falta un montón para llenar y espero que algún día lo podamos lograr. Lo que sí pasa es que venimos sintiendo el contacto de la gente afuera, que se haya levantado tan temprano para vernos durante la gira; creo que se van contagiando", sostuvo el entrenador de Jaguares, Mario Ledesma .

Más allá del show del grupo de percusión La Bomba del Tiempo, de las porristas, de la música que sonó cada vez que el árbitro pidió minuto, de la mascota del equipo Jaguardo o de las llamaradas después de cada try, esta vez el calor lo puso el público.

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