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MAR DEL PLATA.- El proyecto 2000 de San Lorenzo se bosqueja en una escenografía de playa y mar. Pero respira y late, en realidad, en los pensamientos de Oscar Ruggeri. Ganador múltiple en los campos de juego; entrenador amante de planificar y prever cada detalle.
Entró en la escena, del otro lado de la raya, en 1999, cuando plantó su perfil estricto y sorprendió con un equipo de jóvenes que rindió más de lo que podía imaginarse. Ahora llegó el tiempo en el que las exigencias aumentan, tanto porque siempre se espera superar lo hecho, como por la realidad de una agenda bien cargada, que arranca con el Clausura y ese desvelo del club de Boedo, la Copa Libertadores de América.
"¿Si daremos prioridades? No. ¿Por qué vamos a hacerlo? ¿Cómo hacés para darle prioridad a algo? Eso también pasa por el respeto hacia el hincha y el socio de San Lorenzo, que quiere ver a su equipo peleando por lo mejor. Y hay que arrancar con todo desde el primer momento. La única opción que elegimos es la de trabajar muchísimo y prepararnos para todo lo que se va a jugar", explicó el entrenador azulgrana.
-Los pibes ya tienen experiencia; arrancás con un panorama diferente al de la anterior pretemporada.
-Sí, porque los conozco más. Ya sé qué es lo que puede dar y qué es lo que le falta a cada uno. Estoy seguro de que avanzamos, pero eso no es garantía para salir campeón. Lo que sí ayuda es el trabajo que estamos haciendo.
-¿Te preocupa el tema de los refuerzos?
-Ya tenemos a Grisales, que ya hizo fútbol con nosotros. Mostró condiciones y buena pegada, pero habrá que verlo con la camiseta. Contra Vélez (hoy) tendrá su primera prueba, y ahí comprobaremos su respuesta.
-Pero vos pretendés traer un zaguero.
-Sí, buscamos un central, porque se fue Iván (Córdoba) y estamos medio apretados con la cantidad de partidos que vamos a tener. Estamos bien en la defensa, pero hay que pensar en posibles expulsiones o lesionados. Pero si no aparece algo que realmente nos guste, no contrataremos a ninguno.
-¿Le pediste a Ramón Díaz por Leo Ramos?
-No. Con Ramón hablamos en Parque Camet y charlamos de nuestros equipos, pero no le pedí a nadie. Le pregunté si en caso de que dejaran libres a Aimar y a Saviola podríamos traerlos, pero me dijo que por el momento no...
-¿Tenés plantel para afrontar todo?
-Sí, si se ordenan los calendarios y no nos hacen jugar en dos días dos partidos. Hay una base que juega y después hay 3 o 4 variantes. Y esa base no puede actuar dos días seguidos. Si se juega a un ritmo normal, no tenemos problemas.
-¿Cómo es tu relación actual con el presidente Miele?
-Tenemos una sola idea, que San Lorenzo salga campeón. Miele tiene su personalidad y yo la mía.El trabaja para que el club tenga lo mejor y para darme un plantel competitivo. Y yo para darle a San Lorenzo lo mejor en lo deportivo. Ninguno se mete en el trabajo del otro. Sí en el sentido de cuidarle y mejorarle el patrimonio, para que pueda vender jugadores como lo hizo con Córdoba.
-Sin embargo, conociendo tu manera de ser, podía pensarse que ibas a poner el grito en el cielo porque te trajeron un jugador que no pediste (Grisales) y por no conseguir a un zaguero central.
-En el caso de Grisales, yo había pedido un volante por la izquierda. Y sobre el zaguero, yo sé que hablaron con los centrales que pedimos y no se pudieron traer. Y yo no le voy a pedir que traigan a alguien sí o sí, si gana un millón de dólares por año. Uno tiene que ser consciente de la situación del club, porque yo no quiero tener problemas con el plantel. Prefiero tener un jugador menos y que el plantel esté bien.
-¿Eso no conspira contra los objetivos deportivos?
-Siempre se tendrá que luchar contra eso, hasta que los clubes no dependan de las ventas. A River le ofrecen una fortuna por Aimar y Saviola. ¿Cómo se le dice que no a eso? River va a sufrir sin esos dos jugadores. Aunque salgan a comprar, como esos dos no van a encontrar. Uno se tiene que adaptar a la situación del club y a lo que uno pretende. Nosotros le tenemos que preparar al presidente un jugador por año para venderlo bien sin alterar la estructura del plantel, y que al club le resuelva los problemas.
-¿Pero la gente entiende esto?
-Si es una figura, es difícil que lo entiendan. Pero si el equipo juega bien igual, sí. Al hincha también le interesa que el club esté bien. San Lorenzo ya sufrió bastante por problemas económicos. Ahora que está todo diez puntos, creo que el socio también se fija en eso, porque lo vivió. El que hoy dirige a San Lorenzo tiene que estar satisfecho, porque puede trabajar como si estuviera en Europa. Falta lo deportivo, y eso es algo que tenemos que darle nosotros.
-Vos dijiste que pretendías terminar con la hegemonía de Boca y de River.
-Es que en los últimos años solamente ganaron ellos. Y como están dadas las cosas -esto es personal-, creo que será difícil que un equipo chico gane un campeonato por ahora. Van a estar siempre los grandes en la pelea, y los demás, atrás.
-¿Están para arrimarse al nivel de River?
-Estamos bien. La diferencia es que River lo está demostrando; ya jugó varios partidos y nosotros ninguno. Pero son los mismos del año pasado; se fue Córdoba, pero no se movió la estantería del equipo. Sólo nos falta mejorar un poco en los últimos treinta metros. El que pretenda ser campeón tiene que tener 20 goles, como mínimo, entre dos o tres jugadores, y nosotros aún no tenemos eso. Necesitamos que nuestros volantes hagan cuatro o cinco goles, y nuestros delanteros ocho o nueve cada uno.
-Passet dijo que si los hubieras defendido más, no se habrían ido tantos jugadores del club, como él, Galetto y Gorosito...
-Yo esperé que Passet arreglara el contrato, pero no lo hizo. Yo no me puedo meter en eso. El sabía que si se iba teníamos que buscar a un arquero, y así lo hicimos. Y Gorosito tenía un año más de contrato. En definitiva, se fue porque quiso él. Y si querés cumplir tu contrato, lo cumplís, y si no, te vas y a otra cosa.
Esos dos casos fueron así; en los otros -Biaggio, Rivadero- les dije que no los iba a tener en cuenta y que se buscaran otro club. A Galetto lo vendieron, pero yo contaba con él también.
-¿Desde que asumiste como DT pensaste en tener un plantel de chicos que se iniciaran con vos?
-No. Cuando empezás no sabés qué es lo que te espera. Las situaciones de los clubes llevan a que el técnico se tenga que arreglar cada vez más con los juveniles. En nuestro caso tuvimos un grupo de chicos que respondió, que no le pesó la camiseta. Pero ayudaron los buenos resultados.
-¿Sentís que ya le encontraste la vuelta a la manera de dirigir? ¿Te falta aprender todavía?
-Todos los días se aprende. El que dice que ya aprendió todo, miente. Más en el fútbol, con todo lo nuevo que aparece o lo que te enseñan los jugadores todos los días. Hay que enfrentarse a nuevos problemas constantemente, pero estoy preparado para eso. Por eso dirigimos a San Lorenzo.

