Andreescu en la Argentina: el día que la campeona del US Open perdió una final en Córdoba

En febrero de 2015, la canadiense Bianca Andreescu (reciente ganadora del US Open) y Julieta Estable, en un torneo en Córdoba, ganado por la argentina.
En febrero de 2015, la canadiense Bianca Andreescu (reciente ganadora del US Open) y Julieta Estable, en un torneo en Córdoba, ganado por la argentina. Crédito: Archivo AAT
Sebastián Torok
(0)
11 de septiembre de 2019  • 00:01

Bianca Andreescu, la canadiense de sangre rumana cuyas acciones subieron a la cima de los rascacielos neoyorquinos luego de conquistar el US Open el sábado pasado (con apenas 19 años y venciendo a una leyenda como Serena Williams en la final), no es un diamante en bruto por casualidad. Nacida en Mississauga (Ontario), de niña se mudó al país de sus padres, Rumania; allí empuñó una raqueta y se desarrolló hasta los 11 años, cuando toda la familia se instaló en Toronto. Situada en esa porción de Norteamérica, se unió al programa nacional y, poco a poco, fue evolucionando. En uno de sus viajes fuera de Canadá, Andreescu visitó la Argentina. Más precisamente, la ciudad de Córdoba. Fue en febrero de 2015, para competir en la Copa Argentina, un torneo de menores de la gira COSAT, de Grado 2 de la Federación Internacional de Tenis para los Sub 18.

Andreescu, que este año comenzó en el puesto 152º de la WTA y tras sus impactantes actuaciones (además de Flushing Meadows, ganó Indian Wells y Toronto) luce en el Nº 5, fue parte del cuadro de 64 jugadoras en aquel certamen disputado en el Córdoba Lawn Tenis Club. Cuatro meses antes de cumplir 15 años, fue una de las favoritas: tuvo bye en la primera ronda, en la 2ª rueda venció a la argentina Melany Krywoj, en los octavos de final superó a la paraguaya Cindy Oest, en los cuartos de final eliminó a la italiana Monica Cappelletti y en las semifinales derrotó a la japonesa Chihiro Muramatsu (2ª favorita). Pero en la final, Andreescu cayó con la argentina Julieta Estable (1ª preclasificada y tres años mayor que la canadiense) por 6-3 y 6-1. Como última estación de una gira sudamericana que incluyó certámenes en La Paz y Santiago de Chile, Andreescu llegó a la Argentina junto con otra jugadora de su país, Isabelle Boulais (hija de Patricia Hy-Boulais, que había sido 28º de la WTA en 1993 y, hasta hace unos días, conservaba la marca de ser la última canadiense en llegar a los cuartos de final en el US Open, en 1992). Bianca e Isabelle, que en la ciudad serrana estuvieron acompañadas por Clément Golliet, un preparador físico de Tennis Canadá, ganaron el dobles, superando a Estable y a Lara Escauriza (Paraguay).

"Aquella fue la primera y única vez que jugamos", le dice Tita Estable, oriunda del barrio porteño de Villa Pueyrredón, a LA NACION. Y amplía: "Ya le pegaba con un caño a la pelota, pero era irregular. Yo era más grande, estaba sólida y recuerdo que la molesté con mi slice. Pero ella ya era grandota, tenía las piernas musculosas. Estaba claro que le gustaba jugar en canchas rápidas y aquel torneo fue en polvo de ladrillo. Era ofensiva, jugaba a dos o tres puntos. El día anterior a la final llovió, así que la cancha estaba más pesada todavía y eso me benefició. Le costaba mucho patinar". Krywoj, nacida en Lobos hace 21 años, hace memoria: "En 2016 me hicieron una nota y dije que la que más me gustaba era Bianca. Me acuerdo perfecto del día que jugué contra ella. Con mi entrenador siempre hablábamos de las variantes que tenía, del juego diferente que hacía, tenía un saque con kick que por lo general no se ve en las mujeres. Ya se la veía con mucho potencial".

Aquel 2015 fue el último año junior de Estable. A los pocos meses de esa actuación en Córdoba jugó Roland Garros y Wimbledon. "Bianca ya tenía mucha personalidad de chica. Recuerdo que iba hacia adelante, no retrocedía y quería imponer su juego. Moría en la suya. Pienso que ya estaba haciendo su trabajo pensando en el futuro. Nunca cambió", describe Estable, que actualmente es 740º de la WTA y esta semana está compitiendo en el W15 del ITF World Tennis Tour en El Abierto, de Saavedra. Estable, quien esta temporada ganó dos W15 de Tabarca (Túnez), entiende que el apoyo económico y el respaldo de una federación fuerte como la canadiense ayudaron a Andreescu para su formación. Pero también reconoce otras facetas. "Ella tuvo distintas posibilidades que nosotras, las argentinas, sin dudas. Pero yo también reconozco que la Asociación Argentina de Tenis me ayudó cuando era junior. Ella tenía un talento increíble y se superó".

El último sábado, Estable se sentó frente a la TV para ver la final del US Open. Y quedó maravillada. ¿Qué sintió al ver que esa chica a la que había vencido en 2015 estaba alcanzando la cima de Nueva York? "Yo soy de autoestima bastante baja, es la verdad. Lo primero que pensé fue: 'No puedo creer que yo le haya ganado a esa chica'. Después, hablando con mi entrenador (Hernán Suárez), me preguntó qué había sentido. Y él me dijo que tenía que canalizarlo y pensarlo desde el lado de: 'Si ella pudo, ¿por qué yo no?'. Empecé a pensar y me motiva mucho verla. Me da más ganas de seguir luchando. Mirándola jugar por TV me hizo hacer un clic. Ojalá que pueda servirme", confiesa la jugadora de 22 años. Suárez, su coach, aporta: "Le dije a Julieta que si Andreescu pudo lograr el US Open, no digo que puede ganarlo ella también, pero sí puede lograr un montón de cosas más. La canadiense lo logró con decisión por lo que quería y pudo vencer sus miedos, los mismos miedos que tienen todos los jugadores. No es de otro planeta. Los resolvió más rápido".

Claro que el "fenómeno Andreescu" también tiene otras razones. Así lo cree Suárez, el entrenador de Estable, un especialista en tenis femenino: "No hay una sola razón por la cual sucedió todo lo que sucedió desde aquella final de 2015 en Córdoba y este US Open. Cuando Bianca compite tiene una decisión a la hora de elegir los lugares para los tiros y las tácticas que llaman la atención. Un lenguaje corporal sumamente expresivo y seguro. Si a todo esto le sumamos que la estructura de torneos en Canadá es rica, porque poseen alrededor de 15 semanas con torneos de 15.000 dólares, más otras tantas de 25, 50 y 60K. Y hasta un 100K en el que ella participó, más las invitaciones que recibió para esos torneos, no es raro ver qué Bianca pueda perder una final de un torneo Cosat con Estable y cuatro años después sea la campeona del US Open. Julieta lucha con un presupuesto mínimo, más la ayuda de su grupo de trabajo, y un calendario sudamericano devaluado que no ayuda".

Estable nunca más volvió a cruzarse con Andreescu. El circuito y la vida las separó. La argentina añora adoptarla como ejemplo y que le sirva de trampolín.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.