

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Por encima de cualquier recurso tenístico, Carlos Berlocq posee una característica que lo realza más allá de los courts: sus colegas/rivales/compañeros de circuito lo encumbran como un luchador inagotable, como alguien que nunca bajó los brazos más allá de las limitaciones u obstáculos que se le presentaron. Charly sufrió altibajos emocionales, sinsabores deportivos, estuvo muchos meses ausente del circuito por una cirugía en la muñeca derecha y padeció carencias económicas; es más, sus amigos llegaron a organizar rifas para ayudarlo a viajar. "Hace años tenía la presión de ganar partidos o torneos para poder continuar", confesó en abril, durante un atardecer en el Parque Roca, la raqueta argentina con más trofeos en Challengers (14). Hoy, está liberado, confiado, pleno. Si la histórica serie de Copa Davis ante Francia lo elevó a la figura de Titán luego de ganar el quinto punto ante Gilles Simon, sus vibraciones son igual o más fuertes en el momento en el que atiende telefónicamente a LA NACION a pocas horas de conquistar, luego de 12 años de carrera, su primer título ATP, en Bastad, tras vencer 7-5 y 6-1 en la final a Fernando Verdasco, el zurdo español que se transformó en héroe de la definición de la Ensaladera en 2008 en Mar del Plata y que hace solamente unas semanas, en los cuartos de final de Wimbledon, llevó al límite a Andy Murray, luego campeón.
Mientras recorre, vía terrestre y en barco, los más de 450 kilómetros que separan la ciudad sueca de Hamburgo, Berlocq dejó de cenar y contó: "Casi que no tuve tiempo de festejar, de tranquilizarme. A los 40 minutos de la final de singles tuve que entrar a la final de dobles [junto con el español Albert Ramos; perdieron ante el estadounidense Nicholas Monroe y el alemán Simon Stadler por 6-2, 3-6 y 10-3]. Me duché, cobré el premio, pagué el servicio de encordados, agarré el equipaje, saludé a la gente del torneo y acá estoy. Los organizadores tuvieron una muy buena actitud: nos pusieron un auto para llevarnos a Hamburgo, donde juego el martes (por mañana). Estoy con Albert y su entrenador. Pasamos por Copenhague y no paro de contestar mensajes de mis familiares, amigos, de mucha gente... Estoy muy, muy feliz".
Es curioso, pero Berlocq, que a los 30 años y cinco meses se transformó en el argentino más veterano en ganar su primer título ATP, celebró sin la compañía de su entrenador Francisco Yunis, ni tampoco de su esposa e hija –María Noel y Stefania–, quienes lo acompañan habitualmente por el circo itinerante del tenis. "Después de Wimbledon fuimos a Alemania a entrenar y a jugar unos partidos de la Bundesliga. Un día estábamos practicando y les dije a ellos que iba a ganar Bastad porque me dejaban solo", sonrió. La mujer de Charly vivió el partido por TV, en la casa de sus padres en Banfield; también se sumó Mara, la hermana del tenista. "Lo vivimos con muchos nervios, pero muy felices. No quise que Stefi viera el partido, pero sí vio la premiación y cuando observó a su papá con un ramo de flores, preguntó «¿Esas rosas son para mí?» Ella es una loca de las flores. Así que vivimos un momento fuerte", reconoció María Noel, el gran amor y sostén de Berlocq desde 2002. En Chascomús también hubo festejos y muchos bocinazos en la zona comercial.

"Hablando en serio... Me había propuesto prepararme muy duro para esta gira de polvo previa a la de cemento y tenía la esperanza de ganar un título, pero no me imaginé que sería tan rápido. Pero me maté laburando; mi preparador físico Hernán Rojas me mandó un plan de trabajo y lo cumplí. Y el torneo de Bastad es espectacular, no hay palabras para describirlo. La amabilidad es enorme, te brindan todo lo que necesitás y no hacen diferencias de ranking, que es muy importante", dijo Berlocq, el segundo campeón albiceleste en Bastad, ya que Mariano Zabaleta lo había logrado en 2003 y 2004. Y los elogios lanzados no son casualidad: el torneo sobre polvo de ladrillo, que repartió 433.770 euros en premios, fue votado por los jugadores como el mejor ATP 250 del año por séptima ocasión consecutiva. Es más, en el abierto sueco alguna vez fueron campeones figuras como Ilie Nastase, Björn Borg, Manuel Orantes y Mats Wilander. "Son nombres muy fuertes. Y este año había muy buenos jugadores, como (Tomas) Berdych, (Nicolás) Almagro, (Grigor) Dimitrov, Pico Mónaco... y el ganador fui yo. Todavía no lo puedo creer. Pero lo más importante fue haber ganado mi primer título, más allá de la categoría del torneo. Y me tranquiliza mucho saber que la manera de encarar las cosas está siendo la correcta".
Charly, el 26° argentino en ganar un título ATP, fue agregando distintos recursos a su clásico juego basado en el sacrificio. Pero, sobre todo, hizo un clic en el aspecto mental. "Son muchas cosas las que uno trata de mejorar día a día. La Davis, en su momento, me dio confianza. Y trabajé en el aspecto psicológico. La verdad es que no me importa que tenga 30 años, estoy disfrutando de este momento, que es de los más felices de mi vida. Nunca se me fueron las ganas de aprender, de mejorar. Cuando tenés confianza, el nivel sube. No tengo muchos secretos. Mi constancia hizo que pudiera ganar un título a los 30 años", ilustró.
Disfruta muchísimo de lo que hace, Charly. Lo vive intensamente. Por ello, pese a tener en sus manos su primer trofeo ATP, no quiere desviar la mirada. No se lo perdonaría. Primero será Hamburgo, luego Umag, Kitzbühel, la preparación para el cemento, Winston Salem y US Open. "Hay que seguir entrenando para lo que viene. El tiempo pasa muy rápido y hay que seguir preparado, listo. Quizá la semana que viene no gano partidos, quién sabe. Todos están bien preparados. Por eso no quiero parar. Soy feliz de esta manera". Berlocq, el campeón de la perseverancia.



