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En el mundo del tenis, al igual que en el resto del planeta, el nuevo milenio marcó bastantes cosas más que un cambio de hoja en el almanaque: la nueva era fue recibida con renovados bríos tecnológicos.
¿De qué se trata? De la instrumentación de la raqueta electrónica, implemento que tuvo su primera conquista en la Copa AT&T, en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, torneo que ganó el brasileño Gustavo Kuerten, con la Head Intelligence i. prestige. El cambio es revolucionario, pues en el interior de la raqueta hay fibras eléctricas que autogeneran energía a partir del contacto con la pelota con el encordado; así la energía mecánica se convierte en energía eléctrica. Con esta variante, la raqueta se pone más dura y despide más rápidamente la pelota.
Pero ése fue sólo el principio, porque en pocos meses el mercado contará con otro modelo, Intelligence Chip System, que cuenta con una minicomputadora en el grip que potencia en diez veces más el efecto citado anteriormente, además de cancelar en la mitad las vibraciones que produce una raqueta convencional tras cada impacto.
De la madera al microchip. De los 430 gramos de peso a los 220 gramos de ahora Esa es la historia. Porque al hacer el repaso, el juego con la memoria retrotrae desde las primeras raquetas de madera a aquellas de titanio que despidieron al siglo XX. Si hasta el cuidado es diferente. Ni qué hablar de las prensas que ajustaban las raquetas e impedían que éstas se deformaran...
Pero las cosas cambian. Como todo, un primer punto de inflexión es el comienzo de los años setenta. La Maxply Dunlop y la Wilson Jack Kramer competían entre sí, cuando Jimmy Connors revolucionó el mercado con la Wilson T2000, la primera raqueta hecha con un material distinto a la madera: el acero.
Estos dos materiales comenzaron a convivir entre sí, pero de las fábricas empezarían a surgir, con el mismo impulso que el profesionalismo le daba al tenis, raquetas como la Head Arthur Ashe, compuesta de fibra de vidrio y metal, aquella con la que el notable jugador de raza negra hizo historia con su triunfo en Wimbledon en 1975.
Mientras el sueco Björn Borg batía récords con los modelos de Donnay -Fiberwood y Allwood- que tenían su firma en el canto de la raqueta y Guillermo Vilas ganaba el US Open 77 con la Head que llevaba su apellido, la industria introduciría una variante cuya explosión se sentiría a principios de los 80.
La marca era Prince -firma creada por Howard Head que luego cayó en poder de Benetton-, que de la mano del rumano Ion Tiriac y el aluminio impuso el modelo Classic. ¿Cuál era la modificación? Se ensanchaba y alargaba la superficie del encordado, con lo cual el sweet spot o zona de impacto para la pelota se triplicaba. Más facilidades, especialmente para los que daban los primeros pasos en el tenis.
Mientras tanto, las raquetas clásicas de madera empezaban a vivir la agonía. Slazenger sacaba al mercado la Vilas Argentina, pero sería Prince con sus modelos Pro (aluminio) y Woodie -madera y fibra de vidrio-, la que se adueñaría del favoritismo de los consumidores.
Los años ochenta irían mechando nuevos materiales a la hora del diseño de uno de los implementos necesarios para jugar al tenis: grafito y kevlar. Con ellos la firma Kneissl e Ivan Lendl desarrollarían una senda exitosa. Hasta en un momento, el checoslovaco, luego nacionalizado norteamericano, jugaría con una raqueta igual, pero pintada con el logo de Adidas. ¿Por qué? Pues el vínculo comercial con la firma de raquetas había finalizado y Lendl no quería cambiar de marca. Por lo tanto usaba la misma pintada con el logo de la empresa que lo vestía.
Anécdota al margen, Kneissl había logrado un modelo que despedía muchísimo. La era de la aceleración empezaba a tomar forma.
Pero a pesar de ello, algunos prefirieron hacer historia con otro tipo de modelos. Como el sueco Stefan Edberg, con la Wilson Pro Staff -un clásico entre las raquetas-, que no despedía tanto, con lo cual el jugador podía tener un mayor control.
El titanio hizo su ingreso en el planeta tenis una vez avanzada la década del 90. Hilos de ese elemento se sumaron al grafito para construir raquetas más livianas (250 gramos) y un poco más largas (de los 67,5 cm a 69), con el norteamericano Andre Agassi como el usuario más renombrado.
Hasta estos días de fibras eléctricas y computadoras. Las mismas con las que Guga Kuerten es el mayor ganador de la temporada. Aquellas que entregan posibilidades de hacer el tenis más fácil y divertido para los que no cuentan con la habilidad del brasileño. Una atractiva serie tecnológica para encontrarle la vuelta a un misterio tan viejo como este juego mismo: tratar de que la pelota pase del otro lado de la red.
En su primer año en el circuito, la raqueta electrónica ya lleva ganados dos títulos de Grand Slam y una final perdida. A una semana del comienzo de Wimbledon, Goran Ivanisevic fue tentado para cambiar de implemento, tras “16 años utilizando el mismo modelo”. La decisión fue acertada: el croata hizo historia en el césped del All England. Guga Kuerten, no sólo fue el primer vencedor con este tipo de raquetas (en Buenos Aires); en esta temporada, además, logró su tercer triunfo en Roland Garros y otros tres títulos: Acapulco, Montecarlo y Stuttgart. El que se quedó en la puerta fue el francés Arnaud Clement, que cayó en la final de Australia ante Andre Agassi, otro que se sumará al modelo electrónico, que en la Argentina tiene dos adeptos: Mariano Zabaleta y Agustín Calleri.
1-Un primer modelo de Slazenger: un artículo de colección, de los años 40; hasta el grip era de madera...
2- Maxply Dunlop: uno de los clásicos de los viejos tiempos; con ella empezó a jugar John McEnroe.
3-Wilson Jack Kramer: otra raqueta tradicional y la primera que llevó el nombre de un tenista.
4- Wilson T2000: la primera de acero; un modelo que Jimmy Connors hizo famoso.
5-Head Arthur Ashe: materiales compuestos en acción: era de fibra de vidrio y metal.
6- Prince Classic: la primera de la serie del triple sweet spot, una moda de los años ochenta.
7- Topper: pintada con esa marca, pero fabricada por Donnay, fue una de las que usó Gabriela Sabatini.
8- Slazenger Vilas Argentina: uno de los tantos modelos que el marplatense diseñó a lo largo de su vida
9- Prince Woodie: otra mezcla, madera y fibra de vidrio, era la que utilizaba Martín Jaite
10- Kneissl: aparición fulgurante, kevlar y grafito se sumaron a la potencia de Ivan Lendl
11-Wilson Pro Staff: un modelo muy utilizado en las últimas décadas; fue la raqueta de Stefan Edberg
12- Head Titanium: apareció hace ocho años; fue la debilidad de Andre Agassi
13- Head Intelligence i.prestige: la primera raqueta electrónica; este año hizo su debut en el circuito
14- Head Intelligence Chip System : lo que viene; tiene instalado una minicomputadora en el grip.


