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En el Centro Asturiano de Vicente López, donde se entrena desde hace 14 temporadas, Paola Suárez se prepara para sus últimos doce meses como profesional. A los 30 años, la jugadora nacida en Pergamino, ex top ten en singles y ex número 1 del mundo en dobles, siente que todavía tiene más para dar, y que no quiere decirle adiós a la actividad en medio de las lesiones que la acosaron en los últimos tiempos.
Por estas horas viajaba a Auckland para jugar el primer WTA de la temporada, el lunes próximo; luego, buscará un lugar en el cuadro principal del Abierto de Australia desde la clasificación. Para Suárez, que en este momento ocupa el puesto 178° del ranking, las metas son precisas: sumar puntos en la primera parte del año y el torneo de Bogotá para conseguir el ingreso directo en Roland Garros, su torneo preferido. También quiere cerrar su ciclo en Madrid, junto con su amiga, la española Virginia Ruano Pascual, en el Masters de dobles. Antes de subirse al avión, Suárez habló de su momento.
-La impresión generalizada era que 2006 sería tu último año como profesional...
-Sí, yo también creía eso. Pero con todas las lesiones que tuve, no quería terminar mi carrera así. También nos quedamos con las ganas de entrar en el Masters con Vivi (Ruano)... Estábamos cerca, hicimos una gira por Asia, donde nunca habíamos ido, y justo me lesioné en Tokio.
-¿Qué sensaciones te dejó 2006?
-Y... la verdad que feas, por las lesiones; fueron muchas y todas en el mismo lugar (el gemelo derecho). Hasta ahora, y con todos los estudios que hicimos, no sabemos bien de qué se trata. Fue duro, influyó mucho. Una se hace a la idea de preparar el año y una lesión te lo cambia por completo. Incluso tenía specials (torneos con ranking protegido) que no pude utilizar... Pero también pienso que esto llegó al final de mi carrera; habría sido peor al principio, o cuando estaba metida a pleno en el circuito.
-¿Te pusiste algún objetivo especial?
-Ahora quiero jugar con un poco de continuidad, sentirme bien y despedirme en Madrid, en el Masters, en dobles. Quiero llegar a ese objetivo, y en singles, jugar en Roland Garros, que es mi torneo preferido.
-¿Cómo ves la actualidad del tenis femenino argentino?
-Está complicado. Habría que enfocar algunas cosas para que salgan chicas jóvenes al circuito y que puedan intentar lo suyo. Es una crisis sin enfoque, tampoco se hace mucho para que no esté en problemas, lo veo un poco descuidado hace mucho tiempo. La verdad es que es un problema que viene de varios años.
-Si el capitán Ricardo Rivera te convoca, ¿estás dispuesta a jugar la Fed Cup?
-Uf, ése es un tema... Hay que ver si las lesiones me dejan. La verdad es que me gustaría jugar una serie más antes de retirarme. Vamos a ver cómo se dan las cosas. No hay un equipo para estar en la tercera división (la Zona Americana), se puede subir de categoría.
-Más allá de la medalla de bronce que ganaste en los Juegos de Atenas, no hubo muchas ocasiones de verte jugar por la Argentina...
-Fue una cuestión de prioridades. Muchas veces hubo un problema de calendarios, yo tenía que decidir entre el ranking y la Fed Cup, y nunca me arrepentí de la prioridad que elegí. Son elecciones que hice, y que se puede estar de acuerdo o no, cada uno tiene su manera de pensar, y yo hice lo que consideré correcto para mí.
Fran, el novio de Paola, insiste en que ella se tome un par de años sabáticos después del próximo Masters de Madrid. "Estoy interesada en crear una fundación, tengo varias propuestas. Y también me gustaría tener una escuela de tenis, pero hay que ver si me quedo aquí o me voy a España", cuenta Poly, que podría mudarse a Asturias cuando se case. Claro que para eso falta todavía un año. Entonces sí, dejará los courts para empezar otra vida.


