En dos décadas, nadie logró seguir su huella y la realidad es crítica e incierta

Hoy, el ranking desnuda la realidad: sólo hay dos argentinas en el Top 200, Catalina Pella (182ª) y Nadia Podoroska (200ª)
Sebastián Torok
José Luis Domínguez
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23 de octubre de 2016  

Gabriela Sabatini, rodeada de Mercedes Paz, Gisela Dulko, Paula Ormaechea y Martín Jaite
Gabriela Sabatini, rodeada de Mercedes Paz, Gisela Dulko, Paula Ormaechea y Martín Jaite

Gabriela Sabatini marcó una etapa dentro del tenis argentino. Como lo hizo Guillermo Vilas entre los varones, Gaby impulsó a muchas mujeres al arte de las raquetas. Muchas intentaron seguir su huella, pero ninguna consiguió llegar tan alto. Desde su retiro, y con perfil bajo, Paola Suárez alcanzó el Top 10 en singles, además de ser la número 1 del mundo en dobles (con la española Virginia Ruano Pascual); tiempo después, Gisela Dulko también alcanzó la cima en el ranking por parejas (junto con la italiana Flavia Pennetta).

Hoy, el ranking desnuda la realidad: sólo hay dos argentinas en el Top 200, Catalina Pella (182ª) y Nadia Podoroska (200ª). Mientras la ‘Peque’ Podoroska busca su lugar de a poco, desde las clasificaciones –de ese modo entró en el cuadro principal del último US Open–, María Irigoyen disputa los WTA en dobles, ubicada dentro de las 60 mejores de esta especialidad. Además, no hubo presencia olímpica en Río. Suena a poco, y esto queda claro con cifras: el ranking de varones cuenta con 76 jugadores de nuestro país, el de la WTA sólo cuenta con 20 nombres albicelestes, en una proporción casi de cuatro a uno en cuanto a presencia dentro de cada circuito. Asimismo, profesores de escuelitas de tenis porteñas y del conurbano bonaerense consultados por LA NACION afirmaron que en los clubes, cada cuatro o cinco varones, hay una mujer.

En los últimos tiempos, la crisis se ha ido profundizando. Uno de los problemas es la falta de competencia. Este año, en todo Sudamérica hay programados unos 20 Women's Circuit, los torneos de menor rango y la base de la pirámide de acción, apenas tres de ellos en nuestro país (Villa María, Villa del Dique y Buenos Aires). A nivel WTA , están los torneos de Río, Monterrey, Acapulco, Bogotá y Florianópolis. El año pasado, Mariano Ink, promotor de la Copa FILA, contactó a la entidad que rige el tour femenino para pedir una semana en el calendario y disputar el certamen a la par del challenger, pero no hubo un acuerdo con las fechas de disputa. Una buena opción sería generar un circuito de varias semanas, a la usanza de lo que fue en su momento la Copa Ericsson para los varones –de allí surgió gran parte de la Legión argentina, a fines de los 90–, pero no hay una empresa dispuesta a invertir en esa apuesta, y las federaciones sudamericanas también enfrentan sus problemas para tratar de salir adelante.

“Tenemos interés de hacerlo, y vamos a averiguar de nuevo si es factible, no hay nada hablado para 2017 ni hay ningún compromiso de parte de ellos. Nos gustaría crecer a un evento con varones y mujeres, que es una tendencia en el mundo, es divertido para la gente”, comentó Ink. Y añadió: “El año pasado tuvimos conversaciones que no se dieron, porque congeniar las fechas no es fácil. Nos gusta la categoría de US$ 125.000, que es la más chica del WTA, como para empezar. Buenos Aires atrae: en las reuniones ellos manifestaron que es una ciudad que les interesa y el país también, pasa por un tema de presupuesto y de fechas”.

Con el desarrollo del hockey sobre césped en las escuelas y los logros de las Leonas con el liderazgo de Lucha Aymar, el tenis perdió mucho terreno entre las mujeres. “La explosión del hockey en el país afectó la producción de tenistas, sí. En el hockey nos caracterizamos por tener muy buenas jugadoras desde hace tiempo. Y con los logros de los últimos años, con Lucha, que ha ganado el premio a mejor del mundo, influyó un montón. Por otro lado, siendo padre o madre y mandar a tu hija sola con un entrenador a un torneo, no sé si estaría tan tranquila. Entonces, ahí ya las posibilidades son menores. Y el hecho de que no haya una, dos o tres jugadoras, como puede haber un Del Potro a quien seguir, influye, porque esto es contagioso. Messi juega como los dioses, los chicos se contagian y quieren ser como él”, analizó Sabatini con contundencia, en una entrevista con La Nacion de octubre de 2013.

El aspecto emocional es otro tema importante. Según los profesionales con experiencia en el tenis femenino, muchas no soportan las presiones a las que se exponen. Claro que muchas de esas exigencias provienen de sus padres. “Generalmente, los papás, por un tema de seguridad, les están mucho más encima a sus hijas mujeres. Eso algo que ha pasado históricamente. Prácticamente no hay padres famosos de varones, porque los chicos se imponen. En nuestro país es igual”, aportó Tito Vázquez, ex capitán de Copa Davis y ex director de Desarrollo de la Asociación Argentina de Tenis.

La situación del tenis femenino nacional afecta en el aspecto comercial; a las chicas, por ejemplo, les cuesta mucho conseguir financiamiento privado para salir de gira por el exterior. Algunas de ellas terminan abandonando el deporte por falta de apoyo. La situación también genera inquietud en la AAT. “Estamos tratando de mejorarlo. Hay un proceso de recambio en el mundo, y en Sudamérica se ha sentido mucho, pero tenemos un par de realidades y de proyectos encaminado muy interesantes; está Nadia (Podoroska), que está trabajando muy buen; Lourdes Carlé, Julieta Estable, Vito Bosio, Cata Pella, y Paulita (Ormaechea), con unas condiciones muy buenas, que todavía puede despegar”, dijo Daniel ‘Palito’ Fidalgo, formador de Sabatini y vicepresidente primero de la AAT. “En cuanto a los Women's Circuit, hubo una reducción porque Argentina pasa una situación económica compleja, pero para el año que viene la idea es que haya más –amplió Fidalgo–. También seguimos manteniendo la plataforma de competición que se creó (pro tour), pero es cierto que es realmente poco. En Desarrollo se trabajó muy bien con varones y mujeres, y ambos equipos se clasificaron a los mundiales, pero necesitamos más”.

Desde el retiro de Sabatini, hace veinte años, el tenis nacional femenino nunca más volvió a tener tanto brillo. El presente es crítico y el futuro, incierto.

La opinión de Nalbandian sobre Sabatini:

“Gaby fue un ícono de nuestro deporte al nivel de Vilas, sin dudas. Fue una motivadora extraordinario. Yo era chico y creo que en esa época no teníamos a tantos hombres jugando a primer nivel y ella era la referente. Veíamos un montón de sus partidos. Gaby fue espectacular, además de una excelente mina. Era muy lindo verla jugar: tenía un tenis muy clásico, completo, que hoy no se ve. Marcó una etapa”.

st/jld/gs

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