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PARIS.– Hasta aquí, la Legión Argentina había sumado en todas las jornadas de Roland Garros. Esa buena costumbre se interrumpió con la caída de Gastón Gaudio, 31° favorito, que se despidió del abierto francés al caer en los octavos de final ante el español Juan Carlos Ferrero (11°), por 6-7 (3-7), 6-1, 6-7 (5-7), 6-2 y 6-4, en 3h50m.
Gaudio se quedó entonces con las ganas de sumarse a Guillermo Cañas, Paola Suárez y Clarisa Fernández, los otros argentinos en los cuartos de final; si hubiera ganado, se habría marcado un récord de cuatro jugadores de nuestro país en esa etapa del Grand Slam parisiense.
Una pena, porque Gaudio tuvo el partido al alcance de la mano, pero le volvió a pasar lo mismo que en otros torneos.
El argentino ganó el primer parcial en el tie-break tras salvar cinco set-points, perdió el segundo con amplitud; ganó el tercero en otro desempate luego de recuperarse de dos set-points en el 12° game, y llegó al cuarto parcial con muy buenas posibilidades.
Sin embargo, los nervios le jugaron una mala pasada a Gaudio, que comenzó a sufrir calambres cuando sacaba, perdió toda la confianza y cedió el parcial sin resistencia. No obstante, en el quinto set, se adelantó 2-0 y 3-1, pero en ambas ocasiones Ferrero cedió el servicio rápidamente.
Después del 3-1, Gaudio perdió 13 puntos seguidos y quedó 3-4. Todavía contó con tres breaks para igualar en el octavo game, pero no los aprovechó. Finalmente, el español cerró el partido en el tercer match point, cuando una pelota del argentino quedó en la red.
“No podía sacar bien porque tenía calambres en el estómago. Podía correr un poco, pero no podía saltar. Cuando sacaba, desde la mitad del cuarto set, me molestaba mucho. Me cansé y no tenía paciencia. Hice dos dobles faltas (estaba 3-1 en el quinto set) y me di cuenta de que sin saque no podía ganar”, señaló Gaudio.
En el último set, el argentino cometió cinco dobles faltas y apenas tuvo un 9% de efectividad con su segundo servicio. En todo el match, Ferrero contó con 29 break-points sobre el saque de Gaudio, aunque sólo concretó 8. El choque fue bastante irregular, con una elevada cantidad de errores no forzados (105 de Gaudio por 94 de Ferrero).
El calvario de los calambres no es una novedad para el Gato, pues ya lo habían afectado este año en la tercera rueda del Abierto de Australia ante el ecuatoriano Nicolás Lapentti, y en los octavos de final de Miami, donde cayó ante Juan Ignacio Chela, aunque el propio Gaudio reconoció que no tienen tanto que ver con el físico, sino con la parte mental.
“Me da bronca que me pase esto y me dio vergüenza no poder defender mi saque. Tengo que superar este tema porque me juega en contra en muchos partidos. Puede ser un problema de cabeza, pero cuando uno está cansado esto no te permite pensar ni tener la misma paciencia. No sé si Ferrero jugó bien, pero me ganó”, concluyó Gaudio.
Más allá de esta dolorosa caída, Gaudio, de 23 años, cumplió aquí su mejor actuación en un Grand Slam al llegar a la cuarta rueda, por lo que recibió un premio de 96.000 dólares. Aquí había alcanzado la tercera vuelta, en 1999.
El Mosquito Ferrero, que ahora se medirá con el norteamericano Andre Agassi, se mostró muy recuperado del esguince en el tobillo derecho que sufrió hace una semana y que estuvo cerca de dejarlo al margen del torneo. “Gaudio es un jugador dificilísimo, y yo tenía que hacer muchos tiros ganadores”, dijo el español, que intenta alcanzar las semifinales por tercer año consecutivo.


