Hingis, envuelta en otra controversia por racismo

El escándalo se desató porque declaró que las Williams tenían ventajas por ser negras
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29 de agosto de 2001  

NUEVA YORK (DPA).- Defender su amenazado número uno del tenis mundial no parece un reto suficiente para la suiza Martina Hingis, que sumó un nuevo problema al que dedicarle atención cuando hizo unas declaraciones de tinte racista sobre las hermanas Williams.

La suiza se vio acosada por los medios norteamericanos, como consecuencia de unas palabras publicadas en la revista Time sobre Venus y Serena, campeonas aquí en 2000 y 1999, respectivamente.

"Ser negras sólo las favorece", afirmó Hingis al semanario. "Muchas veces consiguen sponsors porque son negras. Han tenido muchas ventajas porque siempre pueden decir: Es racismo. Siempre pueden volverse y decir: Las cosas suceden porque somos de este color", afirmó la suiza, reavivando una controversia que explota en este certamen durante cada temporada, desde 1997.

El efecto que las declaraciones produjeron en Estados Unidos fue demoledor. Muchos quisieron ver celos en Hingis: no gana un Grand Slam desde enero de 1999, un período en que las hermanas Williams lograron tres, y perdió cuatro de los cinco últimos partidos contra Venus.

Ante la presión Hingis se vio obligada a defenderse, aunque mantuvo un matiz desafiante. "Lo siento si herí la sensibilidad de alguien, pero en aquel momento era lo que quería decir", aseguró. "Tenía razón en ese momento. No fue contra nadie, simplemente dije algo que no es políticamente correcto", agregó.

Procedente de un país que reúne sin muchos problemas tres grupos étnicos y cuatro diferentes idiomas oficiales, Hingis aseguró no comprender el recelo norteamericano. "No conozco todas las leyes, ni todas las reglas de este país. Es demasiado si esperan eso de mí", sentenció.

La también norteamericana Lindsay Davenport, rival deportiva de Hingis y las Williams, entró con tono entre mediador y encendedor en la disputa. Recordó que las Williams son las primeras en procurarse protagonismo, empezando por el "jefe del clan", Richard Williams. "No puedo imaginarme a mi padre bailando en las gradas."

Davenport concluyó repartiendo elogios y con ganas de pasar página. "Los jugadores dicen lo que sienten. Es lo mismo con Anna Kournikova. Las Williams son grandes deportistas, han cambiado totalmente en los cinco o seis años que llevan en el circuito. Han hecho cosas increíbles por nuestro deporte".

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