Adiós al Top 10: qué dijo Juan Martín Del Potro tras la eliminación en Roland Garros

Del Potro se toma un respiro: al tandilense todavía le falta ritmo
Del Potro se toma un respiro: al tandilense todavía le falta ritmo Fuente: AFP - Crédito: Thomas Samson
José Luis Domínguez
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3 de junio de 2019  • 17:00

PARÍS.- Es posible que Juan Martín del Potro se haya ido de Roland Garros con sensaciones encontradas. Cumplió su objetivo primario, el que había explicado antes de empezar a jugar el segundo Grand Slam de la temporada: terminar el torneo sin problemas físicos, con buen ritmo de partidos. Pero, al mismo tiempo, seguramente le dolió despedirse en los octavos de final, antes de los grandes momentos, de alcanzar los duelos contra las leyendas, instancias en las que el tandilense sabe que puede estar. En otro momento, hubiera tomado la eliminación con cierta resignación; en su último partido en el Bois de Boulogne mostró rebeldía ante la adversidad, pero también nervios y hasta algún enojo por encima de lo habitual.

Con la eliminación de Del Potro ya no quedan argentinos en carrera en los singles de un Roland Garros que promete partidos de ensueño en la recta final. Karen Khachanov -ruso, de 23 años- le ganó muy bien, en un partido que significó casi un cambio de mando en el ranking: adversario pasará dentro de una semana por lo menos al 9º puesto, la posición actual de Delpo, y el tandilense saldrá del Top 10 para ubicarse cerca del duodécimo escalón, al no poder revalidar los 720 puntos que había sumado el año pasado como semifinalista.

También es cierto que Del Potro había dicho que en este momento no le interesaba el ranking, y que la prioridad pasaba por la salud. Pero también acepta y tiene muy en claro que, para volver a la élite, no puede ceder demasiado terreno, y por delante le quedan muchos puntos por defender. "Mucho ahora no quiero pensar en eso, pero también soy consciente de dónde voy a terminar dentro de unas semanas, y es lo que me toca. Es algo que ya viví hace unos años, es muy duro volver y mantener un ranking aceptable. Trato de disfrutarlo ahora, y cuando esté más lejos, veré cómo remontarlo", explicó.

Una temporada con vaivenes

En lo que va de 2019, y contando lo que sumó en París, Del Potro acumula 415 puntos, una cifra que, si la temporada culminara hoy, lo llevaría hasta cerca del puesto 140°. "Por más que reniegue con eso, es mi realidad. Casi no jugué desde octubre del año pasado, y me toca eso. Por ahí lo más duro de bajar en el ranking es que por ahí te toca jugar de entrada en los torneos con los más duros, cuando uno necesita ganar confianza, y no en las rondas finales, pero no hay alternativa. Yo trato de ver que, si estoy en un buen nivel, voy a tener partidos parejos con los buenos jugadores", explicó.

En cuanto a su salud, y en concreto a la rodilla derecha, la que buscaba terminar de rehabilitar tras la fractura de rótula de octubre pasado, Del Potro fue claro. "Terminé bien en lo físico. Más allá de la dura derrota, mañana vamos a hablar de mis próximos torneos, que van a ser Queens y Wimbledon, y no vamos a hablar de tiempos de recuperación o de rehabilitación. Esto era lo que yo quería; el balance es positivo. Después, encontrarme en la segunda semana era para disfrutar, y jugar un partido de igual a igual con Khachanov es positivo. Creo que hice un gran torneo para lo que era mi condición hoy en día", le dijo a la nacion, en una conferencia de prensa casi a sala vacía: el suyo había sido el último partido de la jornada, y acaso nadie imaginaba que el encuentro terminaría dentro de la jornada del lunes. De algún modo, Delpo cerró el estadio.

Lo cierto es que Khachanov se impuso por 7-5, 6-3, 3-6 y 6-3, en un duelo muy entretenido, que enloqueció a los 10.000 espectadores que colmaron el coqueto Suzanne Lenglen casi a la hora del crepúsculo. Parecía que el duelo no iba a terminar, a pesar incluso de haberse extendido a cuatro parciales, pero la luz alcanzó con lo justo para que el ruso celebrara casi en la penumbra, a las 21.42 de París, cuando fulminó la ilusión del argentino con un ace seco, directo a la T, inalcanzable.

El análisis de la derrota

¿Por qué perdió la Torre? Por un lado, porque el ruso le iba a obligar a tener una fuerte mejoría en el nivel tenístico respecto de los tres duelos anteriores, y había que esperar para saber si Delpo iba a estar a la altura de ese reto. El tandilense les ganó sin muchas dificultades a Nicolás Jarry y a Jordan Thompson, y gastó un par de sets de manera innecesaria contra el japonés Nishioka, en las etapas iniciales. Era lógico pensar que Khachanov, casi un colega del Top 10, resultaría un examen bastante más exigente, y había que dar rápido ese salto de calidad. Desde el comienzo el ruso le planteó un duelo intenso, a puro palazo. A Khachanov, que en los cuartos de final se enfrentará con el austríaco Dominic Thiem, le gusta mandar desde la base, y sólo retrocedió cuando el argentino conseguía ponerlo a la defensiva. Todo bajo la atenta mirada del 'Virrey' Carlos Bianchi, atento a la tarea de Delpo desde uno de los palcos de la cabecera.

A Del Potro se lo vio frustrado de a ratos; fastidioso, en otros. Recibió un warning (advertencia) por una "obscenidad audible" que se escuchó en todo el estadio y se entendió perfectamente aunque había sido dicha en español; discutió en varios descansos con el umpire Emmanuel Joseph; se dio un par de golpes en la cabeza con el encordado de la raqueta después de fallar uno de los tantos puntos de quiebre, y encaró de mala manera a un espectador de la primera fila tras fallar un smash. Pequeñas muestras de irritación que se generaron por no capitalizar los momentos favorables dentro de un duelo cambiante, pero en el que Khachanov estuvo un paso al frente en los tramos cruciales, ahí donde todo se resuelve.

Para muestra, lo sucedido en el primer set: Del Potro sintió que buena parte del encuentro se le escurrió allí. Y temprano. Tuvo tres chances para quebrar en el quinto game, con un 15-40 y una ventaja. Pero se le fueron. Khachanov rompió en la única oportunidad que tuvo, en el duodécimo game: 7-5. Un mazazo para Delpo, que entró KO en el segundo set, y el ruso pisó el acelerador para sacar más distancia. "A partir del tercero, el partido comenzó a tomar el ritmo que yo quería, ahí me sentí cómodo, y en el cuarto arranqué teniendo break-points, pero erré dos derechas seguidas. Hay veces que juego muy al límite con mi mejor golpe, y cometo errores", reconoció el tandilense. En ese duelo de mazazos entre dos gigantes de la misma talla, fue mucho más certero el ruso, que conectó 58 tiros ganadores contra 42 de su rival. Al actual número 9 del mundo no le alcanzó con el caluroso empuje que le ofreció la gente: fuera por el cariño que despierta, o porque estaba casi siempre por debajo en la cuenta, Del Potro recibió un aliento digno de Copa Davis por momentos y se retiró ovacionado en el adiós; casi fue un local más en el Lenglen.

Puesto en perspectiva, Del Potro dejó Roland Garros con lo que había venido a buscar. Llegará en breve la temporada de césped, un terreno en el que suele desempeñarse con aplomo, y que le ha dado algunas alegrías, y luego el cemento norteamericano, donde buscará llegar a pleno. No está mal, si se tiene en cuenta que hace un par de meses miraba los partidos por televisión y ahora es uno de los protagonistas.

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