La historia de Franco Livi, el tenista con el raro oficio de imitar a Rafa Nadal

Es un jugador zurdo que se crió en nuestro país y varias figuras del circuito lo eligen de sparring cuando deben jugar ante el mallorquín; es italiano, pero creció en Bariloche
Sebastián Torok
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18 de octubre de 2015  • 00:07

Franco Livi tiene buenas habilidades como tenista. Empuña, como Rafael Nadal , la raqueta con la mano izquierda. Tiene casi la misma altura que el mallorquín (1,84m contra 1,85m). En el court, dicen, luce movimientos estéticamente similares a los del ex número 1. Pero tiene "corazón argentino", nació hace 26 años en Macerata (Italia), y, desde los tres, vivió en la ciudad de sus padres, San Carlos de Bariloche, donde se formó, disfrutó de la infancia y la preadolescencia, y aprendió a jugar en el Club Del Prado. Apenas compitió en torneos Nacionales de nuestro país antes de emigrar junto con su familia a Europa. Hoy, tras vivir algunos años en Cádiz, se radicó en Madrid y es profesor de tenis en el Club Internacional de Majadahonda. Sin embargo, tiene una actividad extra, que realiza sólo en casos puntuales: es invitado por algunos certámenes para actuar como sparring –o peloteador– de los profesionales. Su condición de zurdo le otorga un distintivo, ya que requieren "sus servicios" aquellos que deben enfrentarse con jugadores de esa habilidad y muchos lo hicieron antes de jugar ante Nadal. Y, además, hasta actuó como doble del español en una publicidad.

No todos los torneos del tour tienen staff de peloteadores. Livi "actuó" en el Masters 1000 de Madrid, en el ATP 500 de Pekín y hasta en Doha con el equipo qatarí de Copa Davis. "El año pasado, un amigo que es sparring en el circuito me dijo que necesitaba entrenarse para el Mutua Madrid Open. Lo ayudé a prepararse en las instalaciones de la Caja Mágica y, dos semanas después, la organización me contactó porque el peloteador zurdo que tenían estaba jugando torneos en EE.UU. y, tras pasar algunas pruebas, me confirmaron. En ese torneo ayudé a Nishikori a preparar la final, porque jugaba con Nadal. A partir de allí me surgió la oportunidad de hacer lo mismo en el China Open 2014. Este año volví a actuar en el torneo de Madrid, donde fui sparring de Leo Mayer, Dimitrov, Isner, Berdych, Feliciano López y Murray, que le ganó la final a Nadal. Y hace unos días terminé de participar en Pekín otra vez. Preparé la final con Djokovic, ya que se enfrentaba con Nadal, a quien le ganó 6-2 y 6-2", le explica Livi a LA NACION.

Paralelamente al tenis, este italiano de nacimiento pero argentino de espíritu, según él mismo afirma, está realizando un Master en Alto Rendimiento y Psicología Deportiva. Cuando colabora en los torneos tiene una rutina y le avisan el día anterior con quién se entrenará. Las jornadas suelen comenzar a las 9 y terminar a las 18, aunque a medida que el certamen avanza disminuye la cantidad de ensayos ya que quedan menos jugadores. Para él resulta más sencillo que para los diestros adelantarse a la jugada. "Miro el cuadro y me fijo quiénes serán los rivales de los zurdos, que hay muchos menos en el torneo, obviamente", añade. Y cuenta sobre los pedidos estratégicos que recibe: "Ningún jugador me pidió nada especial, sino cuestiones tácticas a partir del rival que tenga. Y a veces no resulta fácil el día, ya que quizá tengo tres entrenamientos seguidos y de repente te piden que juegues como Nadal, como Feliciano López o como Petra Kvitova. Ello significa que de un momento a otro tenga que pasar de pegar liftado de drive, a hacer saque y red como Feliciano, o a jugar todo más plano como juegan las mujeres".

En sus pocos años de experiencia como "hitting partner" formó una muy buena imagen de Djokovic: "Puedo asegurar que Nole no es como se ve desde afuera: es mucho mejor, irradia felicidad, es amable y divertido con todo el mundo, tanto delante como detrás de las cámaras. El español no lo entiende perfectamente pero sí hace todo lo posible por aprenderlo y hablarlo. En cuanto al entrenamiento con él previo a la final de Pekín, me pidió cosas en concreto e hicimos distintos ejercicios".

Cada torneo tiene sus condiciones para con el staff de peloteadores. Particularmente, en los certámenes en que participó Livi, los beneficios no fueron económicos. "En el caso del China Open fui con los gastos pagos y con las mismas facilidades que un jugador del cuadro principal: hotel de los jugadores, transporte oficial del torneo, comidas, acceso a zona vip. El incentivo para ir no fue el económico, sino tener una gran experiencia personal, poder jugar con los mejores y, a nivel profesional, tener un buen currículum. Esos días, rodeado de ese ambiente las 24 horas, se aprende muchísimo. Es como un Master acelerado".

Livi no recuerda demasiados apellidos con los que compitió de chico en la Argentina. Damián Rossi ("Luego se fue a jugar a EE.UU.", dice). Pablo Yuri. Y Juan Martín del Potro. "Fue mi viejo el que se acordaba", sonríe.

Este año, en mayo, también lo eligieron para "hacer de Nadal", aunque para una publicidad. Se filmó en Madrid y Livi debió llegar un buen rato antes de que lo hiciera el zurdo de Manacor, como para que las cámaras, las luces y todos los trucos de la producción ya estuvieran adaptados a los movimientos. "A una amiga que había hecho de doble de la tenista Simona Halep le preguntaron si conocía a alguien zurdo que jugara al tenis. Ella me recomendó, la agencia se puso en contacto conmigo, me vieron y arreglamos. En el anuncio no se ve mi cara. Se lo ve a Nadal golpeando. Rafa es un fenómeno, no es fácil ser él, aunque parezca mentira. Se toma su tiempo para sacarse fotos y firmar autógrafos a todos. Me generó muy buena sensación", confesó Livi, una raqueta con sentimiento albiceleste y una actividad fuera de lo normal.

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