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PUNTA DEL ESTE.- Una barba rala, desaliñada, es el primer signo visible. No hace mucho cuidaba su imagen casi como un modelo publicitario. Cara de Lacoste, embajador de fragancias francesas, y esposo de la supermodelo Brooklyn Decker, algo del mundo de la moda y la fama todavía le pertenecen. Su actitud, sin embargo, es la de un chico con ganas de disfrutar de la vida, reírse a carcajadas, hacer chistes y besar a su mujer. "No le tengo miedo al retiro porque sé a quién tengo en casa", señaló, en vez de decir "adiós" el día en que, con 30 años, puso fin a su carrera como uno de los mejores tenistas de la última década.
"Lo haré corto y dulce: he decidido que este será mi último torneo", lanzó Andy Roddick en agosto pasado, cuando acababa de comenzar el US Open . Exactamente una semana después, el 5 de septiembre, en los octavos de final del torneo que lo llevó a la gloria en 2003 se enfrentó contra su último verdugo: Juan Martín Del Potro . Lágrimas, un abrazo casi fraternal, profundo, con el argentino que lo venció en su tierra, y la ovación de un estadio repleto en el corazón de Nueva York, sellaron una carrera de diez años en el top 10, 32 títulos individuales, entre ellos el US Open 2003, y casi tres meses como N° 1 del mundo entre noviembre de 2003 y enero de 2004.
Solo cuatro meses pasaron desde ese día del adiós . Las imágenes todavía parecen reproducirse en sus ojos cuando mira arriba, como buscando en la memoria. Sin embargo, ya se siente otra persona. Y eso le gusta. "Desde que me retiré, me la pasé comiendo donuts", dijo en su llegada a Punta del Este antes de enfrentar a Del Potro otra vez, pero en una exhibición, en la Nokia Summer Cup que se realizó anoche y que hoy tendrá su segunda capítulo en Junín.
Aterrizó en Uruguay el miércoles y no perdió el tiempo. Después de dejar sus cosas en el hotel Mantra, ubicado en La Barra, donde se hospedó junto a su esposa, se dirigió al lujoso Hotel Fasano Las Piedras, a seis kilómetros de allí, para disfrutar de la intimidad de un paraíso en medio de las colinas del campo uruguayo. Alrededor de las 20 se sentó en el restaurante más exclusivo del lugar, para cenar temprano, a la usanza norteamericana. Pidió la especialidad de la casa: ravioles de muzzarella de búfala y le gustaron tanto que repitió el plato. Ya no necesita estar pendiente de sus calorías. Así que donuts y ravioles, como un bacán. Un vinito francés para acompañar el atardecer idílico, atractivo natural de estas tierras, y un encuentro inesperado con los músicos de Fat Boy Slim cerraron su primera noche en el Este.
"No tengo rencor hacia Del Potro, al contrario. Estoy encantado de que haya sido contra él mi último partido, porque jugó con mucha clase, se comportó como un verdadero caballero, entendió que el momento era muy emocionante. Fue un buen amigo para mí", dijo a canchallena.com tras la conferencia de prensa que ofreció en el Mantra antes del partido.
- Del Potro dijo en estos días que quiere alcanzar los primeros lugares en el ranking. ¿Cómo ves sus posibilidades?
- Creo que el nivel del tenis actual es el más alto que hubo. El grupo de los top ten de ahora es mucho mejor que cuando yo empecé, a comienzos de 2000. Si bien es cierto que Juan Martín superó a cada uno de los buenos jugadores de estos tiempos, ahora tiene que lograr hacerlo constantemente, y no es fácil con la competencia que hay. Roger [Federer], Novak [Djokovic], David Ferrer. Si alguien puede hacerlo, es Juan Martín, con 24 años y los triunfos que ya lleva. Pero creo que está difícil para cualquiera.
- Parece que cada vez es más difícil continuar jugando después de los 30, ¿el tenis se volvió demasiado exigente con el cuerpo?
- El juego se convirtió en más físico. El tenis solía ser sólo jugar bien, pero ahora tenés que ser un muy buen atleta, correr mucho más, ser más fuerte. Juan Martín es muy alto y aún así puede correr. Eso no existía 15 años atrás. Ahora todos son más grandes, más fuertes, eso desgasta el cuerpo. Yo era grande cuando empecé y ahora soy normal. Creo que eso afecta a todo el mundo, menos a Roger [risas].
- ¿Cómo es tu vida ahora?
- Tengo una fundación que vincula el deporte al aprendizaje y eso se lleva todo mi tiempo. Recién estamos construyendo, así que no empezó la parte divertida, pero estoy ahí, va a ser algo grande. También quiero seguir jugando este tipo de torneos para estar vinculado a esto, pero no tengo la presión de entrenar por meses, así que es más fácil, físicamente.
- Estás haciendo un programa de radio, ¿cómo te llevás con ese rol? ¿Es cierto que vas a incursionar en la televisión?
- Es muy divertido. Es increíble cómo podes tener un trabajo con menos presión. Lo de la television está por verse. La verdad es que lo bueno de la radio es que podés poner la cámara ahí e ignorarla. No es algo que esté buscando. Para mí, esto es una segunda carrera y lo veo como eso. No estoy interesado en dejar una carrera y empezar otra que me signifique trabajar 10 horas por día.
- De estos últimos diez años, ¿qué es lo que más te enorgullece?
- Estoy orgulloso de haber sido un top ten por más de diez años. Es mucho tiempo y es difícil de hacerlo. Roger [Federer] es el único de mi generación que sigue. No fui siempre el mejor, pero siempre estuve en la lista por una década. Eso es lo que me da orgullo: no fue un año el que fui bueno, sino toda una década que me llevó muchas desilusiones, mantenerme enfocado, mucho trabajo y mucha satisfacción.

