Martín Hughes, ejecutivo del ATP porteño: "Ojalá en 2020 podamos hacer el mejor Argentina Open de la historia"

Martín Hughes, ejecutivo de Tennium, el dueño mayoritario del ATP de Buenos Aires
Martín Hughes, ejecutivo de Tennium, el dueño mayoritario del ATP de Buenos Aires Crédito: Ezequiel Sambresqui / Argentina Open
Sebastián Torok
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16 de febrero de 2019  • 22:46

El uruguayo Martín Hughes, uno de los principales ejecutivos de Tennium, la compañía con sede en Barcelona que se convirtió en el socio mayoritario del ATP 250 de Buenos Aires desde octubre de 2017, afirma que los primeros objetivos ("Modernizar el torneo, acercar al público con más entretenimiento") están alcanzados. La segunda edición del Argentina Open bajo la conducción de los nuevos accionistas está aprobada, pese a los obstáculos económicos del país. "En lo que respecta al apoyo de las marcas, a la respuesta del público y al feedback con los jugadores, todo estuvo muy bien. Siempre hacemos miles de encuestas para saber en qué estamos bien y en qué no. Las encuestas, básicamente, van al público en general, que lo que quiere es estar bien atendido afuera de la cancha y tener un buen espectáculo de tenis. El buen espectáculo de tenis, jugador más, jugador menos, lo ven, porque este año tuvimos cuatro Top 20. Después está cómo se siente la gente en el área pública, con los entretenimientos, con la clase de comida que hay, con los precios, con la calidad y la variedad, los juegos para los chicos, la limpieza... Este año estuvimos todavía mejor. Yo mismo veo las caras, charlo con la gente; la cosa estuvo movida, estuvo bien", le comentó Hughes a LA NACION.

–Desde 2015 el cuadro sufrió un cambio: los mejores 4 favoritos empezaron a salir adelantados y, por ende, se perdió que en los primeros dos días jugara una de las figuras. Este año, una vez más, hubo una menor concurrencia lunes y martes. ¿Esa modificación los perjudicó para "vender" las jornadas?

–Sí, absolutamente. El año pasado, el día martes tuvimos sold out, se vendió el estadio entero. ¿Pero qué pasó? Fue feriado de carnaval, pudo venir la familia entera. Por otro lado, hicimos la experiencia con los partidos de los integrantes de la Legión y se llenó. El tema es ofrecer algo atractivo. Después te tienen que acompañar las variables, como el clima. La gente está acostumbrada a venir más sobre la mitad de la semana para adelante y es una costumbre con la que hay que sobrevivir. Es así. Que encuentres a 5000 o 6000 personas que digan ‘Yo voy igual un lunes o un martes’, casi que no hay.

–Otro tema con el que deben lidiar es con el poderío de los torneos de Europa que se juegan paralelamente a los de la gira sudamericana, ¿no? De hecho, el cuadro de Río de Janeiro, de categoría 500, es prácticamente el mismo de Buenos Aires.

–Sí, es verdad. Este es un momento especial porque se había generado una distancia entre las figuras-figuras y los que venían detrás. O sea, Federer, Nadal, Djokovic y alguno más contra los chicos que venían. A muchos de esos jugadores top, en algún momento los trajimos, pero hay un momento en el que ya no hacen un esfuerzo para cambiar de región, están más cómodos allá. Y los chicos que vienen detrás precisan muchos puntos, tienen otra ambición y todavía no han disfrutado de lo que es Buenos Aires, Río. El tema de la superficie dura de allá también influye. Está claro que facilitaría tener cancha dura para que algún jugador cambie de opinión. Pero no podemos estar solos en esto. Al final, somos tres o cuatro torneos solitos.

–¿Se sienten aislados?

–No sé si es aislados…, pero las reglas son iguales para todo el mundo y a veces estás muy lejos de los otros: en una superficie que no es la más elegida, con una cantidad de costos en una región que es más volátil… Por ejemplo, con lo que ha pasado este año en la Argentina no es que dicen: ‘Uh, tengamos una atención especial con el Argentina Open porque tuvieron una devaluación de la moneda’. No. El prize money hay que pagarlo 100%. Y con la inflación en el bolsillo de la gente, lo mismo. En eso digo que no se nos presta una atención especial.

–Tennium posee otro ATP 250, en Amberes (Bélgica). ¿Qué diferencias notan?

–Sí, lo que vemos es que la estabilidad económica y la seguridad en Europa es la que uno espera y acá hubo más de inseguridad. El Gobierno nos ha apoyado, hemos trabajado en conjunto para mantener el nivel del torneo. Pero, bueno, comprar un dólar hoy nos cuesta el doble de lo que nos costó el año pasado; así de simple. De todos modos, en la crisis aparece mucha creatividad. No hemos sufrido tanto desde el punto de vista de la inversión; sí hay que darle más al público y al cliente. La marca que está contigo dice: ‘Yo hago un esfuerzo para poder seguir estando, vamos juntos, pero necesito algo más’.

–¿Y qué plus les dieron?

–Un par de ejemplos. Una marca antes tenía un cartel en la parte de atrás de la cancha y ahora se transforma en un cartel, en una clínica con sus clientes especiales, una visita al backstage del estadio, alguna acción durante el año... Le hemos añadido beneficios para que ellos lo puedan capitalizar.

–El torneo tiene el apoyo del Gobierno nacional, a través del Ministerio de Turismo, y de la Ciudad. ¿Es clave para sostener el espectáculo?

–Es fundamental. Pero no un apoyo de: ‘Te doy plata y nada más’. Una cosa que tenga que ver desde el beneficio. Nosotros ponemos el nombre Argentina en 70-80 países durante una semana, tenemos 300 horas al aire, es una locura de repeticiones. No queremos subvención. No va por ese lado. A todas las marcas les podemos dar un montón de cosas. Salimos a ver qué precisan, si este activo les puede solucionar necesidades. Lo digo con total honestidad.

–La próxima edición del ATP de Buenos Aires será la N°20. ¿Qué se puede esperar?

–Siempre hacemos el esfuerzo para que venga lo mejor que se pueda. Muchas veces no está en nuestras manos y no siempre se trata de dinero. La semana que viene, como nunca había pasado ya tan pronto, nos pondremos a hablar de la próxima edición. El 2020 es importante, es especial, vamos a hacer todo el esfuerzo que podamos, ojalá contemos con el entendimiento del resto de los sponsors. Si hacemos un esfuerzo en conjunto, ojalá en 2020 podamos hacer el mejor Argentina Open de la historia. Ya estamos pensando en cosas especiales, principalmente en nombre de jugadores.

Martín Hughes, ejecutivo de Tennium, en una de las canchas de entrenamiento, con la tribuna del court central del BALTC de fondo
Martín Hughes, ejecutivo de Tennium, en una de las canchas de entrenamiento, con la tribuna del court central del BALTC de fondo Crédito: Ezequiel Sambresqui / Argentina Open

–Nadal, Federer, Djokovic..., ¿pensar en alguno de ellos es una locura?

–Es imposible prometerlo. Lo hablamos, lo charlamos, pensamos en ellos. Diría que Federer es con el que menos vínculo tenemos, pero hablamos de Nadal, de Djokovic. Ahora es un sueño. Pero el que no sueña en grande, no vive en grande. Pero si no se puede con ellos hay tres o cuatro nombres que no son lo mismo, pero que lo serán dentro de poco y apuntaremos también.

–¿Y Del Potro?

–Siempre estamos tratando de que Juan Martín venga. Este año coincidió con que desde muy temprano quedó fuera de juego por la lesión; eso nos privó de seguir hablando. Estamos en contacto, hay buena onda y me parece que las cosas se van alineando. El torneo es gigante y se merece un buen festejo.

–¿Qué lectura hacen del ingreso del Grupo Kosmos en el tenis, más allá de la modificación del formato de la Copa Davis?

–Para mí los cimbronazos siempre vienen bien, no solo porque el nuevo que entra trae impulso e ideas, sino porque despierta a los que están adormecidos. Es, en parte, lo que dije de la situación económica de la Argentina: ¿está bueno pasar por una crisis? No, por supuesto que no. ¿Pero por algún lado nos hizo bien? Sí, en ser más creativos, en cuidar más los costos, unirnos más, ofrecerles más cosas a las empresas. Tal vez lo de Kosmos es lo mismo: gente que piensa distinto, que sacude un poco la cosa y nos va a hacer a todos más fuertes.

–El comienzo de la Copa ATP en Australia, la nueva versión de la Copa del Mundo por Equipos, en enero de 2020, antes del primer Grand Slam del año, ¿puede afectarlos en algo?

–No pensé mucho en eso, en cómo nos afecta que se demore unos días la presencia de los jugadores en Australia. Tenemos suficiente espacio entre el Abierto de Australia y nosotros. Creo que ni los jugadores saben bien, hay algunos a los que les gusta una cosa y, a otros, otra. Hay incertidumbre.

–Hace una semana, en LA NACION, el tenista santiagueño Marco Trungelliti confesó que en 2015 le ofrecieron entrar en una red de arreglos de partidos, lo denunció y generó diversos disparadores y sancionados. Además, en cada torneo expulsan del club a gente que está metida en las apuestas oscuras. ¿Cuánto les preocupa el tema?

–Sacan gente de todos los torneos; en este sacamos, en otros también. Más me preocupa por el daño que le hacen a un jugador y por su futuro que por lo que gane o deje de ganar el apostador. Son cosas ilegales que escapan de nuestras manos, pero que estén molestando a la ATP, porque en definitiva los jugadores son de ATP. Eso sí nos desagrada. Pero creo que no debe ser tan complicado de tenerlo controlado. Tampoco lo veo como un mega problema. Acá siempre hay personas pasando datos para las apuestas, la seguridad los detecta, los saca, se hace un reporte y se van. La locura es cómo pueden llegar a influir en los chicos.

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