Miércoles negro para los tenistas argentinos: por qué Mayer, Delbonis, Trungelliti y Andreozzi se despidieron de Roland Garros

Marco Trungelliti
Marco Trungelliti Fuente: AFP
Ariel Ruya
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30 de mayo de 2018  • 15:13

PARIS.- Una cerveza helada, unas vueltas por Champs Elysees y a dormir un rato, porque en unas horas se acaba la aventura inolvidable. Dafne Botta, más conocida como la abuela Lela, se dio un gusto grande en el viaje relámpago, la antesala de los 90 años. Su nieto, Marco Trungelliti, dejó de soñar despierto: quedó eliminado en la segunda etapa de Roland Garros , detrás de convertirse en un afamado "perdedor afortunado", de la hoja de ruta Barcelona-París, el triunfo contra Bernard Tomic y la efervescencia en el club de tenis más famoso sobre tierra. Antes de volver a hacer las valijas –una situación repetida para todos los tenistas, viajar, jugar, regresar-, entonces, se toma una bebida importada bien fría, con su mejor compañía. "Se tomó una cerveza conmigo. Fue como un cierre, ya terminó, ya no hay lucky loser ni más nada. Una cerveza no hace nada mal, es un momento que tal vez no se vuelva a repetir. Para ella -siempre y cuando yo esté bien y sano, sonriendo-, está todo bien", cuenta Trungelitti, uno de los despistes argentinos en un miércoles negro.

La vida tiene estas cosas: lo bueno, verdaderamente, dura un suspiro. De los siete triunfos en serie en las siete presentaciones, a las cuatro derrotas en continuado, casi, casi, una detrás de la otra, en el mediodía de París. Alguna previsible, otra sorprendente, todos los resultados acabaron sobre el lodo. De ayer a hoy, un abismo. El santiagueño, sin embargo, sigue con su aventura. Para dramas, hay otros asuntos. "No me pesó lo de alrededor. Disfruté la conferencia a sala llena, porque no me había pasado nunca. Siempre trato de no pensar tanto en eso, sabía que no era porque había jugado muy bien o que le gané a un jugador muy bueno, sino por la presencia de mi abuela, más que por mí mismo. De hecho, este tipo de viajes es algo que los tenistas solemos hacer bastante seguido, más allá de que acá el contexto fue diferente. Es común viajar de un interclubes a un challenger, cuando llegas con lo justo y salís a la cancha. Acá, lógicamente, estás en Roland Garros…", advierte.

No quiere saber nada de las redes sociales. Ni siquiera, ante un eventual negocio. "A pesar de toda esta revolución, no pienso abrirme Twitter. Antes tenía todo, incluso Instagram. Pero me di cuenta que perdía tiempo con eso, no le encuentro sentido. Prefiero leer o estar de charla con un amigo. Y no pienso tanto en que los anunciantes pueden estar atraídos en mí, porque pueden pensar que sólo fue una situación. Para la gente, tener un ranking como el mío es algo malo. Aunque todos sabemos que no es nada fácil", explica Marco, encasillado en el puesto 190.

La derrota fue con el italiano Marco Cecchiatto por 6-1, 7-6 y 6-1. "Puede ser que me afectó el cansancio. De todos modos, depende de la parte mental, porque si hubiese estado un set iguales, la cabeza y el físico trabajan de manera distinta. Cuando estás dos sets abajo, automáticamente estás pensando en todo lo que te falta para, al menos, igualar el partido", se despide Trungelliti, que lógicamente, va a volver a Barcelona en automóvil y en familia. Se ilusiona con entrar al círculo de los 100 mejores, va a volver a los challengers sobre tierra y, si le da el físico, se va a anotar en la clasificación de Wimbledon. En una de esas, su película tiene una segunda temporada.

Leonardo Mayer
Leonardo Mayer Fuente: AFP

Al rato, Leonardo Mayer muerde el polvo. El martes, ganaba 6-2 y 4-3. Oscureció, llovió y se postergó. El miércoles, pierde el segundo parcial en el tie break (7-4) y se rinde frente al francés Julien Benneteau , que en diciembre próximo cumplirá 37 años y que acaba la faena con un 6-2 y 6-3. "Fue un mal día, jugué muy mal. Ese fue el cambio. Ayer estaba jugando bien, era superior, pero se cortó por la lluvia. Y hoy, la verdad, fue otro día. Es así este deporte: hay un montón de sensaciones, me sentí mal. ¿Viste cuando tenés un día que no podés meterla de ninguna forma? Bueno, hoy me pasó eso", sostiene, con un lenguaje franco, coloquial.

Es un escenario que suele repetirse en el juego del tenis. Bastante a menudo. "No sé por qué pasa eso. Ni los jugadores pueden explicarlo. Es un deporte de sensaciones y a veces las cosas no salen. Parece a propósito… No tengo una razón, es una manera de sentir. Te decís: ‘es increíble que hoy no pueda jugar tan bien’. Es lo que pasó, es un día malo", reflexiona el correntino, de irregular temporada. Al menos, ya sabe que va a cambiar la cábala dentro de un año.

"Vine una semana antes, con un montón de ganas. Y no se dio. Es la segunda vez que hago esto y tampoco me resultó. ¡No vengo más una semana antes! Ahora, voy a ‘caer’ un día antes y va a ser mejor. Es un deporte que no tiene lógica", acepta Mayer, que se mareó con el aliento del público local sobre la pista número 1, una suerte de maqueta, una fabulosa obra de la arquitectura. Se la conoce como la Plaza de Toros. Su capacidad, remodelada y ampliada, no pierde el encanto, a pesar de ciertas polémicas derivadas de proyectos ambientalistas.

Él juega bien, es local, es la última vez que juega acá, tiene una gran motivación. Nunca me relajé, no podía sacar, empecé a jugar mal de fondo. Nunca dejé de luchar, no me reprocho la actitud
Leo Mayer

En otra sintonía, Guido Andreozzi se lleva el primer triunfo en un grande, toallas, gorras, remeras, billeteras, se saca selfies con algunos fanáticos y hasta firma autógrafos. "No es algo común para mí. En estos torneos, hay más exposición, la gente ve hasta los entrenamientos. Es algo lindo cuando te dan cariño", señala, luego de la caída contra el español Fernando Verdasco por 6-3, 6-2 y 6-2. "Más allá de este partido, fue una linda semana. Es todo positivo, aprendí mucho. Estoy en el camino correcto, tengo un buen nivel y puedo mantenerme varias semanas. Ahora, voy a Polonia, a Italia, para seguir con los challengers", admite.

-¿Es fuerte pasar de un grande a un torneo sin tanta jerarquía?

-Los challengers son muy buenos, pero no es como acá. Yo sé que tengo que hacer las cosas bien ahí para volver a esta clase de torneos lo más rápido posible.

Guido Andreozzi
Guido Andreozzi

-¿Y las diferencias, entre esto y aquello?

-Es lindo cuando venís a este torneo para que te reconozcan, hay muchos servicios para los jugadores, no te falta nada. ¡No querés irte!

-Habían ganado los primeros siete y ahora, perdieron cuatro. ¿Es tan difícil mantenerse?

-Acá están los mejores jugadores del mundo. Las derrotas no son lo ideal, pero es difícil ganar siempre, no se puede.

Federico Delbonis
Federico Delbonis Fuente: AFP

Federico Delbonis se nubla en los tie breaks (7-0 el primero y 7-2 el segundo) y no se sostiene ante el español Pablo Carreño Busta : gana 6-3 y pierde 6-4 el definitivo. Héroe de la Copa Davis extravió la confianza un tiempo después. "Tuve una combinación inoportunas. Cuando mejor estaba jugando, en 2017 y 2018, tuve pequeños infortunios que hicieron que vuelva a retomar todo de cero. El año pasado, me retiré de Hamburgo y estuve afuera dos meses por la cadera. Al final del año, casi no pude jugar. Recuperé ritmo en la gira de polvo de ladrillo y tuve un inconveniente en un dedo. Tengo que recuperar la confianza, me falta continuidad y tomarme las cosas más tranquilo", asegura.

-Después de la Davis, viviste en un carrusel de situaciones…

-Fue algo extraordinario, desde el punto de vista grupal y nacional. No se va a volver a repetir una sensación así en mi carrera, salvo que pueda ganar un Grand Slam. Volver a enfocarse después de semejante gesta, fue difícil. Después, tuve esos problemas.

-¿Cómo tomas las cuatro derrotas de hoy?

-Tranquilidad. Tenemos un top ten, otro entre los 20. El tenis argentino no está nada mal.

Por: Ariel Ruya
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