Nalbandian:"Fui de una camada que le devolvió el tenis a la gente"

El cordobés, última joya de la Legión, anunció su retiro; la Copa Davis, su cuenta pendiente
Sebastián Torok
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2 de octubre de 2013  

Sólo un puñado de horas transcurrieron del plomizo mediodía. Alda, de sangre armenia, debe estar lagrimeando frente a la TV. Su hijo David, uno de los tres que la vida le regaló, acaba de hacer un anuncio público de esos que golpean el corazón, que dejan huellas. Nalbandian, una de las raquetas más prodigiosas que produjo la Argentina, a los 31 años dice que no puede más, que su maltrecho hombro derecho ya no le responde, que no le permite seguir compitiendo, que deja. Le duele el cuerpo al cordobés, pero mucho más la decisión; se advierte en sus palabras y, sobre todo, en su semblante, despojado de la armadura de hombre ácido que muchas veces lo acompañó. "Mi mamá no sabía nada. Te juro. Ahora la voy a llamar y me va a putear. Ayer estuve comiendo en la casa de ella y no le dije. Es que soy una persona que analizo las cosas yo y si tomo la decisión es muy difícil que vuelva atrás. Se dio así. Sé que mi mamá ha disfrutado y sufrido muchísimo, no sé en qué porcentaje cada cosa. Pero son etapas. Si no era hoy, era en dos meses o el año que viene, pero no podía más. Un deportista nunca está preparado para lesionarse, sino para jugar", cuenta David a LA NACION, en un salón de La Rural.

Y con él se rompe el último eslabón de la maravillosa Legión argentina. El unquillense, producto genuino de la Escuela Nacional de Tenis impulsada por Enrique Morea, era la última joya de una camada fabulosa, el último que seguía de pie, aunque hacía rato que se veía venir el final de una película que tuvo todos los climas. Enormes alegrías y profundas tristezas; garra, talento, hazañas deportivas y toques mágicos; discusiones, insolencias y desplantes. Desde que ganó el US Open junior en 1998 derrotando a Federer, Nalbandian tuvo una carrera que nunca pasó inadvertida. Fue profesional por 13 años. Jugó por última vez en abril, por los cuartos de final de la Davis ante Francia: ganó el punto de dobles junto con Zeballos ante Llodra/Benneteau. Le quedó la Ensaladera atragantada; también algún título de Grand Slam. A fines de mayo, tras la cirugía, su mujer, Victoria, dio a luz a Sossie. Desde ese día, su prioridad.

—Cuando te operaste, en mayo, ¿pensaste que sería determinante en tu carrera o que igualmente podrías rehabilitarte?

—No, no, teníamos la esperanza de regresar, porque las imágenes de los estudios no dieron que la lesión era tan grave como cuando me abrieron, digamos. Cuando terminó la cirugía, los médicos me dijeron que estaba mucho más lesionado de lo que esperaban. La duda del regreso al circuito surgió después, la verdad. Pero antes no podía jugar más. Tenía un dolor que era infernal. No podía entrenarme, me dolía el hombro permanentemente, pero estaba la ilusión de poder volver, cosa que después se complicó.

—Con el sorteo de la Copa Davis 2014 (la Argentina debutará como local ante Italia), se pensó que podrías retirarte allí o quizás en febrero, en la Copa Claro.

—No, es que cuando juego por abajo estoy perfecto, pero el problema es por arriba, cuando saco. El hombro me responde sólo a corto plazo, por eso no podía pensar en el ATP de Buenos Aires. El hombro ya no me permite entrenarme con exigencia. Quizás hoy estoy bien y mañana no puedo ni levantar el brazo. Febrero lo veía demasiado lejos. Si fuese por mí, seguiría jugando la Davis, incluso sin ranking, pero no puedo entrar en una cancha dando tantas ventajas.

—En la decisión final, ¿cuánto influyó el nacimiento de tu hija?

—Eeehhh.., en realidad no tanto porque si pudiera seguir jugando, seguiría. Obviamente que hoy estoy en mi casa y en vez de ir al cine, me quedo con ella. Pero si pudiera seguir jugando y compitiendo, lo haría un poco más. Por el momento sigo haciendo la rehabilitación porque quiero despedirme bien ante la gente y espero que me acompañen [jugará exhibiciones ante Nadal el 21 y 23 de noviembre próximos].

—¿Qué legado creés que dejás?

—No lo sé. Eso habría que preguntárselo a los chicos, a los más jóvenes. Pero ojalá que sea de lo mejor, de que se inicien en el tenis, en el deporte, de esfuerzo, de tratar de progresar. Ojalá sea eso. ¿Y la gente? Ojalá que me recuerde bien o lo mejor posible… Pero no sé cómo será. Ojalá que bien, como un tipo que entregó todo lo que pudo en cada semana de Davis.

—Eras el último representante activo de la Legión. ¿Cómo describirías ese fenómeno que perduró más de una década?

—Nunca lo analicé por ser el último o no; sí lo analizo por el lado de haber sido parte de una camada espectacular, porque en realidad fueron varias camadas, que en diez o doce años logramos un montón de cosas, estuvimos en las primeras planas del tenis mundial. Será muy difícil que se repita. Fue muy lindo haber llevado el tenis argentino a ese nivel. Pienso que fui de una camada que le devolvió el tenis a la gente. El tenis se volvió muy popular en el país y espero haber aportado algo al respecto.

—En 2006, la mayoría coincidió en que pudiste haber sido número 1 del mundo. ¿Qué te faltó?

—Porque tuve la suerte y mala suerte de encontrarme con casi los dos mejores de la historia del tenis mundial. Te lo resumo, corto y al pie. Para mí Federer y Nadal. Roger pasó todos los récords y Rafa está al borde. Haber compartido la época buena con ellos, haber ganado, perdido y haber estado en ese nivel fue un orgullo.

—Tuviste una carrera vertiginosa y te diste muchos gustos que otros tenistas profesionales, quizá, no. ¿Sentís que descuidaste tu físico en algún momento?

—Muchas de esas cosas que hice, como el bungee jumping [saltar desde las alturas] fueron por filosofía de vida, personalidades o estilo. La vida se vive una sola vez y va mucho más allá del tenis, o del periodismo o de lo que fuese. Cada uno es como es y disfruta lo que disfruta. En cada una de esas etapas era lo que me daba aire o era mi cable a tierra para poder responder en el circuito y a buen nivel. No importa si hacía natación, automovilismo o lo que fuese. A mí me gustan ese tipo de deportes y me daba aire para volver con pilas a competir. El circuito del tenis es duro y uno necesita escapes mentales. Si hoy se me presentara la misma oportunidad, lo volvería a hacer. Si no lo hubiera hecho, me hubiese retirado antes por la cabeza, no tengo dudas.

—¿No te arrepentís de nada? ¿Tenés autocrítica por acciones que tomaste y que te afectaron a vos o a un grupo de Copa Davis?

—Todo el mundo tiene que tener autocrítica, porque cuando te vas a dormir 100% satisfecho, no es tan normal. Y yo hago mi autocrítica por dentro. Creo que uno entró en una gran vorágine. De todos modos no me arrepiento de las cosas que hice.

—¿Qué cosas te faltaron?

—Viendo las pantallas [en la conferencia de ayer, mostró un video homenaje], lo que más me hace lagrimear son las imágenes de la Davis. La Copa es una espina que no me pude sacar. Faltó ganar tres puntos, nada más. Estuvimos muy cerca. Tuvimos una continuidad de buenas actuaciones en la última década y la más cerca fue la de Mar del Plata. Es el único trofeo que no pudimos traer al país.

—¿Qué harás en el futuro?

—No tengo ningún plan. Esto es demasiado reciente y duro como para pensar en los próximos meses.

La despedida vs. nadal

El 21 y 23 de noviembre próximos, Nalbandian jugará exhibiciones ante el español Rafael Nadal, en Córdoba y La Rural. Entradas en: orfeosuperdomo.com y topshow.com.ar.

Números de una carrera en alto nivel

Aunque podía ser irregular en una misma temporada, Nalbandian se mantuvo en al alto nivel durante la mayor parte de su carrera. Algunos datos salientes:



  • su mejor ranking


    Lo alcanzó en marzo de 2006. Pero además se mantuvo en el prestigioso círculo de los top ten durante cinco años, entre 2003 y 2008.
  • 11

    títulos ATP


    Sus conquistas: Basilea y Estoril (2002), Munich y Masters Cup (05), Estoril (06), Masters Series de París y Madrid (07), Estocolmo y Buenos Aires (08), Sydney (09) y Washington (10).
  • 50

    partidos en la Davis


    Su récord es de lo mejor para un argentino. Ganó 39 encuentros y perdió 11. Todos los partidos los jugó en el Grupo Mundial. Como singlista, terminó invicto en finales (3-0).
  • 11.123.125

    millones de dólares


    Es la ganancia que obtuvo durante 16 años de carrera en el circuito de la ATP.
  • 383

    victorias


    sumó en el circuito, con 192 derrotas. En Grand Slams tiene 86 triunfos y 36 caídas. Alcanzó al menos las semifinales en los 4 grandes (Australia, Wimbledon, Roland Garros y US Open).
  • 11

    triunfos


    logró ante los tres jugadores que dominaron el circuito en los últimos 10 años. Sus récords con ellos: 8-11 vs. Roger Federer, 2-5 vs. Rafael Nadal y 1-4 vs. Novak Djokovic.
  • Una lesión dolorosa y común en varios deportes

    El 3 de mayo, en Barcelona, se produjo el paso final para que la carrera de Nalbandian se consumiera. Por entonces 129° del ranking, fue operado de la cadera y de una lesión denominada SLAP (por sus siglas en inglés: Superior Labrum from Anterior to Posterior), en el manguito rotador derecho. Fue atendido por Mark Philippon, especialista en cadera, y Ángel Ruiz Cotorro, médico de la Real Federación Española de Tenis. De la cadera, logró reponerse; pero el hombro fue el gran problema. Porque además padeció una ruptura de espesor completo del músculo supraespinoso. Hacía años que Nalbandian tenía dolor en la zona, pero lo enfrentaba con medicación e infiltración, hasta que no soportó más. Incluso, le molestaba para dormir. "Es una lesión típica del tenista. Especialmente de los que hacen saques por encima de la cabeza. Es una molestia común en otros deportistas, como en los beisbolistas, nadadores y voleibolistas", explicó a LA NACION Miguel Khoury, médico del equipo de Copa Davis.

    Los tres momentos elegidos por el Rey

    Éstos fueron los tres instantes cumbre en la carrera de Nalbandian:

  • Wimbledon 2002

    Un torneo consagratorio


    Con 20 años mostró aplomo y llegó a la final en la que cayó ante Lleyton Hewitt (Australia) por 6-1, 6-3 y 6-2.
  • Masters Cup 2005

    Su mayor conquista


    Entró en el Masters a último momento y venció a Federer en la final por 6-7(4), 6-7(11), 6-2, 6-1 y 7-6(3). Histórico.
  • Copa Davis 2008

    La final inexplicable


    Argentina tenía todo para ganar. Venció a David Ferrer (6-3, 6-2 y 6-3) en el primer punto. Después fue derrota 3-1.
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