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Para Mariano Navone son días mágicos. Más allá de que su mejor ranking ocurrió a mediados de 2024 (llegó al puesto 29°), este primer semestre de 2026 le retribuyó lo que más ansiaba: el primer título del circuito ATP. Fue a comienzos de abril, en Bucarest. "Lo viví y lo soñé muchas veces de chico, cuando me quedaba dormido frente a la TV viendo partidos de los jugadores de la Legión. El tenis me marcó desde chico. Se lo dedico a mis viejos, a mis hermanas, que estuvieron al lado mío toda la vida", dijo entonces, luego de vencer al español Daniel Mérida en la definición sobre el polvo de ladrillo de la capital rumana.
Este sábado, Navone (38° en el ranking en vivo) tiene otra gran oportunidad, en la final del ATP 250 de Ginebra, ante el estadounidense Learner Tien (20°), un zurdo de 20 años, nacido en California y de ascendencia vietnamita, que viene evolucionando a buen ritmo en el circuito ATP y es entrenado por Michael Chang. Televisa Disney+. Sólo en 1989 un argentino había llegado a una final, Guillermo Pérez Roldán, que cayó ante el suizo Marc Rosset.
Navone lo enfrentó en dos oportunidades, ambas en 2025, con un triunfo para cada uno. La primera fue en Indian Wells, con éxito para el argentino en dos sets; la segunda, en Hangzhou, China, donde salió vencedor el estadounidense luego de tres trabajosos parciales.
Tien comenzó sólido y efectivo con su drive y con un revés a dos manos potente. Navone levantó una posibilidad de quiebre y sostuvo su saque (llegó a la final con un alto porcentaje de primeros servicios positivos: 78%), aunque el rival no se lo hizo fácil: igualó 1-1 tras 15 puntos.
El tercer juego fue igual de reñido y el argentino tuvo varias oportunidades para quebrar, pero Tien salió airoso. Navone sirvió bien y no pasó sofocones para equilibrar en 2-2 y luego batalló hasta lograr el primer quiebre luego de cinco oportunidades: el argentino se pone al frente 3-2 con su saque.
Muy enfocado, el de 9 de Julio amplió la ventaja y Tien volvió a hacerse fuerte con su saque para dejar el match 4-3.
Una definición cruzada, implacable, le dio a Navone el segundo quiebre y el set. El argentino luce fuerte y se impone ante un rival que pagó caro con sus dudas: 6-3 para el bonaerense en 50 minutos. ¿La clave? Tuvo el 87 por ciento de efectividad con su primer saque y ganó el 70% de esos servicios.
Un tropiezo en el comienzo del segundo set para el argentino, que perdió el saque e inicia 0-1. Sin embargo, se rehízo rápido y recuperó la desventaja de manera contundente: dejó en cero a Tien para ponerse 1-1.
Navone mantenía la solidez, pero flaqueó en el quinto juego, que cerró con una doble falta para que Tien pase al frente 3-2.
Tien elevó su nivel y volvió a hacer pesar su drive para poner en aprietos a un Navone que empezó a cometer más errores (otra doble falta en el sexto juego); el estadounidense mantiene el quiebre de ventaja y está 4-3 arriba.
Siguieron las fallas del argentino en momentos claves y Tien demuestra por qué es un jugador de elite y con mucha proyección: se los hace pagar y se queda con el segundo set por 6-3. En el tercero se decidirá el campeón.
El estadounidense dejó en claro que la subida de su nivel no era algo pasajero. Dejó de cometer errores no forzados y empezó a someter a Navone. Sacó firme y devolvió mejor para quebrar de entrada y adelantarse 3-0. El panorama se puso oscuro para el argentino.
Navone inició el torneo con un épico triunfo ante su compatriota Marco Trungelliti, que tenía el partido casi ganado: estaba arriba 7-5 y 5-1. Pero el cansancio y la presión fueron demasiado. Y Navone dio vuelta el match. Luego, encadenó triunfos ante rivales de peso: Cameron Norrie (24°), Jaume Munar (40°) y Casper Ruud (16°, ex 2 del mundo y tres veces campeón en Ginebra).
Después de haber sido top 30 en junio de 2024, Navone colisionó con la emocionalmente demandante defensa de puntos. También tuvo dificultades físicas (en los pies, sobre todo) y poco a poco fue perdiendo terreno y confianza. Estuvo muy cerca de salir del top 100: fue 99° en mayo del año pasado.
Esta temporada, después de un fructífero vínculo en la transición del Challenger Tour al ATP Tour, decidió alejarse del coach Andrés Dellatorre y empezó una nueva etapa (con Mancini, el excapitán argentino de Copa Davis). Ganó el Challenger 175 de Cap Cana, sobre superficie dura y en abril dio el gran golpe en Bucarest.



