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NUEVA YORK (De un enviado especial).- Mientras el mundo tenístico latino corre, fuera de los courts, al ritmo de la silenciosa relación que llevan adelante el español Carlos Moya y la italiana Flavia Pennetta, y la recientemente confirmada pareja entre el chileno Fernando González y nuestra Gisela Dulko, en Flushing Meadows hay dos personajes que desde hace tiempo se encuentran en la mira: el eléctrico norteamericano Andy Roddick y la belleza rusa Maria Sharapova.
No hay forma de sacarles un bocado que ayude a cerrar la historia, pero la organización alimenta las sospechas y los hace jugar en turnos continuados. Y ellos, a veces, colaboran: ayer, cuando la lluvia paró unos minutos, compartieron el estadio Arthur Ashe en una sesión de práctica en la que también estuvo el norteamericano Mardy Fish, y que terminó con los dos varones lanzando pelotitas al público, como para ofrecerles algo a los pobres que por las inclemencias del tiempo no pudieron ver ningún partido.
No fue la primera vez. Un par de días antes Roddick estaba peloteando en la cancha de práctica N° 1, ante la atenta mirada de su coach, Jimmy Connors, mientras en la N° 2 Sharapova también hacía algunos movimientos.
Claro que después se meten en la sala de jugadores y ni cruzan sus miradas.
Por aquí cuentan que los vieron hace algún tiempo juntos en Manhattan Beach, California, y que antes del Abierto de los Estados Unidos estuvieron en el súper chic hotel W, en la zona de Midtown, aquí en Nueva York.
"No estamos saliendo, lo dije un millón de veces ya, pero ustedes no lo ponen nunca. Somos amigos. Estamos en los mismos lugares. Creo que es una gran chica, hablamos, así son las cosas. Viajamos todo el tiempo y es lógico. No hay palabras que me alcancen para decir lo agradable que es ella", dice Andy, y la pregunta se hace evidente: ¿eso es una desmentida?
Andy, que tiene fama de buen chico y muy educado -un candidato ideal-, cumplió 24 años el miércoles último. Luego de su victoria por la primera rueda ante el francés Florent Serra, su festejo no fue el que uno hubiera pensado: se sentó en el vestuario con su cuerpo técnico y bebieron cerveza, tranquilos, sin estruendos, mientras Maria se hacía la desentendida: "¿Andy cumplió años? No sabía nada". Ante la insistencia, la siberiana de 19 años fue concreta: "¿Sabes qué? Realmente no hablo sobre mi vida personal".
La fiebre que provoca la presunta pareja llega el extremo de observar hasta la ropa que se ponen, como en sus partidos de la segunda rueda. No faltó quien observara que Maria se había puesto un vestido negro super corto, más para un sábado a la noche que para el estadio Arthur Ashe, mientras que A-Rod lució una elegante chomba del mismo color, pero de la marca francesa que lo viste, casi una camisa de manga corta. Y, además, tienen un juego similar: explosivo, agresivo y muchas veces efectivo.
Los dos ganaron un Grand Slam cada uno y vienen de obtener un título en la gira previa. Hasta en eso se parecen. Cualquiera diría que son el uno para el otro. Por eso, la intrigante pareja Roddick-Sharapova ya fue bautizada: Rodapova .

