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PARÍS.– Cuando en enero pasado, Roger Federer anunció que jugaría en Roland Garros después de cuatro años de ausencia en el Bois de Boulogne, muchos relacionaron la decisión con una suerte de gira de despedida del suizo, que en dos meses cumplirá 38 años. Pocos, realmente, esperaban que los hechos exitosos sobre el polvo de ladrillo parisiense se sumaran, uno por encima del otro, y que el actual número 3 del mundo alcanzara las semifinales en el segundo grande de la temporada. En un estadio Suzanne Lenglen poblado de punta a punta, el gran Roger derrotó a su compatriota y amigo, Stan Wawrinka (28º), por 7-6 (7-4), 4-6, 7-6 (7-5) y 6-4, en tres horas y 35 minutos. De esta manera se ganó un lugar entre los cuatro mejores del Abierto francés por primera vez desde 2012. ¿Emocionante? Sí, sin dudas. ¿Insospechado? Probablemente, también.
Rafael Nadal llegó al Masters 1000 de Roma, durante la segunda semana de mayo pasado, sin títulos en la gira europea sobre canchas lentas. Las semifinales en Montecarlo, Barcelona y Madrid lo colocaron en una posición inusual en su dominante carrera cimentada sobre torneos de tierra naranja. Pero el Foro Itálico lo energizó: Rafa ganó el título venciendo a Novak Djokovic en la final. Y desde que Roland Garros levantó el telón, el once veces campeón de la Copa de los Mosqueteros mostró una versión más propia de sus antecedentes. El actual número 2 del ranking alcanzó las semifinales al derrotar, por paliza, al japonés Kei Nishikori (7º) por 6-1, 6-1 y 6-3, en menos de dos horas (1h51m).
Los destinos de ambas leyendas se volverán a cruzar, como desde hace quince años. Este viernes, los máximos campeones de Grand Slam (20, el suizo; 17, el español), disputarán una de las semifinales. La otra saldrá de los duelos que hoy sostendrán el serbio Djokovic vs. el alemán Alexander Zverev, y el austriaco Dominic Thiem vs. el ruso Karen Khachanov, verdugo de Juan Martín del Potro. Declaró Federer: "Mi próximo rival está bien (sonrió). Él sabe jugar en polvo de ladrillo, desafortunadamente. Pero es un placer estar de vuelta en Roland Garros. Si regresé a la tierra, quizás también sea para jugar ante Rafa". "No creo que sea verdad. Ha vuelto porque es un jugador completo en todas las superficies. En tierra tiene también muy buenas opciones. Está aquí porque aspira a todo. Una vez que se siente físicamente preparado para competir, si está bien físicamente, entonces no tiene por qué dejar fuera una parte importante de la temporada", apuntó Nadal, que anteayer cumplió 33 años.
Hemos compartido los momentos más importantes de nuestras carreras. Estoy contento de jugar contra él. Será especial.
Se enfrentaron por primera vez en 2004, en la tercera rueda de Miami. Y ganó Nadal, por 6-3 y 6-3. El suizo era número 1; el mallorquín, 34º. Desde allí, volvieron a jugar en 37 oportunidades, regalando batallas épicas, como las finales de Wimbledon 2008 (ganada por Rafa) y Australia 2017 (lograda por Roger), por seleccionar, arbitrariamente, tan solo dos capítulos. El historial lo lidera Nadal, por 23 a 15. Aunque el helvético ganó los últimos cinco enfrentamientos: Basilea 2015; Australia, Indian Wells, Miami y Shanghai 2017. Este año, en las semifinales de Indian Wells, Nadal se bajó antes del match por una lesión en la rodilla derecha.

Claro que si se trata de partidos sobre polvo de ladrillo, Nadal es amplio dominador: 13-2 es la marca en su favor. Mientras que si se reduce estrictamente a Roland Garros, el historial es 5-0 (cuatro de esos partidos corresponden a finales). Asimismo, los únicos dos triunfos de Federer sobre Nadal en polvo de ladrillo fueron por la final de Madrid 2009 (6-4 y 6-4) y por la final de Hamburgo 2007 (2-6, 6-2 y 6-0).
Si regresé a la gira sobre polvo de ladrillo quizás también lo hice para jugar contra Rafa. Será bueno volver a enfrentarme con él.
Federer, campeón del Abierto de Francia 2009 (año que "aprovechó" la caída de Nadal en octavos de final ante el sueco Robin Soderling), representó el número 70 de su carrera en Roland Garros y la octava clasificación para las semifinales del torneo (la 44º a nivel de Grand Slams). Nadal, mientras tanto, al derrotar a Nishikori, sumó su victoria número 91 en el Bois de Boulogne, con apenas dos derrotas: la citada ante Soderling y la producida en los cuartos de final de 2015 frente a Nole.

"Hemos tenido tantas batallas épicas y sé que cada partido que tenemos ahora puede ser la última. ¿Será esta nuestra oportunidad para el último partido? Realmente espero que no. Creo que en el nivel en el que estamos jugando, habrá más", comentó Federer. "Veremos qué pasa. Él jugará agresivo, cambiando el ritmo... Está jugando bien. Tengo que ser sólido y no permitirle que pegue en posiciones cómodas. Hace mucho que no jugamos, no sé cómo estamos", analizó Nadal, que en los últimos cinco partidos no mostró esa seguridad mental que tanto lo caracterizó ante Federer desde el inicio de la rivalidad. De hecho, Rafa para Roger es como la kriptonita para Superman. Sin embargo, este viernes habrá una historia distinta, con sus matices parisienses. El mundo de las raquetas se detendrá. Chocan las leyendas. El tenis, agradecido.



