Trasnoche de tenis: el partido que terminó en la madrugada de Australia, casi sin gente en la cancha

Muy pocas personas se quedaron a ver el partido
Muy pocas personas se quedaron a ver el partido Fuente: AP - Crédito: Mark Baker
José Luis Domínguez
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17 de enero de 2019  • 17:17

Garbiñe Muguruza no daba crédito a la situación. Ganó su partido, alzó el puño derecho, festejó, y mientras daba la habitual entrevista al pie de la cancha, no pudo evitar una risa tentadora: "Realmente no puedo creer que todavía haya gente viendo tenis a esta hora... ¿A quién le importa? Voy a ir ahora por un desayuno". No le faltaba razón: el encuentro que Muguruza le ganó a la británica Johanna Konta por 6-4, 6-7 (3-7) y 7-5, para pasar a los octavos de final del Abierto de Australia , terminó a las 3.12. A la española, nacida en Caracas, todavía le faltaba pasar por vestuarios, someterse a las tareas de recuperación física, hablar con la prensa... y recién después regresar al hotel para descansar.

¿Por qué comenzó -y terminó- tan tarde este encuentro? Si bien Australia es un Grand Slam habituado a las jornadas maratónicas, la sesión del jueves sumó mucho tiempo de juego en el Margaret Court Arena. Antes del duelo entre Konta y Muguruza, hubo 10 horas y 56 minutos de acción repartidos entre los cuatro cotejos previos: Kei Nishikori batalló 3h48m para superar a Ivo Karlovic en cinco sets; Naomi Osaka sólo empleó 1h4m para ganarle a Tamara Zidansek; Venus Williams se impuso a Alize Cornet en 2h18m, y en otro combate de largo alcance, Alexander Zverev venció en cinco sets a Jérémy Chardy en 3h46m.

Y eso que, a partir de este año, se emplea el súper tie-break (al mejor de 10 puntos) para acortar los partidos en el quinto set de los partidos de varones y el tercero de las damas, cuando el score llega al 6-6. Del mismo modo, también deben sumarse los tiempos muertos, que incluyen los calentamientos previos de cada encuentro y la limpieza del estadio en el espacio entre la jornada vespertina y la nocturna.

Por lo pronto, el partido entre Muguruza y Konta se adjudicó el récord de ser el encuentro que más tarde comenzó en el Open australiano, a las 0.30 del viernes 18 en Melbourne. Por poco más de media hora postergó la marca que habían alcanzado Elise Mertens y Daria Gavrilova el año pasado, que habían arrancado su partido a las 23.59. Eso sí: al finalizar a las 3.12, no pudo batir el récord del partido que más tarde terminó en Australia, una marca que establecieron Lleyton Hewitt y Marcos Baghdatis a las 4.34 de la madrugada, en 2008. El segundo duelo que terminó más tarde fue el que sostuvieron Bobby Reynolds y Andreas Seppi en 2007, con final a las 3.34.

Quien vio la totalidad de la jornada en el Margaret Court Arena –el tercer estadio del Melbourne Park, con capacidad para 7500 espectadores–, posiblemente se haya empachado de tenis. Aunque no más de un centenar resistió hasta el final de una jornada con más de trece horas de acción. En medio del último duelo de la noche, una mujer se acomodó a lo largo de tres butacas para rendirse al sueño.

"Esto no es lo ideal para nadie. No es bueno para cualquiera hacer algún tipo de actividad física intensa cuando es la hora de estar durmiendo", dijo Konta. "Las dos estábamos en la misma, así que nos tocó lidiar con lo mismo", agregó. La británica también admitió que la organización planteó la posibilidad de mudar el partido a la Cancha 3. Pero las jugadoras se enteraron que había pronóstico de lluvia, así que decidieron quedarse en la Margaret Court, que tiene techo ante una posible interrupción. Quizás la principal beneficiada de la noche interminable haya sido Timea Bacsinszky, que enfrentará a Muguruza el sábado, por una plaza en los octavos de final. La suiza ganó su cotejo de segunda ronda a Natalia Vikhlyantseva diez y horas y media antes del triunfo de la española.

Vale recordar que, de los cuatro Grand Slams, sólo Australia y el US Open cuentan con sesiones nocturnas. Eso sí: Flushing Meadows está muy lejos de los récords australianos. Lo más tarde que concluyó una jornada en el cemento neoyorquino fue a las 2.26, en dos ocasiones (2012 y 1993). Roland Garros no puede porque carece de iluminación –algo que recién podría solucionarse a partir de 2020–, y Wimbledon, si bien cuenta con un court central en condiciones para cotejos de noche, está sujeto a una reglamentación municipal vinculada a espectáculos nocturnos, por lo que no puede extender ningún encuentro más allá de las 23.

En torneos de ATP no hay restricciones: en Río de Janeiro, en 2015, Rafael Nadal comenzó a jugar a la 1.13am y terminó a las 3.18; en ese momento, el español se quejó por la situación: "Ningún torneo debería jugarse a esta hora". Ajeno a las opiniones adversas, el Abierto de Australia sumó otro capítulo a una de sus tradiciones no escritas.

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