First Thing ganó un Gran Premio José Pedro Ramírez en estado de shock por Pablo Falero

El potrillo brasileño se adelantó por medio pescuezo a El Abanderado en Maroñas y el jockey Pablo Rodríguez tuvo su dedicatoria especial
El potrillo brasileño se adelantó por medio pescuezo a El Abanderado en Maroñas y el jockey Pablo Rodríguez tuvo su dedicatoria especial Fuente: Archivo - Crédito: Gustavo Duprat
Carlos Delfino
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6 de enero de 2019  • 23:59

MONTEVIDEO.– Resultó el Gran Premio José Pedro Ramírez (G1) menos pensado. El que el público fue a ver ilusionado con que Pablo Falero fuera capaz de ganarlo en la última vez que lo correría, pero se encontró en un abrir y cerrar de ojos con el ídolo derrumbado al pie de una escalera minutos antes de que se diera la orden de montar en Maroñas. Y la fiesta se puso en pausa al anochecer, el silencio de miles de personas decía mucho. Entonces, por largos minutos, el eje se había corrido. Nadie logró recuperar del todo el aliento ni con la señal del pulgar izquierdo arriba del propio jockey mientras era subido en camilla a una ambulancia, con el cuello ortopédico, ni con el posterior triunfo por medio pescuezo del potrillo brasileño First Thing sobre El Abanderado.

La última atropellada, la del caballo que pasó por todos los puestos tras venir en el fondo, tuvo una ovación medida, desproporcionada para un final tan atractivo entre los últimos dos ganadores del Derby uruguayo. Se lo vivió en estado de shock. Difícil detenerse en el festejo de Pablo Rodríguez sobre los estribos del vencedor cuando todavía estaba muy presente la imagen de Falero desmayado, con un corte en la frente, instantes después de haberse escuchado el himno charrúa. Hasta allí habían llegado los 16 participantes en dos carruajes, cuando todo era algarabía. Nada hacía presagiar que tras llevarse la mano derecha a la cara apoyado sobre uno de los costados del escenario en el que estaban formados, Falero perdiera la vertical en cámara lenta y, poco después, estuviera con suero y los médicos ayudándolo a recuperar el conocimiento.

El Gran Premio Ramírez

Durante la tarde se lo había visto como si estuviera en un parque de diversiones. Por la alegría con la que la vivió, incluyendo un éxito en la pista de césped de Maroñas por primera vez, como para que no sea una cuenta pendiente al momento del retiro este año. Y también por otro susto: tuvo que apelar a los reflejos en la novena prueba para no caerse cuando trastabilló Sentimental, la yegua que corría y llegó tercera, tras una gran recuperación. Terminar con unos puntos de sutura por rodar en una escalera no era el guion escrito, aunque la emoción pudiera rebalsarlo en una fecha tan especial.

En cambio, ajenos a ello, los dueños de First Thing sí soñaron con el triunfo de su caballo los últimos dos meses, desde que atrapó el capítulo final de la Triple Corona. Y para Rodríguez, el jockey, lo que deseó desde el fin de semana pasado, cuando la muerte de un hermano puso a prueba su temple a días de la carrera más importante de su vida.

Más brasileños y el ADN argentino

Antes del Ramírez hubo otros dos clásicos internacionales, con otros ganadores brasileños que se hicieron famosos en Uruguay. En el cotejo que lleva el nombre del hipódromo, el de velocidad, apenas un puñado de centímetros separó a Holy Legal, la ganadora, del potrillo Fast Night y la yegua Sub Princess, que conformaron un equipo al que para vencerlos tuvo que batir, además, el récord de los 1000m. El reloj se detuvo en 55s88/100, separados los tres primeros por medio pescuezo y una cabeza.

Holy Legal es la yegua que llegó desde Curitiba a fines de 2017. Se pensó que la carrera ideal para su despegue iba a ser este clásico, pero el que se disputó un año atrás, cuando la mejor versión de la campeona Enjoy la postergó en un desenlace tan cerrado como el de ayer. Le costó cuatro meses ganar por primera vez fuera de su tierra. Ahora lleva cinco primeros en forma consecutiva y ocho en total. El Gran Premio Maroñas (URU-G2) terminó siendo el de su consagración, tras una temporada en la que ella educó al equipo que la dirige. "Nos enseñó que correrla seguido era perjudicial, que sentía la reiteración de esfuerzos", reconocieron en el stud.

Héctor Lazo estuvo en las riendas de Holy Legal siempre. Nunca especuló tanto como esta vez. "Habíamos hablado con el cuidador de esperar un poco porque se iba a hacer muy ligera. En la recta, cuando la busqué, salió con mucha fuerza y guapeó", explicó el jinete, de 31 años, que a los 10 tuvo su particular primera experiencia en la hípica: corrió una carrera de ponys en la escuela. Hoy lleva siete en el turf grande y es uno de los referentes.

El GP Maroñas

El otro clásico fuerte, el Pedro Piñeyrúa (G1), fue bastante más que un aperitivo. Fitzgerald llegó a los ocho éxitos en fila, tras vencer por seis cuerpos y en 1m33s40/100, solo 13/100 por encima del récord de los 1600m. El argentino Loved by Rose fue el puntero atrevido que le marcó el camino hasta el final del codo y lo pagó con un brusco retroceso. Después, el público se dedicó a ovacionar al favorito, incluso cuando ya volvía para su box sin su jinete, Luis Cáceres, ni la montura, lejos del sector donde se entregaban las copas. Parecía que gran parte de los asistentes había ido a verlo a él, sin importar que se corriera luego el Ramírez.

"Ahora estamos más profesionales los dos", dijo, sonriente, Cáceres. La comparación apuntaba a la última vez que Fitzgerald perdió en la milla, en la edición anterior de esta prueba, cuando una mala largada lo condicionó. Noble, el jockey estuvo lejos de reprocharse por no reclamarle un esfuerzo extra al zaino para bajar la plusmarca ayer ni se lamentó por la posibilidad de que el dueño del caballo pudiera enviarlo a los Estados Unidos para continuar su campaña y, en tal caso, perdiera "ese clásico que sé que gano con él cada mes".

El GP Pedro Piñeyrúa

En el Gran Premio Ciudad de Montevideo (G1-2000m), La Mansa Nistel evitó el póker brasileño al adelantarse a Fustic por un cuarto de cuerpo. Engendrada en el haras Firmamento, en Sierra de los Padres, llegó a Uruguay en el vientre de su madre, Misiadura Fitz, y ayer llegó al quinto festejo clásico seguido. Fue subastada luego en la venta conjunta con el haras El Palmar, donde fue criada, y le dio el segundo impacto del más alto nivel en el día a Jorge Firpo, el preparador de Fitzgerald.

El GP Ciudad de Montevideo

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