María Álvarez, la efímera jocketa que devino entrenadora de éxito y está en las Carreras de las Estrellas

Álvarez tiene más de 30 años como cuidadora
Álvarez tiene más de 30 años como cuidadora Fuente: LA NACION - Crédito: Carlos Lares
Gustavo S. González
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26 de junio de 2019  • 23:59

Walter dirige el entrenamiento y yo me dedico a la parte interna, la organización, los tratamientos. Decidimos juntos y elegimos entre los dos todo sobre la base de lo que él opina". Toda una declaración de principios la de María Fernanda Álvarez. No es simplemente una entrenadora que pone su nombre y tiene detrás al verdadero cuidador. Walter es Suárez, el Colorado, su marido. Ella ocupa su lugar en el equipo, no a la sombra, pero sí respetando al de mayor experiencia. "Walter no figura por un tema legal con la Gremial de Vareadores. Yo sé entrenar porque llevo mucho tiempo y aprendí mucho, pero él es el cerebro. No tenemos capataz, sí un equipo espectacular".

María, que va a presentar seis caballos en cuatro de las siete Carreras de las Estrellas del sábado en Palermo , traía lo suyo cuando conoció al "jefe". Admira a Walter y se le nota; es llana, cuenta sus cosas con naturalidad, desde un triunfo de Grupo 1 y los roles que se reparte con su esposo en el trabajo, hasta el tratamiento que hizo para perder decenas de kilos, lo que la convirtió en otra persona. Pero solo en la apariencia. Está orgullosa de ser una mujer del turf, sin sentirse menos que nadie, y a la vez no oculta que está al lado de un hombre con enormes virtudes, según ella enfatiza más de una vez en la charla.

Tienen un hijo, Walter, de 28 años, que no tiene nada que ver con las carreras. Trabaja en un negocio de artículos de tenis, es coach de ese deporte y profesor de gimnasia. "Tampoco es colorado", refuerza las diferencias María. "Vivimos en Núñez, viene al stud a comer asado y porque tiene gatos ahí". Suárez y Álvarez están juntos desde 1987. Ella tiene 50 años, él, 54.

-¿Cómo llegaste a los caballos?

-Desde chica, en el campo de mi abuelo materno. Mi papá, Pedro, es corredor de autos y mecánico; corrió en Fórmula Renault, que se llamaba F4 en aquel tiempo, con Guillermo Kissling, Eliseo Salazar. eran buenos y mi papá también. Se necesitaba mucha plata. Él lo hacía muy solo. Su sponsor principal era Mario Rodríguez (Chorizo, excomisario de la bonaerense y propietario de caballos). Fueron compañeros de colegio; Mario es de Gral. Belgrano y eran vecinos. Lo ayudó muchísimo, fue subcampeón de Sport Prototipo 1050 en el autódromo. Mi hermano, Pedro, corre en Limitada 31, una categoría belgranense, motores Ford, unas cafeteras bárbaras. Yo manejo muy bien, pero lo mío son los caballos; mi abuela materna era muy buena amazona. Mi papá me regaló un caballo, pese a que pasábamos necesidades, somos 5 hermanos y él era mecánico, así que había semanas que comíamos buñuelos todos los días".

Así, de chica María decía que iba a ser jocketa. Veía en los diarios las inolvidables fotos de los 300 y la llegada de cada carrera y le decía a su papá "yo voy a correr acá". Estaba en primer grado. "A los 15 me vine a Buenos Aires, a la escuela de aprendices de Héctor Ciaffardini y Carlos Bianchi (no el cuidador), en Palermo. Salí a correr a fines del 86; Coco Dabul fue el corajudo que me dio el primero, una yegua, La Visión. Entré segunda en mi debut en La Plata". Corrió dos años nada más, porque "era gordita, pesada, y además me gustaba más el stud", dice. Entiende del tema, sabe y le gusta organizar, en todos los sentidos. "Con Walter nos conocimos acá en el hipódromo, yo trabajaba con su padre; a él le montaba Patricia Peralta pero yo lo tenía en la mira, no se me escapó".

María, Walter Suárez (derecha) y el propietario de Fortino Key, con Jorge Iglesias, de Palermo; el último triunfo clásico de la entrenadora y su marido
María, Walter Suárez (derecha) y el propietario de Fortino Key, con Jorge Iglesias, de Palermo; el último triunfo clásico de la entrenadora y su marido Fuente: LA NACION - Crédito: Carlos Lares

Los haras El Alfalfar, Bayakoa, Dilú, La Nora, ("con la que voy a correr por primera vez el Distaff, con Genelle, que anda muy bien"), Los Correntinos, El Misionero, son los que confían en Álvarez- Suárez, que entrenan 56 caballos. "Ya llegaron los chiquitos (potrillos y potrancas 2017), los primeros hijos de Alcyndor, de El Alfalfar. Pesan 500 kg y están para varear, son espectaculares, para correr las de Precoces [como le gusta al dueño, Alfredo Camogli]. Tengo patrones de Venado Tuerto, los pagos de Walter, El Fenicio, El Clan Corrientes, el periodista Diego Notario (stud El Derby). Acabamos de ganar el clásico Prensa Hípica con Fortino Key, del stud Siciliano; Lagrange, de Cornelio Donovan y Marisa Solveyra. Le cuidamos a Los Mamines, gente de Los Toldos, una caballeriza nueva", cuenta. Se le nota el orgullo a María por sus clientes.

Los dos entrenadores siguieron la escuela de Hugo Suárez, el pasdre de Walter, fallecido en 1993. Walter era el capataz y ellos lo continuaron. Tenían un stud en la calle Ortega y Gasset, que fue de la familia Liceri. Walter hizo la escuela de entrenadores en Palermo, "se recibió con medalla de honor, estaban Alfredo Gaitán Dassie, María de los Ángeles Penna..."

El clic, con Furious Key

"Nosotros siempre trabajamos igual pero nos hacía falta el gran caballo, que llegó en 2011 y se llama Furious Key. Fue el despegue de nuestro trabajo. Ese caballo nos dio todo, ganamos 17 carreras, nuestro primer Grupo 1 (el Joaquín V. González, en La Plata). Nos había mandado a un remate a defenderlo porque era muy bonito: "Si no se vende en 50.000 pesos llevatelo al stud, domalo; quiero correr las de precoces", le dijo el criador. El pálpito y el ojo resultaron acertados. El caballo llegó a la milla. "Y ahora está de padrillo en un haras al que le cuido La Generación, de Ariel y Alfredo Lijo. Propietarios chicos pero muy apasionados. Los conocimos por los Vignatti, Roberto nos recomendó cuando les dejamos de cuidar", desmenuza la paradoja con su estilo directo, la cuidadora.

La última victoria de un fenómeno

Ese fue un momento duro para María y Walter. La caballeriza Juan Antonio les sacó los caballos. "No fue de común acuerdo, no estaban contentos con nosotros. En ocho meses ganamos 33 carreras pero nunca estuvieron conformes. Una lástima porque pudimos haber ganado mucho más. Walter no dormía, lo llamaban a cualquier hora y eso que ganaron tres G 1, la Carrera de las Estrellas con una yegua que hacía un año que estaba trotando. Tuvimos 28 caballos que estaban parados. Algunos que estaban ganando se fueron y dejaron de ganar. Fue un dolor para nosotros porque sentimos que no valíamos nada. La última que ganamos fue la Polla de Potrillos de La Plata de 2017. Íbamos a correr el Gran Premio Palermo y Transónico estaba anotado en el Jockey Club, cuando se fueron".

-Ustedes tienen fama de cuidar para la recta.

-Le hicieron esa fama a Walter, pero ganamos en todas las distancias. No nos jugó en contra, pero hay gente que te dice "te voy a mandar un potrillo que tiene una madre ligera". Los que nos entendieron y nos dieron una oportunidad grande fueron Santiago Viale, y Silvestre Blousson que nos dio a Genelle para correr la distancia; la había comprado para madre y ganamos dos carreras. Santiago le dijo a Walter que me la dejara a mí, que no la iba a trabajar tan fuerte. Corremos el Distaff con posibilidades. es abierto, no están Seas Alabada ni Intratable Freud. Todos los propietarios que nombré son nuevos, vinieron por Furious Key, Santiago nos domaba algunos caballos y hablaba de nosotros".

María Álvarez asegura tener una gran relación con Roberto Pellegatta, por caso, pero se diferencia en el estilo de entrenamiento. "Vareamos un poco más liviano. Cuando viene un caballo de Roberto, Walter dice 'este tiene vareo para toda la vida'. Nosotros corremos con el caballo jugosito". ¿Qué es, un churrasco?, los carga cuando escucha la frase Alfredo Camogli, que sabe bien lo que es competir con un caballo que no fue exigido en la preparación. "Tratamos de llegar con todos a la parte fuerte de la temporada".

En las Estrellas ganaron con Positive Mind el Juvenile Fillies de 2017 y Santillano, el Sprint de 2016. Ahora habla de Calzonetti [corre el Junior Sprint]. Le cuidamos a Luis Scalella (el productor de cine, que llevó a Guillermo Francella a las carreras), hace 26 años. A Peluca Fizz la eligió Dani Etchechoury antes que nosotros para Scalella, ahora tengo los hijos. No somos muy compradores, si nos encargan, los vemos y elegimos por el físico. Nos gusta comprar en Firmamento".

Nada menos que seis caballos presenta María Álvarez en las Carreras de las Estrellas
Nada menos que seis caballos presenta María Álvarez en las Carreras de las Estrellas Fuente: LA NACION - Crédito: Carlos Lares

Art Shaw, que viene de ganar el Pringles y Mojito Bay ("hizo una gran partida"), tercero en el Clásico Santiago Lawrie, de San Isidro, corren el Sprint. "A Calzonetti [Junior Sprint] lo esperamos especialmente, pesa 538 kg, es explosivo, ganó con una velocidad bárbara; Unity [en el mismo clásico] está bien, aunque no le sienta correr seguido; hizo una gran partida. Expressive Smart [Mile] venía de la recta, tiene el récord en 1200 y ya ganó en 1600 y sangre de la larga, pero es ligero; con Francisco Gonçalves siempre largaba mal y perdimos dos carreras en la corta porque nos la sacaron; una reclamó Falero porque lo molestó en las gateras y la otra fue en San Isidro, se abrió un poquito y se la dieron a Joy Filoso. Gonçalves larga con el caballo al estilo brasileño, no como Alderete o Facundo Coria, que salen a lo cuadrero (empujan de movida). A Expressive Smart Walter decidió llevarlo a la milla, y ganó, guapeando". La suspensión de Coria por un hecho -aberrante- en el vestuario (junto con Grónimo García maltrataron a Martín Valle, que se recibía de jockey) obligó a María a buscar nuevos jinetes, como Brian Enrique. "La diferencia la hacen los que piensan rápido; Wilson Moreyra y Gonçalves están llegando al nivel de Pablo Falero".

María estaba en la tribuna cuando María Paganelli tuvo su fatal accidente. "Cuando vi que salía volando el casco pensé lo peor. El caballo era de ella, tuvo un síncope y además se quebró, una fractura expuesta..."

Otra declaración de principios: "Cuando un caballo nuestro corre es porque está bien, no medicamos, corren muy sanos, no faltos. Ganamos con avena y agua de verdad, los hidratamos cuando trabajan. Jamás nos suspendieron".

María Álvarez no se priva de los fierros. "Voy a ver a mi hermano que está peleando el campeonato. Corren en Brandsen, General Belgrano, Cañuelas, Dolores, es divertido, es mi paseo. Si va a las carreras (de autos), Walter hace el asado".

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