

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Aunque la exigencia empieza a hacerse sentir en los físicos de los pilotos y en cada pieza de las plantas impulsoras de las máquinas, nadie está dispuesto a rendirse en las 84 Horas de la República Argentina, que se desarrollan en el autódromo Oscar Alfredo Gálvez, y que, al cierre de esta edición, tenían como líder al Audi A3 que conducen Ernesto Tito Bessone, Luis Soppelsa, Daniel Mustafá y Angel Monguzzi.
Los pronósticos que arriesgaban numerosas deserciones continúan desvirtuándose, ya que 45 máquinas (de las 49 que largaron anteayer por la madrugada) continuaban sobre el asfalto del trazado capitalino, de 5200 metros.
Lo atípico de la competencia (es la primera vez que se disputa una prueba de tamaña duración) hace que los hinchas del automovilismo se encuentren con características inusuales, que lejos están de ver en los fines de semana de TC o TC2000.
Por un lado, la actividad de los pilotos, que se suben al coche, cumplen con su turno y después se van a descansar a sus casas o a su motorhome, hasta que regresan de acuerdo con lo pactado con sus compañeros de máquina. Distinto es el caso de los mecánicos, que pernoctan en un hotel móvil con todas las comodidades para que los técnicos no abandonen su puesto de guardia, ya que las máquinas no conocen de horarios para presentar sus imponderables.
La carrera también ofrece la posibilidad de ver girar juntos a los más diversos tipos y modelos de autos. Entonces, un Torino 380W (Rubén, Marcos, José Luis y Patricio Di Palma conducen el Nº 1) similar al que sorprendió en Nurburgring hace más de 30 años, puede desfilar a gran velocidad por la recta junto a un Chevrolet Corsa. O el legendario Peugeot 403, conducido por Eduardo Lavore, Renato Dalessandro, Carlos Morales y Claudio Castro puede transitar la S del Ciervo detrás del Toyota Corona que tripulan los conocidos JuanMaría Traverso y Lucas Armellini.
Así es el panorama que ofrecen estas 84 horas cuando ya quedó atrás la mitad de la exigencia.
El Audi de Bessone estaba adelante, pero un Daewo Nubira 2.0 (Martín Salaverry, Néstor y Federico Carnevallino y Carly Cura) no le perdía pisada. Terceros, todos con más de 900 vueltas al trazado, marchaban Oscar Garavaglia, Carlos Luaces, José Vigil y Fernando Vallejo, con un Hyundai. Pero todo amenazaba con cambiar de un momento a otro. Mañana, a las 13, cuando la bandera de cuadros marque el final, quienes la vean flamear delante de su coche podrán sentirse satisfechos. No muchas veces un coche (casi de leyenda o de nueva generación, no importa) habrá soportado tanto esfuerzo.


