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BERLIN.- El Estadio Olímpico de Berlín se cuenta hoy entre los escenarios más modernos de Europa, y, después de una intensa reforma, albergará el 9 de julio la final del Mundial de Alemania 2006. Sin embargo, pese a su cambio de imagen, la que fue la sede de los Juegos Olímpicos de 1936, recordados a menudo como los "Juegos nazis", no puede ocultar su oscuro pasado, dominado por las ansias propagandísticas de Hitler de presentar al mundo la fortaleza del Tercer Reich.
El propio Hitler ordenó llevar a cabo cambios en la fachada, como la sustitución de columnas delgadas de hormigón armado por otros imponentes pilares de piedra: un testimonio simbólico de la gravedad de la visión psicótica de Hitler. Frente al estadio, en la entrada, se levantan además dos inmensos pilares, como dos atalayas, un símbolo de poder y control, según los expertos.
Originalmente el estadio tenía 100.000 localidades, y era con ello el más grande de su tiempo. El líder nazi pidió a Albert Speer, su arquitecto favorito, que transformara el edificio en un instrumento de propaganda, en un símbolo de la llamada "grandiosidad, poder y simplicidad del régimen nazi".
En las memorias de Speer, publicadas en 1969 tras abandonar la prisión de Spandau, el arquitecto afirma que Hitler exigió rediseñar los planos originales elaborados por Werner March como condición para que Berlín albergara los Juegos de 1936.
Desde el punto de vista de Hitler, los Juegos Olímpicos tendrían que convertirse en un escaparate para el Tercer Reich o de lo contrario no se celebrarían en Berlín. La polémica acompañó desde entonces a los Juegos. En la ceremonia de inauguración, cuando los equipos marcharon ante el Führer, saludaron de diferentes maneras, según les parecía en ese momento. Después de un intenso debate, las delegaciones de Gran Bretaña y otros países del Imperio decidieron sin más girar todos al mismo tiempo su mirada hacia la derecha, donde estaba Hitler, como si se tratara de un desfile militar.
El gesto no gustó a los nazis. Pero cuando el equipo alemán, con todos sus integrantes vestidos de blanco, entró en el último lugar en el estadio, los aplausos y gritos de apoyo de los espectadores fueron tan grandes que alcanzaron una intensidad volcánica. En la película rodada en la ceremonia por encargo de los nazis por la cineasta Leni Riefenstahl se ve a Hitler disfrutar con el fervor popular.
Hitler daba mucha importancia a la imagen de Alemania en el extranjero, y por ello encargó a Riefenstahl, fallecida en 2003 a la edad de 101 años, que escenificara en sus películas un gran espectáculo, presentando a los atletas en la pantalla de manera grandiosa, como auténticos dioses.
Mientras duraron los Juegos Olímpicos, se retiraron de los bancos en torno del estadio los carteles en los que se leía que los judíos no podían utilizarlos. Además, se permitió a los judíos participar en la competición, aunque la mayoría de los residentes en Alemania fracasaron debido a las malas condiciones de entrenamiento que se les ofrecieron.
Los Juegos trajeron a los nazis una plataforma propagandística en la que poder mostrarse como buenos organizadores en lugar de gangsters, con atletas alemanes dispuestos a mostrar su superioridad frente a los venidos de democracias "decadentes". Sin embargo, el afroamericano Jesse Owens fue un agujero en esa plataforma, al ganar en los Juegos cuatro medallas de oro, en 100 metros, 200 metros, salto de longitud y 100 metros relevos.
En el estadio, Hitler tenía su propio palco, naturalmente el mayor de todos, y quería que los ganadores de cada día se acercaran a él para poder felicitarlos personalmente. Sin embargo, cuando Owens ganó su primera medalla, Hitler se echó para atrás enfadado en su silla y se negó a darle la mano, debido a su raza.
A Hitler lo enfureció además que Owens fuera uno de los favoritos del público y que llegara a convertirse en un héroe entre los berlineses. Después del final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) regresó a la ciudad en varias ocasiones, y llegó a recibir incluso una calle con su nombre en las inmediaciones del estadio.
5 los partidos de Alemania 2006 que se disputarán en Berlín; en la Copa del Mundo de 1974 se utilizó tres veces.


