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A los 33 años, y con un acento que entremezcla el madrileño puro y el quilmeño nostálgico, Sergio "Maravilla" Martínez no dejaba de festejar. Acababa de derrotar por knock-out técnico en el octavo round al congoleño Alex Bunema y de conquistar el título interino de los medianos juniors del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) sobre el ring del Pechanga Hotel Casino, de Temecula, California. A modo de flash, el pugilista bonaerense hizo un rápido repaso de su vida y todo comenzó con el recuerdo de su partida rumbo a Madrid. Telefónicamente le contó a LA NACION: "Decidí irme en los tiempos del famoso corralito económico, después de ganarle a Francisco Mora en el estadio de la FAB. Busqué un nuevo destino para mi vida en 2002 y viajé a España, donde me contacté con los hermanos Gabriel y Pablo Sarmiento, ex boxeadores cordobeses que me ayudaron muchísimo, desde lo humano hasta lo boxístco".
Martínez, que ahora posee un récord de 44 victorias (24 antes del límite), una derrota y un empate, continuó: "No sabía si iba seguir en la actividad, por entonces, y mis primeros trabajos allí fueron como profesor de boxeo recreativo, hasta que empecé a pelear y pude empezar a exhibir mi boxeo, siempre con los mismos principios: piernas, jab y movilidad".
La forma de boxear de Martínez, excesivamente técnica y de poco ataque -por entonces-, no arrojó resultados cuando perdió su única pelea profesional ante el actual campeón mundial welter, el mexicano Antonio Margarito. Al respecto, recordó: "No tenía experiencia en el boxeo internacional cuando perdí con el mexicano. Eso fue en el año 2000 y no era la hora de llegar a Las Vegas. Ahora es otra historia". "Maravilla" espera ahora un combate con el estadounidense Vernon Forrest, campeón absoluto de la categoría, para definir a un único monarca.
En relación con su vinculación con el deporte español, Martínez agregó: "He tratado de fortalecer lo mucho y que en modo solitario ha hecho para el pugilismo español Javier Castillejo. Es duro interesar a los españoles por el pugilismo, pero cuando logré el campeonato mundial IBO [título de segunda selección] en Inglaterra, tuvo su eco en estos lados. Lamentablemente, en la Argentina eso no se difundió. No sólo gané un buen dinero por ello, sino respeto y difusión en España".
Con lo hecho anteanoche, Martínez consiguió su 20» victoria consecutiva en el exterior, casi emulando los logros del santafecino Carlos Baldomir, años atrás. Su corazón sigue estando en Quilmes, donde su mamá, Susana, lo esperará con su pastas favoritas. "Todas mis raíces y mis sentimientos están en la Argentina. Y sobre todo en mi Quilmes querido. Desde los colores del club, con cuya camiseta siempre subí al ring, hasta el reconocimiento para mis primeros maestros, como los hermanos Paniagua y Siri, con quienes aprendí este oficio, que me ha llevado al campeonato mundial. En un par de semanas, estaré por allí y compartiré con los míos este festejo que parece un sueño".


