Una vuelta por el túnel del tiempo: las atracciones detrás del MotoGP

En el sector de motos del Museo del Automóvil, la número 46 que corrió Valentino Rossi hace unos años era la más buscada para las fotos
En el sector de motos del Museo del Automóvil, la número 46 que corrió Valentino Rossi hace unos años era la más buscada para las fotos
Carlos Delfino
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1 de abril de 2019  • 23:59

TERMAS DE RÍO HONDO.- El fin de semana de superacción que eligieron los amantes del motociclismo en esta ciudad santiagueña, imantados por la presencia del MotoGP como cabeza de la segunda fecha del campeonato Mundial, ofreció postales de todo tipo. En la retirada paulatina que iniciaron inmediatamente después del triunfo del español Marc Márquez (Honda) y continuará por estas horas, los fanáticos se llevan recuerdos materiales e imágenes imborrables. Desde ropa hasta souvenirs, cualquier elemento asociado a la carrera o a los ídolos vale oro. Lo que han visto sus ojos dentro del autódromo, no tiene precio.

En el salón de la planta baja del Museo predominan los autos, de todo tipo y color
En el salón de la planta baja del Museo predominan los autos, de todo tipo y color

El circuito, único con categoría de internacional en América Latina, forma parte de un predio de 150 hectáreas a seis kilómetros de la ciudad termal. Levantado a orillas del Embalse y rediseñado su trazado en 2013, actualmente tiene como vecinos a un hotel 5 estrellas y al aeropuerto internacional de Termas, que recibe vuelos comerciales dos veces a la semana. El hospedaje fue construido porque la permanencia de la carrera en el calendario generó esa demanda en todos los niveles para el turismo. La pista fue reinaugurada en el comienzo de la década. No obstante, los cinco aviones que llegaron con el equipamiento aterrizaron en San Miguel de Tucumán y desde allí se hicieron 60 viajes en camión para trasladar los contenedores hasta el autódromo, mientras que otros 21 camiones se movilizaron desde el puerto de Buenos Aires para el material que arribó por barco. Son datos que ayudan a comprender la dimensión.

Dentro del autódromo hay dos construcciones que llevan a quitar la vista de la pista aunque el tronar de las máquinas, en ocasiones como el Mundial de Motociclismo, no cese casi nunca. Entonces, las fotos sirven de muestra testigo para lo que no pueden explicar las palabras. Son capaces de llegar desde cualquier lugar del planeta. La fecha de Termas se hizo religión. La emoción de los fierreros queda al desnudo. Por un lado, con una escultura de Valentino Rossi, el emblema histórico de la categoría principal del motociclismo, haciendo un wheelies como el que ofreció anteayer el de carne y hueso luego de llegar segundo. Su construcción estuvo a cargo del uruguayo Joaquín Arbiza, destacado por sus trabajos de ese estilo y artesanías en bronce, metal y chatarras. La obra, inaugurada hace un año, está conformada por 9000 piezas y 30.000 puntos de soldaduras, todo con chatarra, hierro y material reciclado. Está sobre la explanada frente al Museo del Automóvil, que es la otra tentación.

La escalera con la figura de Rossi lleva al piso donde predominan las motos
La escalera con la figura de Rossi lleva al piso donde predominan las motos

Es un lugar de cuatro plantas destinado a la puesta en valor de automóviles, motocicletas y otros elementos relacionados al mundo motor, mediante un desarrollo arquitectónico de última generación que se integra y relaciona con el trazado. Es el único de su estilo en el país que se encuentra dentro de un autódromo y tiene, incluso, acceso visual y panorámico a la pista, en paralelo a la recta principal, con muy buena visión desde la sala de motocicletas. Del otro lado, en el primer piso hay un bar temático, decorado con ambientación retro y una gran ala en altura, la cual recrea las curvas del circuito. Una sala de lectura tiene vista al Embalse. El simulador y el microcine proponen a los fanáticos unos de esos recreos para el alma y es alimento para la pasión. Al pie de una de las escaleras, la que lleva al primer piso, se puede ver la imagen de Rossi y hay paredes que recuerdan alguna frase de Juan Manuel Fangio, por ejemplo. El sonido ambiente, por momentos, llevará a dar una vuelta por el túnel del tiempo.

La vedette podría ser el Benetton Renault B196 con el que el francés Jean Alesi corrió en el Mundial de Fórmula 1 de 1996 y que Norberto Fontana volvió a acelerar en Termas ante los fanáticos hace un par de años, en una fecha de Turismo Carretera . Lidera el abanico de autos de diversas categorías y épocas que le dieron y dan más brillo todavía a un lugar de por sí fulgurante. Hay célebres cupecitas, autos emblemáticos, motos de hace un siglo. Allí también viven las historias de Jorge Cupeiro, Juan María Traverso o Carlos Pairetti.

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Museo del Automóvil en #Termas

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Entre ellos, al ingresar al salón de la planta baja, hace trompos en cámara superlenta sobre una tarima una réplica del Mach 5, el que Meteoro guiaba en la serie animada japonesa que se emitía en los tiempos en que Internet, You Tube o Netflix estaban muy lejos de ser una opción para los televidentes. Trascendió la animación cuando llegó al cine en 2008 recreado por actores norteamericanos en una versión filmada en Alemania, con la inclusión de efectos animados, y aquí está más cerca todavía, de martes a domingo. Eso sí, la paradoja es que lo mejor es no apurar el paso entre tantas joyas para disfrutar de esa exposición.

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