Viaje al futuro: la segunda ola del atletismo se presenta

Rodrigo Rosales, Fabián Manrique, Dante Mansilla, María Luz Tesuri, Esteban Rivera, Fausto Alonso, Chiara Mainetti, María Pérez Lanzini y Fedra Sambrán
Rodrigo Rosales, Fabián Manrique, Dante Mansilla, María Luz Tesuri, Esteban Rivera, Fausto Alonso, Chiara Mainetti, María Pérez Lanzini y Fedra Sambrán Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot
Nueve jóvenes buscan un lugar relevante en la nueva generación de atletas argentinos; cómo llegaron a la escena de un deporte que apunta a la renovación
Damián Cáceres
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17 de agosto de 2017  • 12:53

A los corredores de elite no los conoce nadie”. La frase se escuchaba y aún se escucha alrededor del fenómeno masivo del running y de las carreras de aventura, pronunciada por quienes prefieren quedarse en el resentimiento o simplemente en la conveniencia. Golpea por desafortunada y también por inverosímil. por que hoy esa situación está cambiando. En la vereda de enfrente, por caso, aparece la voz de Rodolfo Giordano, quien desde Sportsfacilities muestra una visión diferente y mucho más próxima a los corredores de elite. Basta con recordar la San Silvestre 2016, la última carrera del año en la ciudad de Buenos aires, que, en sus dorsales, tuvo los rostros de Mariano Mastromarino , Luis Molina , Federico Bruno , María Peralta , Viviana Chávez y Rosa Godoy . Los seis maratonistas argentinos en río 2016, un récord para el atletismo nacional, participaron del proyecto olímpicos con el que Giordano decidió apoyar y reconocer a quienes hoy forman parte del pelotón de punta de una camada de fondistas que actúan como nexo entre quienes largan adelante y con reales chances de ganar y los que van (los que vamos) en el enorme pelotón de atrás. Ellos son los verdaderos eslabones (ver aparte) entre el pasado que dejaron grandes e imprescindibles atletas como Antonio Silio , Toribio Gutiérrez, Oscar Cortínez, Juan Pablo Juárez, Daniel Simbrón, Juan Suárez, entre tantos otros que brillaron en las décadas de 1990 y 2000, y los que vienen, ofreciendo una esperanza en el futuro. Estos, los nuevos, los que asoman, tienen las mismas ilusiones que aquellos, los consagrados. así aparecen atletas como Fausto Alonso, Dante Mansilla, Esteban Rivera, Fabián Manrique , Rodrigo Rosales, María Luz Tesuri, Chiara Mainetti, Fedra Luna Sambrán y María Pérez Manzini. podrían ser otros, es verdad. podrían ser más, también. Y ambas cosas son buenas. pero estos nueve corredores, junto con otros claro, representan a la segunda ola. Un grupo de atletas que tiene la misión de superar el doble discurso sobre el atletismo como carrera profesional. Un discurso, por cierto, que incluye a todas las patas de una mesa compuesta por organizadores, sponsors, atletas y entrenadores. Una mesa en la que los medios de comunicación también deben participar. para difundir, divulgar, pregonar, propagar, transmitir, publicar. En síntesis, pluralizar un área del deporte en el que las viejas estructuras se resisten a un cambio que ya es inevitable.

"Dejé de nadar en 2013 y empecé a correr por mi cuenta hasta que en 2016, conocí a Luis Migueles y mi vida dio un vuelco”, dice Fedra Sambrán, de 22 años. “El sentimiento que despertó en mí el atletismo jamás lo imaginé. Me levanto pensando en entrenar y me acuesto pensando en el entrenamiento del otro día”, explica la reciente campeona nacional Sub23 de cross en San Juan. a su lado, mientras posan para el fotógrafo de LNCorre, la entrerriana María Luz Tesuri advierte: “Mi caso es similar al de Fedra. Empecé a correr en 2013, tras una rotura de ligamentos cruzados en la pierna derecha”. Tesuri, también campeona nacional de cross pero para mayores, con sólo 24 años y un puñado de temporadas como corredora, ya se codea con las mejores. La zurda, tal su apodo, es una todoterreno que decidió dejar los botines de fútbol por las zapatillas. “Estoy contenta con la decisión que tomé porque mi marido es atleta y esto nos unió mucho más”, revela la exfutbolista. Más atrás, en la parada del Metrobus, frente al Correo Argentino en Alem y Corrientes, Dante Mansilla despliega todo su histrionismo y desparpajo. Va y viene de un lado al otro. Se hamaca, se agacha y, a cada rato, lanza chistes. “Empecé a correr con mi hermano que estaba en un running team. Pobre, largó un maratón, se lesionó y no corrió nunca más”, cuenta. pero también se toma una pausa para reflexionar. “El atletismo te da algo especial, es un deporte en el que dependés de vos. Soy muy competitivo, si gano es por mi propio mérito. Eso me gusta, porque dependés de vos y no de un equipo, como me pasaba con el fútbol. podés tener un mal día, es verdad”, sostiene el corredor de 21 años que prefiere las pruebas largas como los 10.000 metros. Fausto alonso, más alto y espigado que Mansilla, corre desde muy pequeño. El atletismo recorre sus venas. Habla de atletas del pasado con un conocimiento amigable que invita a escucharlo. “Fui a un torneo Bonaerense y quedé atrapado por el atletismo”, resume. “Jugué en Racing e Independiente, de 3”, añade Alonso. En ese instante, Mansilla se anticipa y vuelve a imponer su discurso, a sus anchas por supuesto. “Dale, admití que eras malísimo y terminaste corriendo”, lanza con un sonrisa que contagia. “Eso va por cuenta tuya”, se defiende Alonso, devolviéndole la pared, y continúa: “Empecé jugando y ahora el atletismo es mi vida”. Por su parte, Fabián Manrique, un atleta que el atletismo le robó al fútbol, se mete en la conversación y esgrime: “Yo corría para ser un mejor jugador de fútbol. No imaginaba en 2012 dejar Midland para correr”. Para Manrique, un gran talento como lo definió el maratonista olímpico Luis Molina, “correr resultaba fácil y me iba mucho mejor que en el fútbol. Antes mechaba partidos con el atletismo, pero hoy no. Prefiero entrenar bien para poder correr y competir”.

Atentos, pero distantes, siguen la conversación Esteban rivera y Rodrigo Rosales. Cultores del perfil bajo, los atletas de 20 años agradecen el espacio. “Empecé a correr con un amigo para jugar al fútbol, pero el fútbol nunca me gustó. Al tiempo participé en una carrera y no volví a jugar más al fútbol”, señala Rivera. “Estuve un con el Indio Cortínez y desde 2015 estoy con Fernando Díaz Sánchez, quien ya me permitió viajar a Cachi para ayudar a Mariela Ortiz en su preparación para el maratón de Rotterdam”, detalla. En cambio, el vínculo de rosales con el atletismo se inició por una triste causa. El asesinato de la docente Sandra Almirón, en 2009, en Derqui, derivó en un grupo de entrenamiento y, más tarde, en una carrera “para ayudar a encaminar a los chicos del barrio y llevarlos al deporte”, dice el corredor que sueña con ser quien alguna vez compita en un Mundial o en unos Juegos Olímpicos. La más chica del grupo es María Pérez Manzini. Con 15 años, pasó por el hockey hasta que en 2015 guardó el palo y la bocha para siempre. “Cuando jugaba al hockey sufría levantarme temprano para ir a jugar. Hoy, si tengo que madrugar como para esta nota o para correr, lo hago feliz”, reconoce. Chiara Mainetti, la más veterana de este pelotón, tiene 29 años. La misionera de Eldorado aparece como la voz de la experiencia. Por edad lo es. Por recorrido también, ya que a los 11 saltaba en largo en combinación con pruebas de velocidad y postas. “Empecé a correr más largo en 2008 y ahora estoy enfocada con los 3000 metros con obstáculos”, apunta Mainetti, quien ambiciona replicar buena parte del camino que cristalizó su amiga y referente Mariela Ortiz. “En nuestro grupo, Mari es quien nos potencia. Es madre y atleta a tiempo completo. Es un espejo”, afirma.

Mientras amanece y la lluvia cede ante un sol pleno que se impone, los jóvenes atletas coinciden en un único pedido: confianza y apoyo. “La base está en la pista. Los dirigentes deben confiar más en nosotros y darnos más lugar; las marcas (por los sponsors) también. No hay que dejar pasar lo bueno que se hizo en el último Sudamericano de Asunción”, precisa Manrique. El resto asiente y piensa en su próximo entrenamiento. No quedan dudas. Los une la misma meta: quieren crecer.

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