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Llegó a la práctica en el Cenard un poco antes de las 8 con la decisión de no vestirse de Leona. Karina Masotta estaba a minutos de renunciar al seleccionado nacional de hockey sobre césped, después de 13 años de trayectoria. Y así fue: luego de una emotiva charla con el cuerpo técnico y sus compañeras, la delantera, de 32 años, confirmó su adiós a la camiseta celeste y blanca.
En esa reunión, que se prolongó por 35 minutos, Karina midió bien sus palabras y agradeció a todos por estos años de aprendizaje en el conjunto nacional. No echó culpas, no mostró resentimientos; sí conmovió con algunas palabras, sin dejar del todo claro por qué se iba.
Se vivió un ambiente tenso porque resultó un anuncio sorpresivo. Hablaron varias de las chicas; entre ellas, Magdalena Aicega, una candidata de fierro para suceder a Masotta en la capitanía junto con Cecilia Rognoni. Poco después, luego de muchos abrazos, Masotta abandonó el Cenard dejando atrás una etapa.
Sergio Vigil terminó con lágrimas: "No estoy preparado para hablar; sólo puedo decir que en el deporte a todos les llega su momento del retiro; a los deportistas y a los equipos", señaló.
Masotta, que comenzó a jugar en el seleccionado a los 15 años, fue una jugadora emblemática durante la década del 90. Vivió su mejor momento deportivo en el Mundial de 1994 (la Argentina salió subcampeón), cuando fue elegida la mejor del certamen, reconocimiento que le valió una trascendencia internacional que no había alcanzado hasta ahí ninguna otra representante del hockey de nuestro país en la historia.
"Para nosotras no se retira la capitana; se va Kari, una amiga por sobre todas las cosas", comentó la defensora Magdalena Aicega, mientras que la volante Ayelén Stepnik opinó: "Es difícil el retiro, pero a mí también me tocará en algún momento".
El último partido de Karina Masotta en el seleccionado nacional fue el que jugó el domingo pasado, en el cuarto cotejo frente a los Estados Unidos (7-0), en el Jockey Club de Rosario. En total, actuó en 205 encuentros internacionales y su carrera quedará enmarcada con su imagen de capitana levantando la Copa del Mundo en Perth, en 2002. Ese fue su máximo lauro, pero también logró el Champions Trophy de 2001, tres medallas doradas en los Juegos Panamericanos, la medalla plateada en el Mundial 94 y en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.
Fue premiada con el Olimpia de Plata en 1994, con el de Olimpia de Oro (grupal) en 2000 y con el Konex de Platino 2000, además de ser nominada como mejor jugadora del año en 1999.
Pese a las continuas ofertas del exterior, siempre jugó en Mitre; allí obtuvo tres campeonatos: 1990, 1994 y 1995.



