Actualmente los exportadores tienen compras acumuladas de maíz 2020/2021 por 40,53 millones de toneladas, mientras que las DJVE llegan a los 39,74 millones
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La historia del trading mundial, desde hace más de 500 años, nos ha demostrado que los precios de las commodities agrícolas están influenciados por numerosos factores. El más aleatorio es el factor climático y su impacto sobre la evolución de los cultivos y de las cosechas, luego se pueden mencionar las proyecciones de consumo y demanda mundial, el precio del petróleo, el costo de los fletes marítimos y el poder adquisitivo medido como poder de compra de alimentos de los principales importadores del mundo, por citar en forma simplista y resumida los principales.
Sin embargo, hay un factor que resulta siempre impredecible, la mala praxis de los gobiernos en su voluntad de manejar e intervenir los mercados. Y no hay que ir muy lejos para recordar algo que sucedió en estas últimas semanas. A mediados de octubre el Gobierno, o sus funcionarios, informaron a los exportadores que la única posibilidad de registrar nuevas ventas al exterior era a través de la DJVE-30, limitando los registros a exportadores que tuvieran comprado el maíz y un vapor nominado dentro de los 30 días. Falto incluir que el capitán del barco debía ser rubio y de ojos azules. Por supuesto que se registraron unas pocas miles de toneladas, tal vez para cerrar al kilo el volumen declarado y embarcado. Un mes después, el Gobierno, o sus funcionarios, se dieron cuenta que necesitaban dólares y accedieron a la liberación de un cupo de 1 millón de toneladas para poder ser declarado.
El desconocimiento del Gobierno de cómo funcionan los mercados, su mala praxis o su voluntad de intervenir, por la intervención en sí, es hoy el principal factor de mercado que está provocando un alto nivel de incertidumbre entre los operadores comerciales, incluyendo los productores, la industria y a la exportación. Tomar medidas arbitrarias e inconsultas genera tensión dentro de la cadena, distorsiona los precios, confunde a los productores, provoca problemas de logística, con el riesgo siempre latente y real del menor ingreso de divisas.
Las existencias de maíz a fines de octubre, de acuerdo con la información del Ministerio de Agricultura de la Nación en su página web, eran de 13 millones de toneladas, el mayor volumen histórico. Hay maíz de sobra para abastecer las necesidades internas y la demanda de los exportadores, la pregunta es por qué motivo entonces el Gobierno está limitando las ventas externas de maíz.
Esta fue la conclusión de la reciente reunión que mantuvieron con el Gobierno los distintos actores del negocio del maíz representados en la Mesa Sectorial, donde muy claramente se dejó constancia de que se pueden registrar hasta 3 millones de toneladas de maíz adicionales, sin verse afectado el balance de oferta y demanda interno. Esto es, sobra maíz en la Argentina, cualquier medida que afecte el normal desarrollo del mercado genera mayor dosis de incertidumbre y volatilidad en los precios.
Actualmente los exportadores tienen compras acumuladas de maíz 2020/2021 por 40,53 millones de toneladas, mientras que las DJVE llegan a los 39,74 millones, según datos del Ministerio de Agricultura. Las matemáticas indica que se pueden registrar 2,2 millones de toneladas sin afectar el balance de oferta y demanda de los exportadores. Ergo, no tiene sentido limitar los registros.
El autor es fundador de GuruMarket
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