
Las inundaciones retrasaron su fundación, pero luego logró superar los obstáculos y se convirtió en un polo agropecuario
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CASTELLI.- En esa vasta inmensidad de la llanura pampeana hace 140 años todo era proyecto. La creación de Castelli se había decretado en 1856, debido a la necesidad de contar con un puerto a considerable distancia de los ya existentes, y por eso se ordena que el nuevo asentamiento se realice en cercanías de la estancia El Rincón de López, ubicada en la desembocadura del río Salado. Pero las constantes inundaciones de la zona hicieron dilatar la fundación por más de una década y, finalmente, ésta se llevó a cabo a 69 kilómetros de allí, a la vera de la línea del Ferrocarril del Sur.
Un decreto del 31 de agosto de 1865 estableció la creación del partido. En 1874 llegó el ferrocarril a la zona, luego de extenderse las vías desde Chascomús a Dolores, y se inauguraron las estaciones de tren Taillade y Guerrero, donadas por los vecinos de ese mismo nombre. Poco después de 1880 se dispuso la fundación del pueblo en la estación Taillade, expropiándose las tierras necesarias.
En realidad, dentro del contorno de las 216.000 hectáreas existían algunas estancias desde hacía mucho tiempo. Por ejemplo, la del militar español Clemente López -abuelo de Juan Manuel de Rosas-, fundador de la mencionada estancia El Rincón, donde fue asesinado durante un malón.
También, a pocos kilómetros de allí, se fundó la reducción jesuítica, en una pintoresca loma que la albergó durante una década.
Ya en 1800 se tenían noticias de la existencia de El Arazá, donde muchos años después funcionó el Juzgado de Paz, y de ese tiempo también data la estancia La Postrera (de Felicitas Guerrero), que fue núcleo de miles de hectáreas.
Destino ganadero
Durante las décadas posteriores Castelli no escapó al destino ganadero que el novel país le tenía reservado a estas regiones. La ganadería de cría y algún aporte de la agricultura han apuntalado la economía de Castelli.
En la zona aún persiste el recuerdo de la firma La María, más conocida por todos como La California, por la denominación de uno de los productos que se elaboraban allí. De 1930 hasta mediados de los 60 en La María trabajaron en temporada alta hasta 300 operarios, elaborando sidra y jugos de manzana y pera. Hoy, la planta de La María está en ruinas y la prosperidad de esos tiempos es recordada con nostalgia.
Mientras tanto, la sala sanitaria de Castelli se convirtió en hospital, se fundaron 4 clubes sociales, escuelas y una serie de instituciones intermedias.
En la actualidad, un creciente número de tambos explota las aptitudes agropecuarias de la zona cercana a la ciudad. Asimismo, una cooperativa de usuarios garantiza la provisión de los servicios de electricidad, agua, sepelio e Internet, y tuvo a su cargo la construcción de la red de gas natural.
La ruta provincial 11 atraviesa el partido al Este, en su trayecto hacia las denominadas "playas chicas", mientras que la Autovía 2, que corta el casco urbano en el Oeste, motoriza la actividad de las estaciones de servicio y los restaurantes que se hallan a su paso.
"Todos se conocen"
La ciudad que homenajea con su nombre al prócer Juan José Castelli ha sido por ese nombre víctima de errores involuntarios: un monumento destinado a ésta fue a dar a una plaza de una ciudad homónima del Chaco y también ocurrió lo mismo con una oficina postal y algunas jubilaciones cuyas documentaciones fueron remitidas a la sucursal del Banco Nación de allí.
"A pesar de algunos inconvenientes, Castelli es aún una ciudad en la que en verano se duerme la siesta, salvo en los días de carnaval, y todos se conocen, se saludan y están dispuestos a acudir al llamado de un vecino", dijo el intendente local, Edgardo Larraza, mentor de la Fiesta de las Destrezas Criollas, que se realiza todos los años a principios de febrero y que es, junto con Jesús el Camino, en Semana Santa, el encuentro festivo con más convocatoria entre los vecinos.
La última semana de agosto es testigo de las celebraciones en honor al aniversario de la ciudad. Torneos interclubes, competencias de atletismo y ciclismo, encuentros de coros y diferentes manifestaciones artísticas son los motivos elegidos para la conmemoración.
El pasado martes 30, rodeando la plaza céntrica, se llevó a cabo la procesión en honor a Santa Rosa de Lima, patrona del pueblo. Y el 31, fecha del aniversario, hubo un desfile cívico y gauchesco que, al finalizar, contó con la actuación del cantor Carlos Ramón Fernández.
Luego, la concurrencia se congregó frente al Palacio Municipal, donde una torta de 90 metros de alto, preparada por el repostero Carlos Caamaño y decorada por los integrantes de la cooperadora del hospital Ramón Carrillo, se vendió en porciones y a beneficio de ese centro de salud.






