Sus primeros orígenes datan de 1638, pero fue fundado oficialmente recién en 1882
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CERRITO, Entre Ríos.- "Nuestro pueblo fue colonizado por obra de la empresa La Colonizadora Argentina", contó el ex intendente y escritor de Cerrito Gaspar Carlino. Este pueblo chico con ansias de futuro y gente sencilla está ubicado en la parte más tupida de la selva montielera, 51 km al norte de la capital provincial.
Cerrito es un poblado de granjeros, ganaderos y apicultores con un importante crecimiento demográfico debido al auge de la producción y el turismo. Además cuenta con el molino harinero más importante de la región.
Los orígenes de Cerrito se remontan a 1638, cuando el entonces gobernador don Mendo de la Cueva y Benavídez dio una fracción de campo, situada entre Punta Gorda (hoy Diamante) y el arroyo Tomas, a los nietos de don Juan de Garay, fundador de Santa Fe. Luego, en 1657, lo adquirió el sargento Antonio de Vera y Mugica. Posteriormente, en el siglo XIX, los Vera y Mugica vendieron las tierras, que después de pasar por varios propietarios fueron adquiridas por el Banco Nacional, que a su vez lo vendió a La Colonizadora Argentina.
La Colonia Cerrito nació oficialmente con la promulgación de una ley provincial, el 30 de marzo de 1882. "Primero se fundó con el nombre de Pueblo Gobernador Racedo, pero por las vías del tren que pasaban por la Colonia se empezó a llamar Estación Colonia Cerrito. En 1969 se lo llamó definitivamente Cerrito, aunque este nombre proviene de la estancia El Cerrito", relató el presidente municipal de Cerrito, Orlando Lovera.
"Los primeros pobladores fueron alemanes, suizos, italianos y franceses. Los inmigrantes bajaban en Puerto Curtiembre y se dirigían a la Colonizadora, que era la encargada de darles herramientas", aseguró la docente Elida Metrailler. La empresa colonizadora le daba a cada familia de inmigrantes una yunta de bueyes, un caballo, una lechera con cría, un arado, la semilla del primer año y la mantención hasta la primera cosecha.
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"A la empresa Viuda de Zaccagnini e Hijos la fundó mi abuelo Emilio Zaccagnini en 1892, y se desarrolló con cierto liderazgo en la zona. Hoy, su planta produce harina de trigo y de maíz", dijo Juan Zaccagnini, el gerente.
"En la aldea Santa María practicaron la técnica de conservación del suelo por terrazas. Nosotros practicamos el cultivo por praderas cuidando los campos para los animales. Tuvimos un crecimiento poblacional considerable por el auge del turismo y la producción", aseguró Orlando Lovera. "La buena noticia para nosotros es que en estos días se realizó la primera exportación de miel a Alemania, en la cual se exportaron 43.000 kilos en 97.200 pesos. Ya hace 30 años que vinieron del INTA a concientizarnos de la importancia de esta actividad", dijo Carlino.
"Tuvimos una explosión demográfica importante en los últimos tiempos, por ello nos reunimos con la Universidad Tecnológica para lograr un plan urbanístico ordenado. Además, el INTA Paraná va a venir a instalarse para reunirse con el hombre de campo y profundizar en las actividades productivas", agregó Lovera.




